Patricia Walsh, exdiputada nacional y referente de la izquierda argentina, murió este jueves 5 de noviembre. La dirigente, hija del periodista y escritor Rodolfo Walsh, desarrolló una extensa trayectoria política y militó durante décadas en defensa de los derechos humanos. Su principal aporte institucional fue la iniciativa legislativa que impulsó la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Walsh había sido elegida diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en 2001, en representación de Izquierda Unida. Desde esa banca presentó un proyecto para declarar la nulidad de las normas que habían limitado la posibilidad de juzgar a los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.

La iniciativa tuvo un recorrido parlamentario marcado por dificultades. En marzo de 2002 y marzo de 2003, la legisladora convocó a sesiones especiales para tratar el proyecto, pero no consiguió el quórum necesario. La situación cambió tras la asunción de Néstor Kirchner, cuyo gobierno respaldó el tratamiento de la propuesta.


El 12 de agosto de 2003, la Cámara de Diputados le otorgó media sanción al proyecto, en una sesión acompañada por una movilización de organismos de derechos humanos. Finalmente, el Senado aprobó la iniciativa el 21 de agosto y sancionó la Ley 25.779, que declaró insanablemente nulas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. La decisión parlamentaria constituyó un paso central para la reapertura de los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad. En 2005, la Corte Suprema de Justicia declaró la inconstitucionalidad de esas normas y consolidó el camino para el juzgamiento de los responsables del terrorismo de Estado.

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