Por la histórica visita papal, la escena política y social se encuentra marcada por un cuadro complejo de tensiones institucionales, económicas y sociales, y dinámicas internas en el Poder Ejecutivo como particularidades en la conducción y en los modos expresivos del presidente Javier Milei.
En el escenario externo, la Argentina, y particularmente el Presidente se ven afectados por las derrotas electorales de sus reconocidos candidatos en las elecciones efectuadas en los Estados Unidos y Brasil, con las posibles repercusiones para la política exterior local.
En este contexto, la llegada del Sumo Pontífice representa un hito diplomático e institucional de alto impacto, donde el oficialismo buscará plasmar una imagen de contención y solemnidad con actividades conjuntas y encuentros bilaterales fijados en la agenda de bienvenida.
No obstante, distintas facetas del accionar presidencial siguen suscitando reparos o abiertas críticas. Una no menor resulta la recurrencia de los desplazamientos internacionales, tal como la nueva salida hacia España.
Mientras el Gobierno encuadra estas giras dentro de una estrategia de inserción de alianzas globales y foros políticos, los sectores críticos cuestionan la prioridad dada a la agenda externa frente a la urgencia de la doméstica.
Otro aspecto no exento de críticas se inserta en la gestualidad y la oratoria presidencial que continúan generando opiniones polarizadas que es evaluada por un sector de la opinión pública como una limitación comunicativa que resta cercanía o empatía institucional. El empleo habitual de un lenguaje preñado de términos altisonantes o una postura confrontativa tanto en lo gestual como en lo oral, es percibido por sus detractores como un rasgo de agresividad que horada la convivencia democrática.
El aparato económico del país, a su vez, está funcionando nítidamente a dos velocidades: los sectores relacionados con hidrocarburos, minería y agro siguen experimentando un crecimiento significativo que augura para el país un balance comercial externo ampliamente favorable y creciente para los próximos años.
En sentido opuesto, el estancamiento y posterior deterioro de las variables macroeconómicas relativas a las actividades ampliamente requirentes de mano de obra, tales como industria, comercio y construcción, siguen evidenciado niveles de actividad inversos, conllevando a destrucción del empleo y a descensos en los niveles globales de actividad.
En otro orden, el escenario sociopolítico y económico de la Argentina atraviesa una fase de marcada inflexión. El capital político del Poder Ejecutivo, sustentado inicialmente en una aprobación cercana al 50% que perfilaba un horizonte favorable hacia las elecciones presidenciales de 2027, ha sufrido una erosión continua.
Los sondeos más recientes dan cuenta del desgaste del apoyo ciudadano, donde el rango de aprobación que garantizaba la victoria previa se ha moderado, desplazando el escenario desde una posible resolución holgada hacia un panorama menos favorable.
En síntesis, la combinación entre la presencia del Papa, la transformación del escenario internacional, el volumen de viajes internacionales, la estructuración interna del poder en la Casa Rosada y un estilo oratorio marcadamente confrontativo, delinean un clima de incertidumbre respecto al futuro del país, que afecta a la imprescindible inversión externa, forzada a mantener una actitud expectante respecto de la continuidad del rumbo de libertad económica emprendido desde el año 2023.
¡Es de desear que esta ultima pueda continuarse!
*Economista. Presidente honorario de la Fundación Grameen Argentina.