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ELOBSERVADOR / 50 AÑOS DEL 'CORDOBAZO'
domingo 26 mayo, 2019

Un punto de inflexión en la historia social y política de la Argentina reciente

A partir de la explosión callejera, los conflictos populares asumieron otra intensidad y llevaron a la utilización de las FF.AA. para la represión interna.

Esteban Damián Pontoriero

Krieger Vasena. El ministro de Juan Carlos Onganía que implementó las políticas que llevaron a las manifestaciones callejeras. Foto: cedoc

El año 1969 pasaría a la historia como uno de los más conflictivos del siglo XX argentino, destacándose entre varios levantamientos urbanos uno ocurrido en la ciudad de Córdoba en mayo: el Cordobazo. Así se denominó a una insurrección de grandes magnitudes que demostraría la fuerza de la movilización popular y la voluntad de lucha contra la dictadura del general Juan Carlos Onganía (1966-1970). A cincuenta años, ¿cuáles fueron los hechos centrales de ese evento?

Un día antes de la fecha establecida por la Confederación General de los Trabajadores Argentinos (CGTA) para la realización de un paro nacional, el 29 de mayo, trabajadores y estudiantes universitarios se adelantaron y pasaron a la acción. Desde la mañana, gruesas columnas de trabajadores comenzaron a marchar con destino al centro cuando se cruzaron con las fuerzas policiales, dando inicio a los enfrentamientos. Por su parte, estudiantes, militantes católicos y sectores medios urbanos salieron a las calles, confluyendo con los obreros en un vasto movimiento de protesta que desbordó a las fuerzas de seguridad.

Así, entre barricadas, autos incendiados y fogatas, los manifestantes ocuparon el centro de la ciudad y sus zonas aledañas, asaltando, tomando y destruyendo diversas dependencias estatales, edificios de las grandes empresas transnacionales, y atacando las residencias de los funcionarios provinciales. Frente a este escenario, las autoridades nacionales ordenaron la movilización de tropas pertenecientes al Tercer Cuerpo de Ejército –la región militar que incluía a la provincia mediterránea– y a efectivos de la Gendarmería para sofocar la revuelta. En la tarde del día siguiente, luego de que las manifestaciones se disolvieran y los militares lograran tomar el control, se dio inicio a los allanamientos y detenciones, colocando a los civiles apresados bajo la jurisdicción militar. Los hechos dejaron un saldo de varios muertos –siendo dos de ellos soldados– y decenas de heridos.

Dictaduras. Existe un amplio acuerdo entre los historiadores  y las historiadoras sobre la importancia del Cordobazo como un punto de inflexión en  la historia social y política de la Argentina reciente. En efecto, diferentes autores coinciden en señalar que estos hechos se basaron en un conjunto de acciones de protesta colectiva llevadas a cabo en ámbitos urbanos, en las que los trabajadores y los estudiantes tuvieron un papel protagónico, sumados a los sectores medios profesionales. A su vez, los actores involucrados hicieron uso tanto de medios pacíficos como de acciones de violencia contra las propiedades y las fuerzas de seguridad.

A nivel internacional, se ha remarcado la conexión con la serie de levantamientos ocurridos en las grandes ciudades de América Latina, Estados Unidos y, sobre todo, de Europa occidental al final de la década del 60. Sin embargo, la diferencia del caso argentino estaba dada por el hecho de que se convirtió muy rápidamente en una acción política multitudinaria, articulándose con la oposición a la dictadura militar.

También se realizaron notables avances sobre las causas que originaron semejante estallido social. En base a varios trabajos académicos, se comprobó que el vasto movimiento de protesta iniciado en 1969, en el que se insertaba el Cordobazo, expresaba un conjunto de demandas de diversos actores políticos y sociales. Los trabajadores levantaban un conjunto de reclamos económicos derivados del notable empeoramiento de su situación. En efecto, como resultado de la aplicación del plan económico del ministro de Economía y Trabajo Adalbert Krieger Vasena –basado en bajar los costos, aumentar la productividad y restablecer la disciplina en el lugar de trabajo–, la política laboral del gobierno militar había perjudicado ampliamente a los sectores asalariados.

Además, el rechazo hacia la dictadura de diversos grupos de la sociedad como, por ejemplo, los sectores medios urbanos o los estudiantes universitarios, estaba cada vez más extendido, manifestando un descontento que tenía varios componentes: la supresión de la política partidaria y electoral y la extensión sobre diversos ámbitos del control, el autoritarismo y las medidas represivas. Asimismo, diferentes autores afirman que existía un desmejoramiento de la situación económica y una política centralista de Onganía que, junto a los factores previamente comentados, configuraron una situación explosiva. Todos los sectores sociales hasta aquí mencionados alcanzaron la unidad detrás del reclamo por la finalización de la dictadura y el restablecimiento del sistema democrático.

Peronismo y marxismo. Otro punto en el que se coincide es que la situación creada a partir del Cordobazo dio lugar al surgimiento de una serie de nuevos repertorios de confrontación junto con una marcada heterogeneidad regional, social y política. Según algunos autores, las insurrecciones se caracterizaron por reunir una coalición político-social diversa integrada por trabajadores industriales, estudiantes universitarios, sectores medios profesionales y grupos vinculados al catolicismo tercermundista, entre otros. No obstante, el rasgo más destacado es el conjunto de métodos de lucha incorporados.

De acuerdo con Alejandro Schneider, “desde los hechos ocurridos en la Semana Trágica de 1919 no se producía una insurrección con luchas en las calles, con fogatas y levantamientos de barricadas, con francotiradores y enfrentamientos masivos con la policía”. Sumado a esta descripción, el saldo de muertos, heridos y de destrucción de la propiedad marcó el inicio de un ciclo de protestas sociales radicalmente distintas a los conflictos internos desarrollados con posterioridad a 1955.

Hacia 1969, los sectores civiles y militares integrados a la dictadura afirmaron que el mayor peligro para la seguridad podría estar vinculado con la fusión entre el “peronismo” y el “comunismo”. En un contexto de proscripción electoral del movimiento liderado por Perón, de represión del movimiento obrero y estudiantil y del surgimiento de las organizaciones armadas, el enemigo fue denominado como la “subversión”, englobando así un vasto universo de prácticas contestatarias y actores políticos diversos. A su vez, se discutió abiertamente respecto de cómo utilizar a las FF.AA. en el orden interno, marcándose dos posiciones: los partidarios de la intervención directa y los defensores de la doctrina de uso gradual de las fuerzas de seguridad y militares.

Interesa remarcar que, pese a la conmoción generada entre las autoridades políticas y militares por la irrupción de las organizaciones armadas, la creciente intervención castrense en el orden interno se reveló como una respuesta ofensiva frente a la ola de huelgas, protestas y manifestaciones, como lo demuestra el hecho de que el detonante para el pasaje a la acción del Ejército fue el Cordobazo, no algún operativo del ERP o Montoneros. Por lo tanto, para el momento en el que aparecieron las principales organizaciones armadas las leyes represivas fundamentales ya habían sido sancionadas y el gobierno las estaba aplicando. Para terminar, es importante insistir en que el Ejército se enfocó en la represión interna, entendida como una “guerra contra la subversión”, con el objetivo principal de sofocar el conflicto social en general y no solo el accionar de las organizaciones político-militares.

(*) Doctor en Historia (Idaes-Unsam). Becario posdoctoral del Conicet.


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