Mbappés y Depardieus
Jean Gabin en el pico de su atractivo físico interpreta a un soldado desertor en El muelle de las Brumas, dirigida por Marcel Carné en 1938. Parte de los personajes que alternan con su figura maciza y su jopete blondo son franceses blancos y marginales de Le Havre, Normandía. Pegando un salto de medio siglo, damos con Police, dirigida en 1985 por Maurice Pialat y protagonizada por otro actor rebosante de energía masculina y kilos, Gerard Depardieu, haciendo de policía. Como Gabin, se mueve en un mundo de lúmpenes, pero ya no trata con normandos, sino con argelinos y marroquíes. El acento provinciano es sustituido por un lingo arabizado. Otro medio siglo más y, estemos en París, en Le Havre o en cualquier otra ciudad, la población con ancestros de distintos países africanos es muchísimo más grande.
Era de esperar que medios y opinólogos franceses se montaran de entrada (no iban a capitular, si venían reclamando un Messi negro desde 2022) a la campaña contra Argentina, filiada según quien la mire, a la entrega de recursos y territorio, a la operación psicológica, al wokismo, al sionismo, al antisemitismo o al excepcionalismo. Pero pese a las diferencias irreconciliables –y dejando al margen a quienes se pronuncian exclusivamente a sueldo– hubo amplio acuerdo en que nuestro racismo no es como otros, en que no cargamos con la culpa del colonialismo, en que podemos jactarnos de avances históricos en materia de derechos, etc. Se puede retribuir concediendo que por más fundado que haya sonado “En el documento nacionalidad francés”, es falso que la Francia actual no está representada por su selección de fútbol. Total, hay otros rubros como el cine, la literatura o la política, donde las figuras preeminentes todavía se parecen más a Depardieu que a Mbappé. Ver la paja en el ojo ajeno como autodefensa. Pero si hacemos honor al ombliguismo que también se nos endilga y nos miramos al espejo, no se puede negar que ser por un rato el punching ball de franceses, españoles, ingleses, norteamericanos y hasta uruguayos, sean bots, celebridades, funcionarios u operadores, nos recordó que estamos fatalmente en el mismo bando, incluso aunque fantaseemos con ser parte de otros.
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