Mechi Bove tiene un don particular: puede hacer que una platea estalle de risa con las peripecias de un grupo de padres de colegio y, al mismo tiempo, conmover hasta las lágrimas con la fragilidad de una hija que cuida a su padre enfermo. "Escribo mis materiales desde un lugar de aportar un mensaje, a veces más sutil, a veces más explícito, pero desde un mundo muy cercano que genere identificación y ahí es cuando aparecen la risa y la emoción. Como dice nuestro director de Amanece de Noche, Pedro Velázquez: lo amargo en lo dulce y lo dulce en lo amargo", define con esa calidez que la vuelve tan cercana.

Esa sensibilidad para captar lo cotidiano la llevó a ser una de las autoras más prolíficas de la cartelera porteña actual, con éxitos como Mi Novia, Mi Madre y Yo, El Chat de Mamis o Wasabi y hasta con Un Viaje en el Tiempo (la comedia con Pedro Alfonso y Paula Chaves que se representó en Carlos Paz). Sin embargo, su camino en la dramaturgia nació de una crisis: "Empecé a escribir porque estaba muy frustrada con la profesión, cansada de ensayar obras que se bajaban al día siguiente del estreno. Un día, mi marido me dijo que tenía que hacer stand-up y empecé a los gritos: '¡No quiero hacer stand-up, soy una actriz que estudió!'. Ahí me di cuenta de que tenía que escribir sobre una actriz que no tiene trabajo y termina haciendo stand-up por necesidad". Así nació su primera obra, y desde entonces, no paró.
El espejo de la familia
Para su nuevo estreno, Mechi vuelve a una temática universal como le sugirió una vez su gran mentor, el recordado Jorge Maestro: la familia. En Amanece de Noche, Bove interpreta a Blanca, la hija que se quedó en una casa que se cae a pedazos para cuidar al padre con deterioro cognitivo. "Es un personaje que está muy deprimido, enojado y resentido. Para mí fue un desafío construirla porque no tiene nada que ver conmigo, que soy re positiva y alegre", confiesa. Aquí la entrevista completa:
La obra, que cuenta con las actuaciones de Sheila Saslavsky, Sonia Aleman, Julieta Presutto y Rolo Sosiuk, indaga en ese momento vital donde los roles se invierten: "¿Qué pasa cuando nos convertimos en padres de nuestros padres? Es algo muy fuerte de vivir. Tenía ganas de hablar de los secretos familiares, de las cosas no resueltas y de qué significa realmente ser familia".
A pesar de ser la "madre" del texto, Mechi asegura que al momento de actuar se entrega por completo a la visión del director. Bajo la batura de Velázquez descubrió nuevos colores para la historia que escribió. "Como actriz, necesito confiar en la mirada del otro y la autora desaparece. Pedro me dice que soy re permeable como autora porque, si me propone un cambio, le digo que sí enseguida. Todo lo que sea para crecer, lo acepto. Sólo me pongo rígida con algunas palabras específicas que sé que tienen una lógica hacia el final y hau que ir diciéndolas", admite entre risas.

Este proyecto, que produce junto a su colega y amiga Sheila Saslavsky, promete ser una montaña rusa emocional. "Es imposible no identificarte con algo de la obra: con el vínculo de hermanas, con las ausencias o las presencias", explica Mechi. El equipo se completa con la escenografía e iluminación de Pablo Calmet, la música de Jorge Soldera y la asistencia de Camila Taleisnik, bajo la producción ejecutiva de Anabella Paniagua y la asociada de Ximena Biosca.
Con la expectativa a flor de piel y el deseo de ver qué le pasa al espectador con esta puesta, Mechi Bove resume la esencia de lo que veremos a partir del 17 de mayo en El Extranjero (Valentín Gómez 3378, CABA): "La sangre nos une, pero es el amor lo que nos vuelve familia". Encontrá acá más info sobre las entradas.