Opinión

En búsqueda de canciones nuevas

La distancia fraternal entre el Fenómeno y la Guantanamera.

Javier Milei y Axel Kicillof Foto: +Perfil

Escribe Oberdán Rocamora Redactor Estrella, especial para JorgeAsisDigital.com

Axel, el Gótico, se aventura en la búsqueda de las canciones nuevas que irritan a los cincuentones de la conservadora Agencia de Colocaciones Cámpora.

Fieles a la Doctora que padece el cautiverio domiciliario, la proponen como candidata. Chicana efectiva para detener el ímpetu de Axel, que con su proyección tácita demuestra que no se trata de ningún Alberto, el Poeta Impopular que colapsó por ser conducido “a control remoto”.

Al contrario, Axel es de otra magnitud. Pero sus ambiciones presidenciales son tomadas por los convencidos de la Agencia con el clasicismo típico de la traición.

Los defensores de las canciones viejas lo impugnan.

Sostienen que el ingrato Axel debió haberse postulado con el control remoto de la Doctora que mantuvo la disrupción de estimularlo para ser el gobernador de la Provincia del Pecado, que ahora mantiene un pelotón de postulantes audaces para sucederlo.

En efecto, desde el eficiente ministro Gabriel Katopodis, Kato el Griego, hasta el brutal Santiago Cúneo, Protocolo y Ceremonial, o el ejemplar Jorge Ferraresi, el Patria de Avellaneda, o acaso el experimentado Julio Alak, el Paisano de las Diagonales, conforman el pelotón primordial junto a la colección audaz de minigobernadores imposibilitados de continuidad que se postulan al menos para extorsionar por la gloria de la reelección indefinida.

En el acto de Villa Domínico, Axel prometió “cuenten conmigo”, a los efectos de crear “colectivamente las canciones nuevas desde abajo hacia arriba” y de inmediato partió hacia Nueva York con otra agenda adversa para proseguir la faena personal de masacrar el libertarismo y mostrar la cara visible del opositor categórico del Fenómeno Milei que mantiene el espantoso objetivo de eternizarse, obstinado ahora en la repentina oquedad malvinera del nacionalismo renovado a través de una chicana tristemente superficial del increíble Donald Trump que pierde una guerra tóxica, torpemente inútil.

El que las hace las paga

Para dejar fuera del juego a Patricia Bullrich, la Montonera del Bien, el peronismo inventó al instrumental Javier Milei, el Tertuliano.

Financió al contado los redituables alaridos.

Lo ayudó en los cierres terminales y a contar los votos.

Hasta que la Doctora dijo por C5N: “se viene una elección de tercios”.

Karina Milei y Patricia Bullrich

Pero al día siguiente de la primera vuelta, el tercio ganador Milei se fue con la Guantanamera hacia Acassuso, a los efectos de rendirse ante Mauricio, el Ángel Exterminador, o la Celebridad. Y volvieron con el acuerdo contra el peronismo y la certeza de tener suficientes fierros y fiscales para la batalla cultural y solidificar la campaña.

En menos de tres años la dulce hiel de la derrota de Patricia desde el senado, se transformó en burla implacablemente cruel y en severa venganza despectiva, a través de la expresividad armada del video festivo de la ídola Lali, celebrado en la totalidad de los medios.

El que las hace, en efecto, las paga.

Epopeya higiénica de la aniquilación

Fenómeno Milei facilitó el acceso a la política profesional de la periodista independiente Marcela Pagano y la hizo diputada nacional.

Sin embargo, Pagano nunca se desprendió de la obsesión por manejar la información inquietante que la caracteriza. Se dio cuenta demasiado pronto de los desastres estructurales que como diputada no le correspondía conocer.

Trató, en principio, de esclarecer al extraño amigo que solía entrevistar en su emisión televisiva de América.

La práctica activa del poder dista de armonizar con lo que se compromete en la campaña.

De pronto la concepción recaudatoria se transformó en tentación.

Y la rápida monetización de la presidencia derivó en un error clave que arrastró a la más clara imagen del comunicador celestial. Piedad para Manuel Adorni.

En versión precaria, casi franciscana, se evocaban los hábitos precipitados que impuso Néstor, el extinto Furia. Y que hoy paga la Doctora con el injusto cautiverio domiciliario.

Pero el Fenómeno la pedaleaba a Marcela.

Hasta que pronto la periodista Pagano se hartó para encarar la epopeya higiénica de la aniquilación.

Peronismo en suspenso de clase B

En la práctica, pese al apresuramiento, en el peronismo solo están anotados Axel y el senador Sergio Uñac, el Disruptivo Normal que donde puede transmite su decisión de ser presidenciable. Sea a través de las polémicas PASO que el Premier Peronista Originario Diego Santilli, el Bermellón, necesita cancelar para que el Fenómeno Milei pueda extenderse. O en una eventual interna financiada por el propio peronismo que podrá tener también a Sergio, el Profesional, al que quieren tirarle por la cabeza con la gobernación de la Provincia del Pecado. Pero Sergio, como Patricia, sólo tiene pendiente la obsesión presidencial. Y quien lo sospecha, con el tormento clavado de la idea fija, es Axel.

Axel Kicillof

Otro reticente transitorio es el senador Gerardo Zamora, el Ambidiestro, que justamente conecta con Axel en la necesidad de incorporar al radicalismo en liquidación para redimir. Corresponde a su doble identidad.

Consta que Zamora brindó una transparente muestra de manejo de poder con el reciente triunfo electoral en las 26 minigobernaciones de Santiago del Estero.

Aparte, superó históricamente al caudillo Carlos Juárez.

Por si no bastara es reconocido como un admirable cantante de rock que se exhibe con despreocupados jeans rojos y guitarras brillantemente llamativas.

Queda por confirmar la decisión final de Jorge Brito, Jorgito el Banquero, que instaló a su amigo Emilio Monzó, el Diseñador, en un edificio paquetisimo de Puerto Madero, acaso más moderno que el de la calle Reconquista al 200 que eleva las oficinas políticas del “hadadismo”. Su máximo referente, Daniel Hadad, el Fenicio, casualmente se encuentra en Nueva York. Participó del almuerzo solemne con la carismática primera dama Melania Trump, en el legendario comedor de la Bolsa. Estuvo también en la cena de honor de su amiga la señora Keiko Fujimori, presidenta de Perú. Y acaso hoy desayune con el amigo Santiago Peña, presidente de Paraguay.

Resta por último mencionar la chicana provocativa de la Agencia de Colocaciones que insiste con la postulación límite de la Doctora, la cautiva domiciliaria que se transforma en obstáculo para Axel, su sublime creación, y le agrega, en tanto lideresa, un fascinante suspenso narrativo al duro film del peronismo en blanco y negro, de clase B.

El descalabro de Olivos

Al cierre del despacho, brota la pregunta que despeja la sospecha.

¿El Fenómeno y la Guantanamera se distancian?

Ninguna novedad ni siquiera original.

Un vértice se muestra en desacuerdo con el vértice fraternal, para beneficio transitorio del tercer vértice del extinguido Triángulo de Hierro (fundido).

Ocurrió el primer desplazamiento del Fenómeno hacia Nueva York sin la compañía de la Guantanamera protectora que se quedó en Buenos Aires supuestamente para auditar el descalabro escenográfico de Olivos que marca un paso adelante, en la interna, de Santiaguito, El Neo Giacomini.

Javier Milei

Es el vértice maligno que estimula al vértice fundamental del Fenómeno a desprenderse de la rama familiar del menemismo, quienes legitiman los exabruptos disparatadamente escandalosos de los libertarios.

Las desgracias que le transcurren a las huestes de Santiaguito suelen atribuirse en los costados marginales a los desbordes perversos del Karinismo Guantanamero.

Y viceversa. Lo viceversa es siempre lo grave.

En el descalabro berreta de los churrasquitos tiernos de Olivos se registra, aparte del delito elemental, un ostensible retroceso de la influencia de Karina y un avance simultáneo de Santiaguito, quien lícitamente se venga del avance extendido de Karina en el ámbito de la Justicia. Catástrofe que le costó a Santiago el desplazamiento del segundo que se creía más fuerte que el primero porque estaba predestinado a ocupar el ministerio que conducía nominalmente Mariano Cúneo Libarona, el Atormentado que envejecía repentinamente y no aguantaba más. Hasta que pudo partir desesperadamente hacia Miami, a los efectos de recuperar, en principio, la posición vertical.