De mensajeras a seres odiosos

El estudio que revela 3.500 años de historia entre humanos y palomas

Una investigación sostiene que las palomas habrían sido domesticadas hace unos 3.500 años, casi mil años antes de lo estimado hasta ahora. Mucho antes de ser vistas como plagas urbanas, estas aves fueron mensajeras, fuente de alimento, fertilizante y símbolos religiosos en distintas sociedades humanas.

Paloma Foto: AFP

Durante siglos acompañaron guerras, religiones, sistemas de comunicación y economías agrícolas. Fueron criadas para alimentar poblaciones, transportar mensajes y producir fertilizante. Sin embargo, en la actualidad, las palomas suelen asociarse con plazas invadidas, fachadas sucias y debates sobre higiene urbana.

Ahora, una nueva investigación científica propone revisar esa mirada. Un estudio publicado en la revista especializada Antiquity concluyó que la domesticación de las palomas podría haberse iniciado hace aproximadamente 3.500 años, casi un milenio antes de lo que sostenían investigaciones anteriores.

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El hallazgo no solo modifica la cronología conocida sobre estas aves. También reabre una pregunta más amplia sobre la manera en que los seres humanos construyeron relaciones con determinadas especies y luego transformaron radicalmente su percepción sobre ellas.

Cómo las palomas pasaron de aliadas humanas a “plagas urbanas”

Aunque hoy las palomas urbanas suelen ser consideradas una molestia en muchas ciudades del mundo, su vínculo con las personas tiene raíces profundas. “Olvidarse de las palomas ocurrió relativamente hace poco en la historia humana”, explicó a AFP la bioarqueóloga Anderson Carter, investigadora de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, y autora principal del estudio.

Hasta bien entrados los siglos XIX y XX, las palomas continuaban desempeñando funciones relevantes en distintas sociedades. Entre sus usos más conocidos estaba el transporte de mensajes, especialmente en contextos militares.

Durante conflictos bélicos, las palomas mensajeras fueron utilizadas para transmitir comunicaciones entre unidades militares cuando otros sistemas no estaban disponibles o resultaban inseguros.

Pero los avances tecnológicos cambiaron ese escenario. La invención del telégrafo, seguida posteriormente por el teléfono, redujo drásticamente su utilidad práctica como medio de comunicación. Las aves, sin embargo, no desaparecieron. Tras miles de años de convivencia y adaptación al entorno humano, continuaron habitando cerca de las personas, especialmente en áreas urbanizadas.

El origen mediterráneo de las palomas y su vínculo con Medio Oriente

La especie conocida comúnmente como paloma doméstica o paloma bravía (rock dove) tiene sus orígenes en la región mediterránea. Los análisis genómicos realizados en investigaciones previas muestran que las actuales poblaciones de palomas que viven en ciudades mantienen estrechos vínculos genéticos con palomas silvestres procedentes de Medio Oriente.

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Para comprender mejor cuándo comenzó realmente la domesticación de estas aves, un equipo internacional liderado por investigadores neerlandeses centró su trabajo en el sitio arqueológico de Hala Sultan Tekke, ubicado junto al lago salado de Larnaca, en el sudeste de Chipre.

El hallazgo arqueológico que cambió la historia de la domesticación de las palomas

Los científicos analizaron 159 huesos antiguos de palomas recuperados en el yacimiento arqueológico. El objetivo era reconstruir cómo habían vivido esos animales, cómo murieron y si existían evidencias de interacción humana, como marcas de corte u otros indicadores de manejo.

Mediante estudios biométricos e isotópicos, el equipo determinó que las aves pertenecían a los siglos XIII y XIV antes de Cristo, es decir, a la Edad del Bronce. Uno de los pasos clave del estudio consistió en extraer colágeno de los huesos.

Ese procedimiento permitió medir las proporciones de nitrógeno y carbono, elementos estrechamente vinculados con la dieta de los animales. Luego, esos resultados fueron comparados con restos humanos y animales hallados en otros sitios chipriotas de la misma época.

Los datos mostraron coincidencias llamativas. Según explicó Carter, las palomas estudiadas compartían perfiles alimenticios muy similares a los de poblaciones humanas de la Edad del Bronce en Chipre. En otras palabras, las aves parecían consumir una dieta estrechamente relacionada con los entornos humanos.

Por qué los científicos creen que las palomas ya estaban domesticadas hace 3.500 años

La similitud alimentaria detectada por los investigadores constituye uno de los indicios centrales del estudio. “El grado de coincidencia con los resultados obtenidos en humanos sugiere fuertemente que probablemente se alimentaban de una dieta muy parecida”, indicó Carter.

Para los autores del trabajo, esto apunta a una conclusión significativa: las aves ya estaban domesticadas o, al menos, transitaban un proceso avanzado hacia la domesticación alrededor del 1400 a.C.

La investigadora Canan Cakirlar, coautora del estudio y especialista del Royal Netherlands Institute of Sea Research, sostuvo en un comunicado que los resultados indican que las palomas estaban “domesticadas o camino a ser domesticadas” en ese período.

De confirmarse plenamente esta interpretación, el descubrimiento adelantaría casi mil años la cronología aceptada hasta ahora. Las referencias anteriores sobre domesticación temprana incluían grandes estructuras de piedra utilizadas como palomares halladas en Grecia y fechadas aproximadamente hacia el 300 a.C.

Las palomas como alimento, fertilizante, símbolo religioso y herramienta de comunicación

La investigación también recupera una dimensión histórica muchas veces olvidada: la enorme diversidad de funciones que las palomas cumplieron dentro de las sociedades humanas.

Además de actuar como mensajeras, fueron una fuente de carne para consumo humano y sus excrementos tuvieron usos agrícolas como fertilizante. En distintas culturas ocuparon, además, espacios simbólicos y religiosos.

Su presencia en relatos sagrados, representaciones espirituales y tradiciones ceremoniales muestra que la relación entre humanos y palomas nunca se limitó únicamente a una función práctica. Por eso, los investigadores consideran que comprender su historia implica revisar también aspectos fundamentales de la propia historia humana.

Más allá del aporte arqueológico, los autores del trabajo sostienen que uno de sus objetivos es modificar la forma contemporánea de pensar a estas aves. Actualmente, la presencia de arquitectura antipalomas —como pinchos metálicos, barreras y dispositivos instalados sobre edificios— se ha vuelto habitual en numerosos centros urbanos.

Ese rechazo, sin embargo, sería un fenómeno relativamente reciente, ligado al crecimiento masivo de las ciudades después de la Revolución Industrial y al aumento de percepciones que asociaron a las palomas con suciedad y transmisión de enfermedades. Frente a esa visión, Carter propone recuperar una mirada histórica más amplia. “Su historia también es nuestra historia”, resumió la investigadora.