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POLICIA / lo señalan como el jefe de los cara de nene
domingo 3 febrero, 2019

'Pichón', el rey del derroche: lideraba una banda y gastaba el dinero en viajes y autos

Gustavo Abraham Mateo pasó los últimos seis meses prófugo, pero nunca abandonó sus lujos. Con el dinero de los robos a jubilados conoció varios países y hasta viajó con algunos de sus cómplices a las playas de Cuba.

por Leonardo Nieva

Pasatiempo. “Pichón” practica tiro con una ametralladora. Cuando lo detuvieron estaba desarmado. Foto: cedoc

La buena vida tiene un precio que pocos pueden pagar. ¿A quién no le gusta viajar en primera clase, manejar un coche importado con caja automática o alojarse en un hotel cinco estrellas con la mejor vista de la suite más exclusiva? Gustavo Abraham Mateo (27), más conocido como “Pichón”, vivía como un bacán y se daba todos los lujos hasta que lo detuvieron acusado de liderar una organización especializada en secuestros virtuales y cuentos del tío que, según estiman los investigadores, llegó a recaudar más de dos millones de dólares.

Pichón no resignó sus lujos ni en los seis meses que estuvo prófugo de la Justicia. Es cierto que dejó de usar coches caros para no llamar la atención pero siguió durmiendo en hoteles, una costumbre que nunca abandonó.

Lo atraparon hace 15 días en el barrio porteño de Floresta, cuando bajó de un Toyota Etios, un auto modesto que habría adquirido con el botín de uno de los tantos golpes que le atribuyen. No estaba armado ni se resistió cuando finalmente lo arrestaron a metros de la esquina de Joaquín V. González y la avenida Rivadavia. Eso sí, llevaba un IPhone X, un celular que en Argentina cuesta entre 50 y 70 mil pesos.

El acusado mantenía contactos con miembros de otro grupo, llamado Los Gipsy King

La pista que llevó a los detectives a dar con “Pichón” surgió del análisis de un aparato telefónico secuestrado a un delincuente presuntamente vinculado a la organización. El dato lo reveló el diario La Nación. En la imagen estaba el líder de los secuestradores sacando la lengua abrazado a una joven de vestido colorido y pelo oscuro. El detalle clave estaba en el fondo de la fotografía: la puerta abierta dejaba ver el surtidor de una estación de servicio. Con esa información, los investigadores ubicaron el domicilio y montaron una guardia encubierta hasta dar con el hombre más buscado en el área de la Jefatura Departamental del Conurbano Norte, a cargo del comisario mayor Hugo Natiello.

Para los pesquisas, Mateo era el último cabo suelto de la banda conocida como Los Cara de Nene, desbaratada en agosto del año pasado (ver aparte). Lo señalaban como el líder, razón por la cual su libertad significaba un riesgo para la policía, no solo por el dinero que manejaba sino por la posibilidad que tenía de reinventar a la organización.

Cara de Nene, una banda con muchos dólares y autos de lujo

De hecho, la sospecha es que durante su huida “Pichón” siguió utilizando el mismo ardid para recaudar dinero con secuestros virtuales y cuentos del tío, su especialidad.

Según las fuentes consultadas por PERFIL, “Pichón” mantenía contactos con algunos miembros de otro grupo delictivo que también hizo estragos y se hizo popularmente célebre: Los Gipsy King. Tanto esta banda como la conocida como Los Cara de Nene está formaba por miembros de la comunidad gitana.

Ardid. En el caso del grupo de “Pichón” elegían a jubilados de buena posición económica. El artilugio, que pocas veces fallaba, consistía en hacerles creer a sus víctimas que iba a regresar el corralito de 2001 –algo no tan impensado en los tiempos que corren– y para ello se ofrecían a acompañarlos al banco a retirar sus ahorros. Así obtuvieron botines que llegaron hasta los 300 mil dólares. En total, la Justicia logró acreditar más de veinte hechos por un valor estimado en 2 millones de dólares, una verdadera fortuna.

Los Cara de Nene no eran improvisados. Hacían inteligencia previa con seguimientos y datos precisos de los familiares de la persona que elegían estafar. En algunos casos llegaron a establecer un vínculo con nietos de futuras víctimas para sacarles información. Eso sí, no fueron astutos a la hora de invertir el botín. Si bien parte del dinero lo destinaban a la compra y venta de autos o inmuebles, otra parte era para derroche: viajes, hoteles de lujo y gustos caros.

Elegían a jubilados de buena posición económica y les hacían creer que iba a regresar el corralito de 2001 y para ello se ofrecían a acompañarlos al banco a retirar sus ahorros

En pocos meses “Pichón” viajó a México, España y Estados Unidos. También disfrutó de una breve estadía a todo lujo en Cuba, en febrero del año pasado, junto con otros presuntos diez miembros de la banda, donde no escatimaron en gastos.

Un campeón de taekwondo

Federico Ferriol Laffouillere es un ex campeón de taekwondo que está acusado de formar parte de la banda que presuntamente lideraba “Pichón”.

Ferriol fue detenido en agosto pasado, en el primer gran golpe contra la banda. Los investigadores sospechan que sería uno de los cobradores que tenía la banda.

Como sus cómplices, llevaba un buen nivel de vida. Cuando lo apresaron alquilaba un departamento en Puerto Madero por el que pagaba 2 mil dólares de alquiler. Además, fue uno de los acompañó a “Pichón” en el viaje a Cuba.

En 2010 participó de los Juegos Odesur y fue una de las grandes revelaciones al obtener la medalla de oro en la categoría de hasta 54 kilos.

Selfies, dólares y coches caros

En agosto pasado, la Policía de la Provincia de Buenos Aires realizó una gran cantidad de allanamientos y detuvo a tres miembros de la organización de 19, 23 y 53 años.

Entre los autos secuestrados, se destacaban un Mercedes-Benz Clase A, dos VW Amarok, dos Toyota Hilux y un VW Golf.

Los acusados posaban en las redes sociales con el dinero de los robos y exhibían sus coches más lujosos.

El ministro de Seguridad de Buenos Aires, Cristian Ritondo, aseguró al respecto de esta banda que llegaron a recaudar millones de pesos en secuestros virtuales y cuentos del tío. Después, en otros procedimientos que se hicieron a lo largo del año pasado  cayeron nuevos integrantes e incluso algunos de los cabecillas. Sin embargo, el principal integrante logró mantenerse prófugo.

“Pichón”, el pez gordo que supuestamente seguía operando, se convirtió en una verdadera obsesión de un grupo de detectives que trabajó hasta obtener la pista firme que fue clave para detenerlo.


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