Sistema financiero en alerta

Los bancos salen a refinanciar deudas tras un pedido informal del gobierno de Milei

La suba sostenida de la mora encendió luces amarillas en el sistema financiero y motivó un pedido informal del Ejecutivo a los bancos para que refuercen los mecanismos de refinanciación de deudas. Con niveles que ya superan el 11% y fuerte impacto en tarjetas de crédito, las entidades buscan evitar la expulsión de clientes del circuito formal y sostener el consumo en un contexto de debilidad económica. La estrategia incluye mayor contacto con deudores y políticas más activas, en un escenario donde también crece la presión de las billeteras virtuales por ampliar su rol.

SOS Foto: Pablo Temes

No fue una orden. Sí una sugerencia que algunos bancos  tomaron como una especie de obligación diplomática. Muchas de las entidades financieras del país (especialmente las más grandes e influyentes) instrumenten alternativas realistas para que sus clientes puedan manejar sus moras. Esto es, un tipo de financiamiento sólido para que el público (fundamentalmente las pymes y las familias) puedan volver a estar en el partido financiero; traducido como poder retornar al uso de préstamos, tarjetas, cheques, descubiertos, etc. Y así, cambiar el humor microeconómico general; en términos futboleros hoy más parecido a la campaña de Aldosivi que a Champions. 

El último dato sobre mora correspondiente a febrero (y que se proyecta a marzo) indica que el porcentaje superó el 11%, superando el 10,6% de enero. Un dato más que preocupante si se tiene además en cuenta que las mayores atrasos corresponden a las líneas de tarjetas, donde el consumo se debería hacer fuerte y ayudar a la salida más rápida de la “sensación” (a título del Gobierno) de la falta de actividad en el mercado interno. La sugerencia vino de una de las oficinas de manejos económicos del Ejecutivo, y los interlocutores fueron varios de los responsables directos de muchos de los bancos importantes del país. Al menos en cuanto a la atención al público. El pedido no fue formal ni mucho menos escrito. Simplemente una conversación sobre el reconocimiento velado del problema (todo un logro para reparticiones que creen en la plena libertad), y el sondeo sobre qué soluciones podrían encontrarse. Concretamente, la alternativa de financiar las moras sin necesidad de expulsar a las familias que incurrieron en el problema del esquema financiero normal. 

Muchos de los bancos explicaron a las autoridades que ya cuentan con este tipo de instrumentos, y que los clientes que los soliciten tienen a su disposición herramientas de refinanciación de esas moras. Lo que se pidió entonces desde las altas esferas, es que haya más reacción de las entidades hacia los clientes en problemas para tender puentes y establecer relaciones directas más activas para tomar contacto con usuarios con problemas. En otras palabras, poner el hombro. Y, aparentemente, así se hará. En síntesis, políticas activas. Las que ejecutaría cualquier gobierno con un problema económico financiero por delante. 

La intención oficial es que para la finalización del primer semestre del año, la mora haya dejado de ser una dificultad del sistema financiero, y pasar al debate y la instrumentación de cuestiones más atractivas para los bancos. Como la facilitación de créditos hipotecarios y algún tipo de alternativa de disponibilidad de préstamos en dólares para quienes los demanden y tengan espaldas para pedirlos y cumplirlos. Obviamente los actuales morosos en pesos estarán fuera de la posibilidad. Para los directorios que evalúan estas ayudas reclamadas desde las autoridades, la aceptación de la sugerencia en estos tiempos políticos y económicos es casi una orden. Saben que es el momento de aceptar reclamos surgidos de teléfonos rojos siempre habilitados, para mostrarse presurosos y atentos a ayudar en momentos difíciles. Especialmente para la Casa Rosada. Sabiendo que no son meses (o años) de potenciales corridas (donde siempre ganan los mismos), sino de estar atentos a las regulaciones y desregulaciones que estén en carpeta de los funcionarios múltiples que puede cambiar las reglas de juego. Esas que en general se rigen por las reglas del gatopardismo de modificar normas para que nada cambie en el fondo. En definitiva los bancos poderosos hace años que son los mismos con referentes concretos, y que por estos tiempos mantienen  buenas relaciones con las autoridades. No en vano el sistema financiero es uno de los cuatro o cinco rubros que crecen en cuanto a su aporte al PBI, compitiendo en rentabilidades con la minería, la energía y el campo. Aún con dos dígitos de mora. 

Todo esto forma parte además de una nueva etapa en la relación del 5° piso del Palacio de Hacienda y el sistema financiero; un vínculo que siempre es sólido, pero que tiene vaivenes. Y una espada de Damocles permanente colgando desde el techo de arriba del sistema, donde reside la autoridad: la eventual autorización para que las billeteras virtuales sean autorizadas a formar parte de la oferta financiera clásica, y salgan a competir de igual a igual contra los bancos para captar clientes. Dicho de otra manera más directa, que se habilite a Mercado Libre-Mercado Pago a ser banco. O a ofrecer muchos de los instrumentos y alternativas que por ahora sólo están habilitadas para las entidades financieras. La posibilidad es el peor averno actual para la banca clásica, que ve como se está a tiro de decreto o resolución del Banco Central, la posibilidad de ver cómo la gran compañía creada por Marcos Galperin se convierte en un gigante financiero capaz de refundar la historia de la banca local. Las partes vienen combatiendo a capa y espada desde hace años, con presentaciones y declaraciones juradas sobre habilitaciones de postnets, permisos de operar QRs, y vínculos con pymes y grandes empresas vendedoras y compradoras. Sin embargo, la gran batalla aún no comenzó. Es la alternativa que las billeteras, comenzando por la fundada por Galperin, puedan lanzarse a la aventura de ser parte del sistema financiero formal y cortés, y no ser confinados a la alternatividad. En concreto, la posibilidad que las billeteras puedan ofrecer créditos personales, prendarios y, porqué no, hipotecarios; convertirse en los denominados “Money makers” y abrirse a las líneas de emisión de chequeras virtuales. Y, paso inevitable, poder abrir cuentas de ahorro y corrientes; como paso inevitable al gran desafío de los Tiempos Modernos del sistema financiero: poder habilitar cuentas sueldos y de jubilaciones; la gran aspiración de la gente de la casa que fundó Galperin. Los bancos lograron frenar la alternativa en la última gran batalla legislativa vinculada a la reforma laboral y la posibilidad de abrir este tipo de cuentas para los jubilados y despedidos. Pese a que figuró en un texto original, fue una necesidad para que la ley pasara el examen del Senado. Luego, manos mágicas quizá vinculadas al PRO residual (léase Mauricio Macri y sus aún seguidores), intentaron revincular en el paso de la ley por Diputados, las alternativas del pago de jubilaciones a través de billeteras, algo que finalmente quedó fuera del texto aprobado con modificaciones que luego volvió al Senado y se convirtió en ley. Los bancos zafaron y quedaron con el monopolio de las cuentas jubilatorias y sueldos; pero sabiendo que el “enemigo” está al acecho. Y que, según se explicó en el momento del debate legislativo, no era necesario imponer el derecho para las billeteras virtuales a través de una ley; ya que sólo con una resolución del Banco Central la posibilidad tendría legalidad. En síntesis, si el 5° piso comandado por Luis “Toto” Caputo y la entidad monetaria que maneja Santiago Bausili así lo dispusieran, vería la luz una resolución general de alto voltaje político para que las billeteras puedan convertirse prácticamente en banco. Una consideración que se viene manejando en realidad en tiempos de los primeros dos años de gestión de Mauricio Macri, se suspendió como intento en los cuatro años de Alberto Fernández, pero renació como potencial alternativo con la llegada libertaria al poder. Sólo la buena relación colaborativa entre el sistema financiero y el 5° piso parece frenar la acción directa autorizadora. Por ahora quizá. 

Por eso el pedido/sugerencia/orden  oficial de renegociar moras en las familias encontró eco en las entidades. Las que, a propósito, quizá, le recordaban a las autoridades interlocutoras que es verdad que las tasas de interés aplicadas por los bancos podrían ser altas y generar mochilas incómodas e impagables para los clientes que no podían hacer frente a los gastos de fin de mes. Pero que también debían ver la diferencia entre las tasas de los bancos para morosos, y las que cobran las billeteras. Algo de razón tienen en este punto las entidades financieras clásicas. Hay algunos prestamistas alternativos con nombres y apellidos conocidos en el sistema, que inauguraron en marzo el porcentaje de cobro de más de 300% de interés. Un nivel al que ningún banco clásico se animó. Y que se relaciona más con récords populistas de inflación que de gobiernos libertarios que buscan una economía de equilibrio. Y de tasas bajas y moras controladas. Por lo menos, por debajo del 5%.