COLUMNISTAS
Vance y Milei

El otro nombre de la ambición es humillación

Las alianzas globales del Gobierno se debilitan. Algo que está detrás del pedido de “paciencia” del Presidente.

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Sin comentarios. | Pablo Temes

Yo soy tu amigo fiel/ Yo soy tu amigo fiel/ Tienes problemas, yo también/ No hay nada que no pueda hacer por ti/ Y estando juntos todo marcha bien/ Pues yo soy tu amigo fiel/ Sí, yo soy tu amigo fiel Amigo fiel,

(Canción de la película Toy Story)

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1. El líder del Gobierno está en crisis. Las encuestas son demoledoras. Todo lo que sucedió en el momento previo a la campaña electoral son malas noticias para el Ejecutivo. La economía no responde, los datos de las parciales hablan de retroceso. La crisis es generalizada.

A eso se suma la situación internacional. Los días previos a las elecciones predicen una derrota del oficialismo que puede hablar de un cambio de época. Hasta que pocos días antes llega el mensaje desde Estados Unidos: “haremos lo que fuera necesario para que gane”. El propio Donald Trump se refiere al líder: “Estoy con él al ciento por ciento. Estados Unidos está con él al ciento por ciento. Y es un verdadero honor hablar con ustedes. Son un pueblo extraordinario, con mucho entusiasmo e inteligencia –porque son un pueblo brillante– y eso me gusta mucho.”

2. No, no es Argentina en octubre de 2025. Es abril de 2026 y el domingo habrá elecciones en Hungría. Allí, Viktor Orban, el líder de la ultraderecha, llega a las elecciones en su peor momento. Por eso, en plena negociación de tregua con Irán el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance acaba de viajar a Budapest para apoyar al oficialismo, “hacer lo que sea necesario”, como diría Scott Bessent sobre nuestro país, para que gane el oficialismo. Tanto que Vance comenzó su discurso haciendo algo rarísimo. Ante 5 mil personas, puso su celular frente a los micrófonos y se escuchó al propio Trump decir lo anterior. Un vicepresidente frente al público se reduce a acercar un celular a un micrófono.

3. A tres días de las elecciones, pese a que desde el entorno de Fidesz se dice lo contrario, las encuestas son lapidarias. La Política Online informa que “El domingo, 8 millones de húngaros elegirán a los 199 diputados del Parlamento, donde el gobierno cuenta desde 2010 con mayorías de más de dos tercios. Sin embargo, la mayor parte de los sondeos reflejan que la oposición aparece como favorita y algunos de ellos le han otorgado hasta 23 puntos de ventaja. Según un sondeo de Research Center, el candidato del partido conservador Tisza, Péter Magyar, tiene el apoyo del 56% de los votantes decididos, mientras que el 37% apoyaba al oficialismo Fidesz y cerca del 26% de los encuestados no sabía a quién apoyar. Por otra parte, un sondeo publicado por el sitio de noticias 24.hu mostró un 40% de apoyo a Tisza entre todos los votantes, con Fidesz respaldado por un 28%”. El resultado del domingo puede traer lecciones importantes para la política argentina. No es de extrañar que Trump, si se anuncia un triunfo de Orban, diga el lunes cosas como las que afirmó luego del último octubre sobre nuestro país: “Si puedo ayudarles a sobrevivir en un mundo libre... Me gusta el presidente de Argentina. Creo que está haciendo todo lo que puede […] Se están muriendo. ¿De acuerdo? Se están muriendo”,

4. Vance, el vicepresidente, la estrella del mundo intelectualmente reaccionario cercano a Trump hizo un gesto que lo humilla frente a los seguidores de Orban. Se sabe que, representante como es, del nacionalismo cristiano con ribetes neonazis, se siente más cómodo respaldando a Orban que a la guerra de Irán. Su discurso, en Budapest fue en más de un sentido doctrinario: “Una amenaza común procedente del interior, a la que se enfrentan nuestras dos naciones. Me refiero, por supuesto, a una ideología de extrema izquierda que se ha instalado en las universidades, en los medios de comunicación, en la industria del entretenimiento y, cada vez más, entre los burócratas a ambos lados del Atlántico”.

5. El texto recuerda a los exabruptos de Javier Milei de los últimos días. A diferencia de Vance, el presidente argentino, le agrega una cantidad de insultos que llenan de ruido lo que esconde una postura firmemente ideológica.

6. Tal es la dialéctica de los inexpertos que gobiernan la Argentina, elegidos por el voto popular: insultos, caos, comunicación a lo Steve Bannon y los ingenieros del caos, por un lado; y por el otro, una ideología que rige sus actos. Aquella que apareció en el Discurso de Davos, la que se oye en el murmullo de Agustín Laje al oído del Presidente. Por momentos, el gobierno parece el de Adorni, el de las denuncias de corrupción, el de los préstamos del Banco Hipotecario. Por otros, aparece la voz de Milei entrevistado por Antonio Aracre afirmando que lo que se ajusta a la moral es “que no haya matado a nadie”.

7. El diario El País señala un aspecto del errático devenir de la carrera JD Vance: su postura casi humillada ante el presidente los Estados Unidos. Trump en una reunión pública, le preguntó el mandatario al vice cómo iban las negociaciones de paz. La respuesta fue “Va bien, señor”, respondió Vance desde el público. Trump cortó el resto de su respuesta.“¿Crees que pase?”, preguntó el presidente, refiriéndose a un final satisfactorio de la guerra.“Eh”, respondió el vicepresidente. “Vamos a informarle”. Entonces Trump soltó su remate. “Entonces, si no pasa, voy a culpar a JD Vance”, dijo, entre risas. “Si pasa, yo me llevo todo el crédito”. El medio español concluye: “Vance está respondiendo como siempre que la ambición llama: se está humillando”.

8. El resultado de Hungría del domingo, así como las elecciones de medio término en los Estados Unidos, luego de la caótica participación y negociaciones de Trump serán un termómetro de la situación de la ultraderecha a nivel global. Con encuestas como las actuales, al oficialismo de Fidesz le va a costar forzar los números. Pero el riesgo de irregularidades y las alerta el respecto están.

9. ¿Cuán fuerte está el trumpismo global? Los próximos meses son claves. Lo cierto es que la Argentina tiene un amigo fiel debilitado.

10. Milei en el último año honró a la definición de El País: ambición y humillación son más un combo que una contradicción. Quizás allí se encuentre la explicación sobre su posteo en X del último jueves en el que pide “paciencia” antes de insultar nuevamente a algunos opositores y casi todos los periodistas. Ese pedido de “paciencia” cobrará sentido luego de resultado de Hungría seguramente. Pero mucho más cuando la semana próxima se sepa el dato de inflación.