Todo comenzó como una especie de juego coreografiado por la necesidad. Antes de llenar teatros en Broadway durante tres décadas o de recorrer 50 países, Luke Cresswell era un joven baterista que buscaba sonidos fuera de los parches de su instrumento. "Cuando trabajás en la calle tenés que usar la imaginación", recuerda sobre aquellos inicios donde los postes de luz, las bicicletas o cualquier objeto al alcance de la mano se transformaban en un tambor improvisado durante una entrevista exclusiva. De esa "locura" inicial nació Stomp, la compañía que del 2 al 13 de septiembre de 2026 ocupará el escenario del Teatro Ópera (Av. Corrientes 860, CABA) para demostrar que el ritmo es, ante todo, un lenguaje universal que no necesita traducción.

Para Luke, el camino hacia la maestría no pasó por conservatorios académicos, sino por un romance autodidacta con la percusión que empezó a los ocho años. Con una humildad que sorprende ante semejante legado, asegura que si tiene un don, es simplemente el de saber escuchar. "Aprendí solo a escribir y leer música por pura pasión", explica, subrayando que entender el ritmo es el primer paso para poder ejecutarlo. Esa sensibilidad es la que ha mantenido a la compañía vigente tras más de 11.000 funciones en Nueva York: la capacidad de ver música donde otros solo ven tachos de basura, escobas o encendedores.

El regreso a la Argentina tiene un sabor especial para Cresswell. A pesar de haber sido parte de la compañía original y de haber encabezado giras por Europa y Estados Unidos, nunca llegó a pisar suelo argentino, una cuenta pendiente que finalmente saldará en esta temporada. "Es mi primera vez en el país y estoy muy emocionado", confiesa. El creador sabe que llega a una ciudad con una tradición teatral y musical vibrante, y no oculta su respeto por el Teatro Ópera, al que considera un lugar central antes de la majestuosidad del Colón.

Lo que el público encontrará en septiembre es un espectáculo renovado. Luke anticipa que el material ha cambiado drásticamente desde la última visita de la compañía en 2010, con un 50 % de contenido nuevo y un elenco joven que nunca ha actuado en Buenos Aires. Sin embargo, la esencia permanece inalterable: un show para mentes abiertas, que atrae por igual a niños de cinco años y a adultos de ochenta. "Me gusta pensar que viene gente curiosa", dice Luke, quien espera que el público porteño sea "ruidoso y animado" e, incluso, que se anime a enseñarles algo de ritmo a los propios artistas.

En su fantasía personal sobre este viaje, Luke no sólo sueña con el éxito de las funciones. Como buen amante de la cultura, anhela sumergirse en lo que él llama "el olor de Argentina": escuchar jazz local, ver tango y dejarse atrapar por esa conexión emocional que, desde la distancia, siempre asoció con nuestra música y nuestro cine. Para el hombre que convirtió el ruido del asfalto en una de las obras más premiadas del Off-Broadway, la verdadera expectativa está en ese reencuentro visceral con una audiencia que, después de 16 años, está más que lista para volver a vibrar con el pulso de Stomp. Encontrá acá más info sobre las entradas.