Reflejar a una familia venida a menos, aunque sea de los años '50, mantiene el contacto con la actualidad. Los argentinos, siempre sujetos a los vaivenes de la economía, pueden encontrar referencias en el extenso texto de Lucas Nine y Nancy Giampaolo: Tirria volvió con una segunda temporada a contar la historia de los Sobrado Alvear, que fingen partir a Europa pero en realidad se quedan encerrados en los baúles que hubieran llevado sus pertenencias, en el sótano de su casa. Sólo cuentan con la ayuda del criado.

Es casi un sainete por la forma costumbrista en que se presenta a los personajes, con marcadas referencias a la época de gobierno peronista en varias partes de la trama, presentada también como un homenaje a las comedias de teléfono blanco. La resolución del conflicto, emparentada con el grotesco y con una interesante vuelta de tuerca, completa la sensación para el espectador que acude al teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA) de haber estado presente en otra época, época con la que comparte muchas vivencias del hoy.

Bajo la dirección de Carlos Alberto Branca, un elenco afiatado encara la segunda temporada de esta propuesta. Entre ellos se destacan dos intérpretes: Diego Capusotto y Andrea Politti. El compone a un mayordomo que termina tomando decisiones por los otros, muy bien ayudado por una caracterización que sin dudas lo sitúa en personaje y lo ayuda a modelarlo. Es su primer trabajo con texto ajeno. Y sale airoso. A su lado Andrea es la madre de la familia, la que contiene y ordena, la que mejor entiende la situación en la que viven. Está espectacular.
A su lado el elenco no se queda atrás: Rafael Spregelburd es el padre, un ajustado monigote de la sociedad que está en vías de extinción; Juano Arana el hijo al que ningunean por su orientación sexual; Daniel Berbedés el pariente militar; Eva Capusotto la hija, que está de novia con Pocholo (Galo Politti, un personaje delicioso). Cada uno hace su aporte al absurdo de esta historia con final sorprendente.

Sin dudas contribuyen al efecto el diseño de escenografía de María José Besozzi; el de vestuario de Leticia Falcone; de iluminación de Carlos Branca y María José Besozzi; el diseño de arte de Lucas Nine y la producción general de Damián Sequeira. Las funciones son los viernes a las 22 y los sábados a las 22.30. Encontrá acá más info sobre las entradas.