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COLUMNISTAS / OPINION
viernes 29 mayo, 2020

Acerca de la desinvitación a Sergio Moro

El anuncio que la Facultad hizo público y desató una tormenta. Foto: Cedoc Perfil
viernes 29 mayo, 2020

Llevo bastantes años tratando de ayudar a reducir la enorme incomprensión que en Argentina se tiene sobre nuestro principal vecino.

Me sentí más obligado aún con Brasil, país que considero mi segunda patria y donde viví en 1988 y 1995, desde que Fernando Henrique Cardoso fuera presidente de Brasil a fines del siglo pasado y me concediera la Orden de Rio Branco por ser "un importante agente de la amistad entre Brasil y la Argentina" y contribuir "al intercambio cultural entre los dos países".

Pero no he teniendo mucho éxito en esa misión.

“Toda censura es peligrosa porque detiene el desarrollo cultural de un pueblo.” (Mercedes Sosa) 

Mi último fracaso encima afectó a una institución por la que tengo especial cariño más una deuda eterna por todo lo que gratuitamente me dio que es la Universidad de Buenos Aires y en este caso específico su Facultad de Derecho.

Hago un poco de historia. En 2004, bien antes de que Sergio Moro fuera el juez del Lava Jato, que ni siquiera existiera el caso, ni tuviera uso la palabra lawfare, comenzó en Brasil otro famoso juicio de corrupción llamado el Mensalão equivalente en la Argentina a los sobresueldos de la época de Menem con la diferencia de que en Brasil fueron condenados 38 personas, entre ellos los presidentes y principales autoridades de cinco partidos políticos, tres ex ministros y 11 diputados.

La invitación a la conferencia cumpliendo todas las formalidades.
La invitación a la conferencia cumpliendo todas las formalidades.

Ese juicio convirtió al presidente del Supremo Tribunal de Brasil, equivalente a nuestra Corte Suprema, en una celebridad nacional: por primera vez llegaba a esa jerarquía una persona de raza negra quien además había sido propuesto por Lula, votado él mismo por el PT y, sin embargo, terminó condenando al presidente y al tesorero del PT, además del Jefe de Gabinete de Lula de 2005. Fue a partir del juez Barbosa que en Brasil se comenzó a decir que eran más conocidos los nombres de los 11 integrantes del Supremo Tribunal que de los once de la selección de fútbol.

Cuando en 2014 Joaquim Barbosa se jubiló (en Brasil los miembros de su Corte Suprema no son vitalicios) Perfil lo invitó a venir a la Argentina y organizamos un acto en el aula magna de la Facultad de Derecho donde también estuvo presente el presidente de la Corte Suprema argentina de entonces, Ricardo Lorenzetti.

Con el mismo interés periodístico que había seguido el Mensalão, seguí el Lava Jato cuando surgió y tuve la posibilidad realizarle el reportaje largo de Perfil al juez Sergio Moro en Curitiba mientras instruía la causa a comienzos de 2017. Tiempo después también tuve la oportunidad de moderar una conferencia conjunta del fiscal Antonio Di Pietro y Sergio Moro, en la que se comparó el Mani Pulite italiano con el Lava jato brasileño: vale aclarar que la tesis doctoral del joven Sergio Moro recién recibido de abogado cuando tenía 24 años fue casualmente sobre el Mani Pulite italiano, veinte años antes de que Lula fuese condenado.

Mientras Moro fue ministro de Justicia de Brasil no tuve ningún contacto con él (los lectores de Perfil saben del menosprecio que expreso por Bolsonaro), pero tras la renuncia de Moro acusando al presidente de intentar "interferir políticamente" en la Policía Federal que investiga a dos de sus hijos, volví a tomar contacto con él casualmente para proponerle la conferencia en el Centro de Estudios sobre Transparencia y lucha contra la Corrupción de la Facultad de Derecho del que yo fui parte de su lanzamiento en mayo de 2017 exponiendo en la Facultad junto con el vicedecano Marcelo Gebhardt, al presidente del Centro Carlos Balbín, el consejero Ricardo Gil Lavedra, y la presidenta de Transparencia Internacional Delia Ferreira Rubio.

Pluralismo y Lawfare: Al mismo tiempo que PERFIL fue el único medio argentino que entrevistó a Sérgio Moro, debatió con Oliver Stone sobre “lawfare” y con Graciana Peñafort.

Me resultaba una parábola académicamente interesante la del juez Moro que, investigando a un ex presidente, contribuye a la llegada al poder de otro presidente de signo contrario. Y este presidente, Bolsonaro, para aprovechar su popularidad, lo nombró ministro de Justicia, pero termina siendo investigado por ese ministro de Justicia (de quien depende en Brasil la Policía Federal). Por eso hice de puente entre Moro y las autoridades de la Facultad de Derecho.

Debo decir que no fue fácil convencer a Sergio Moro de hacer una entrevista para la Argentina en la Facultad de Derecho. Es la persona cuyo testimonio genera más interés en la opinión pública de Brasil, no da reportajes y solo declara ante las autoridades que llevan adelante la investigación sobre las acusaciones a Bolsonaro.

Hoy siento vergüenza porque luego de haber sido formalmente invitado se lo haya desinvitado.

Archivo | Reportaje exclusivo de Jorge Fontevecchia al juez Sergio Moro

De mi intercambio epistolar con él después de conocida la cancelación de su conferencia solo voy a hacer público uno de mis mensajes sin su respuesta, traducido al español dice:

"Estimado Doctor Sergio Moro: el vicedecano de la Facultad de Derecho, Marcelo Gebhardt, me informó anoche que algunos miembros del Centro de Estudios sobre Transparencia y lucha contra la Corrupción que depende de esa Facultad parte de la Universidad de Buenos Aires, amenazaron con renunciar si se mantenía su conferencia. No puedo comprender esa actitud en la mayor casa de estudios de la Argentina: el conocimiento es siempre un proceso dialéctico que precisa del disenso mutuo para producir síntesis y progresar, la censura de quien piense diferente solo contribuye al oscurantismo. Su conferencia titulada "Democracia, estado de derecho y combate contra la corrupción" merece un desagravio y repitiendo la conocida frase "podré no estar de acuerdo con lo que usted dice pero defenderé con todo lo que esté a mi alcance su derecho a expresarlo", le propongo grabar igual su conferencia y difundirla en Argentina a través de los medios disponibles."

“WikiLeaks permite a quienes han sido censurados presentar su material al público.” (Julian Assange)
 

Los lectores de Perfil saben que nunca me quedé con una sola campana, que salvo Página/12 fuimos el medio que más difusión dimos al concepto de Lawfare. Yo personalmente dediqué un reportaje largo a Rafael Bielsa sobre el tema a partir de su libro "Lawfare, guerra judicial-mediática" del que además Perfil publicó un capítulo en forma de adelanto. También sobre el Lawfare realicé un reportaje conjunto a Graciana Peñafort junto a Nelson Castro, la propia Graciana Peñafort ha tenido en Perfil más visibilidad que en la mayoría de los medios siendo incluso la oradora de cierre en la presentación de mi libro "Periodismo y verdad" en el Cabildo de Buenos Aires en 2018.

Temo aburrir a la audiencia, pero Eduardo Barcesat publicó en Perfil su columna titulada: "El tribunal ético del juzgamiento del Lawfare", con la que hizo pública su idea de Common Action Tribunal que él integra junto a Baltasar Garzón y otros juristas nacionales. Y que para su documental al "Al sur del Río Bravo" intercambié opiniones sobre el Lawfare con Oliver Stone siendo el único periodista consultado y Perfil el único medio donde el cineasta vino a filmar después de entrevistar a Cristina Kirchner y Alberto Fernández.

Pero no pude lograr que en Argentina se dejase de analizar la justicia federal de Brasil bajo el lente de nuestros desprestigiados juzgados de Comodoro Py que son tan distintos. Y siento el mismo fracaso al ver que la clase política sigue comparando al PT con el kirchnerismo y el peronismo y a Lula con Cristina Kirchner, quienes ­–a veces para bien y otras para mal–, no tienen nada que ver.

Pluralismo y Lawfare: Al mismo tiempo que PERFIL fue el único medio argentino que entrevistó a Sérgio Moro, debatió con Oliver Stone sobre “lawfare” y con Graciana Peñafort.
Pluralismo y Lawfare: Al mismo tiempo que PERFIL fue el único medio argentino que entrevistó a Sérgio Moro, debatió con Oliver Stone sobre “lawfare” y con Graciana Peñafort. (Foto: Cedoc Perfil)

Hace ya dos años escribí: "Lula no está preso por decisión de Moro, porque siguió en libertad hasta que la Cámara de segunda instancia no solo confirmó el fallo de Moro sino que aumentó la pena de Lula. Y Lula no fue candidato por decisión de Moro ni tampoco de la Cámara de segunda instancia sino por decisión del Supremo Tribunal, equivalente a nuestra Corte Suprema". Cuesta entender desde la Argentina la enormidad geográfica de Brasil: el juzgando de Moro estaba en la ciudad de Curitiba; la Cámara de segunda instancia, en la ciudad de Porto Alegre; y el Supremo Tribunal, en Brasilia.

Cuesta entender en la Argentina el papel del Poder Judicial en Brasil. Por ejemplo, el matrimonio igualitario y la unión civil no se aplicaron en Brasil a partir de una ley votada por su Congreso sino por una decisión del Supremo Tribunal de Justicia cuando lo presidía Joaquín Barbosa.

La incomprensión que en la Argentina se tiene sobre Brasil, nuestro principal vecino, es enorme 

Cuesta entender en la Argentina el papel del Poder Legislativo de Brasil y el poder que tiene sobre el Ejecutivo en Brasil. Hay muchas decenas de partidos políticos nacionales y casi centenares de regionales, y sobre los más de quinientos diputados (el doble que en la Argentina) el partido de presidente de turno generalmente logra sumar como propios alrededor del 10% del total de los diputados y el PT, en el mejor momento de Lula, superó poco más del 15%.

Cuesta entender en la Argentina que por ese poder del Legislativo sobre el Ejecutivo, los impeachment en Brasil no son "golpes blandos" creados para remover presidentes progresistas surgidos en las últimas décadas como Dilma Rousseff sino una práctica repetida.

Pluralismo y Lawfare: Al mismo tiempo que PERFIL fue el único medio argentino que entrevistó a Sérgio Moro, debatió con Oliver Stone sobre “lawfare” y con Graciana Peñafort.
Pluralismo y Lawfare: Al mismo tiempo que PERFIL fue el único medio argentino que entrevistó a Sérgio Moro, debatió con Oliver Stone sobre “lawfare” y con Graciana Peñafort. (Foto: Cedoc Perfil)

Collor de Mello, que estaba a la derecha de Menem y de Cavallo, fue removido de la presidencia por un impeachment en 1992. Vale recordar que Collor de Mello había sido electo presidente tras derrotar a Lula en las elecciones de 1989. Y es posible que Bolsonaro termine siendo removido también por un impeachment si las denuncias de Sergio Moro prosperan.

Tampoco es cierto que los juicios por corrupción sean una espada de Damocles que solo cae para castigar a los gobiernos progresistas surgidos a comienzos de este siglo. Lo explica muy bien la doctora en derecho por la Universidad de Yale Natalia Volosin en su conferencia de 2019 "Argentina: la corrupción política" diciendo: "Esta idea de la guerra jurídica, el Lawfare, concepto pensado en Estados Unidos para un contexto totalmente distinto, utilizado para decir –actualmente– la derecha norteamericana, el imperialismo, los medios de comunicación concentrados, los conservadores usan la corrupción y los tribunales de justicia como antes acudían a los militares durante el siglo XX, ahora construyen causas penales contra los funcionarios de gobiernos nacionales y populares, Dilma Rousseff, Lula, Cristina Kirchner, etc., para hacer aquello que no pueden hacer a través del voto, esto se dice hoy en la región. Bueno, prejuicio, todo es prejuicio, de un lado pero también del otro. No es cierto en absoluto que la lucha contra la corrupción necesariamente sea una lucha de la derecha contra los gobiernos nacionales y populares, más bien la corrupción como agenda global nace a mediados de los 90 justamente no contra gobiernos nacionales y populares sino más bien todo lo contrario: Collor de Mello en Brasil, Carlos Menem en Argentina, Fujimori en Perú, Berlusconi en Italia. Miren, no era la agenda de la derecha".

El conocimiento es un proceso dialéctico que precisa del disenso mutuo para producir síntesis y progresar

La doctora Volosin es probablemente la mejor arqueóloga de la corrupción de la Argentina desde su origen tras el virreinato, es autora del libro "La máquina de la corrupción: un análisis urgente para terminar con el gran mal argentino", y es titular del curso de análisis institucional de la corrupción en la Maestría de Derecho Administrativo de la Universidad de Buenos Aires. La doctora Volosin también era miembro del consejo asesor del Centro de Estudios sobre Transparencia y Lucha contra la Corrupción y renunció porque Sergio Moro iba a dar una conferencia en la Facultad de Derecho.

Qué manera de perder gente valiosa tragada por la grieta.

Qué triste es ver que no podamos entendernos, ni siquiera escucharnos.


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