Confieso que he vivido
El martes, el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, a través de la Facultad de Ciencias Económicas, me hizo entrega del doctorado honoris causa.
Más allá de la satisfacción personal, se trata de un reconocimiento de la UBA, que agradezco y agradecemos, al movimiento cooperativo y a un modo de entender la democracia, la participación y la gestión de las instituciones. También es una distinción al colectivo de dirigentes y funcionarios que me precedió y al que hoy me acompaña.
Un gran referente, Ángel Petriella, definía nuestra práctica como “cooperativismo transformador”. Así lo precisaba: “Nuestra misión fundamental tiene trascendencia y proyección social. Pretendemos tener éxito en todo lo que compete a nuestro movimiento porque queremos contribuir a que en algún momento de la historia podamos transformar la realidad. Aspiramos a ser parte de ese flujo de fuerzas populares necesarias para tener éxito en cambiar las estructuras económicas y políticas de la sociedad argentina y que esto a su vez se ensamble en la utopía misma que alimenta nuestros sueños, pero no solamente en la Argentina, en los procesos más generales de la región”.
Hemos recorrido un largo camino y no ha sido fácil. Como movimiento cooperativo transformador hemos sufrido en cada uno de los golpes militares y con sus políticas económicas neoliberales. En muchos casos, hemos sido objeto de persecución.
Una de las situaciones más difíciles ocurrió con la dictadura iniciada en 1976. En ese entonces, tuvimos que desarrollar acciones, posibles para la época, para modificar el proyecto de Martínez De Hoz que prohibía el cooperativismo en la actividad financiera.
En plena dictadura, durante los primeros meses de 1977 impulsamos un reclamo: sacamos una primera solicitada firmada por cerca de 6.500 organizaciones de todo tipo: cámaras empresariales locales y nacionales, entidades cooperativas de las más diversas ramas, clubes, sociedades de fomento, cooperadoras escolares, entre muchas otras. Luego de ello, publicamos una segunda solicitada con la firma de unas 45 mil pequeñas empresas y la cantidad de trabajadores/as empleados en cada una de ellas. Ocupó 37 páginas del diario Clarín, publicada en días sucesivos. Finalmente, dimos a conocer una tercera solicitada con personalidades del campo de la ciencia, el arte, la cultura y el deporte, entre otros ámbitos del quehacer nacional. Lo que demostramos es que contábamos con el amplio apoyo de la sociedad. La dictadura cedió y autorizó la forma jurídica cooperativa dentro de la actividad financiera.
Recientemente hemos pasado por una pandemia, estamos ahora en el medio de una revolución tecnológica y el mundo está atravesado por una seguidilla de guerras. El presente está lleno de dificultades. Pero el pasado también las tuvo y las superamos. Tenemos que construir, entre todos y todas, una alternativa lo suficientemente amplia, diversa y plural que nos permita reconstruir un proyecto de país con la gente adentro.
En un momento de máxima adversidad como fue la crisis de la convertibilidad, inauguramos en noviembre de 2002 el Centro Cultural de la Cooperación como un instrumento al servicio de la batalla cultural. En ese acto, nuestro líder Floreal Gorini afirmó: “Otro mundo es posible si la gente quisiera”. Y agregó: “Y lucha para conseguirlo”. Nuestra tarea, como militantes y como dirigentes, es contribuir a que una mayoría quiera ese “otro mundo” y se comprometa con las tareas para alcanzarlo.
Una de las tantas iniciativas de la batalla cultural consiste en reclamar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. En ese marco recordamos a las víctimas de una guerra absurda. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.
En el evento en Ciencias Económicas cerré mi intervención parafraseando a Pablo Neruda: “Confieso que he vivido”. Y sumé: “Pero tengo unas enormes ganas de seguir viviendo porque hay mucho que hacer y vamos a seguir trabajando y militando en ese sentido”. Nuestro movimiento tiene mucho pasado. Nuestro movimiento tiene mucho futuro.
*Presidente del Partido Solidario.