–Otra vez los brazucas, jefe, otra vez los brazucas.

–¿Qué te pasa ahora, Gómez?

–Estoy desolado. Nos afanaron otro récord.

–Ufffff, ya la veo venir… A ver, contame.

–Resulta que estaban jugando un partido allá, en Minas Gerais, parece que se picó y terminó en una batalla campal, todos contra todos, un desastre, y el árbitro sacó 51 tarjetas rojas. La ligaron los que estaban jugando, los suplentes, los del cuerpo técnico, no se salvó nadie. ¡51 expulsados! ¿Se da cuenta?

–Me doy cuenta y parece un poco exagerado. ¿Qué partido era?

–Uno de juveniles de la segunda división.

–Y a vos te molesta que esta cantidad de expulsados marque un nuevo récord.

–Ese es el punto, ahí quería llegar. Le explico, jefe: hasta ahora el partido con mayor cantidad de expulsados era uno que jugaron Claypole y Victoriano Arenas en 2011, también terminó en una batalla campal y echaron a 36. Derecho al Guinness, imagínese. ¡Quince años en el Guinness! Y resulta que ahora vienen dos ignotos y nos bajan así como si nada.

–¿Y quiénes serían esos ignotos?

–Ni me acuerdo, lo tengo que googlear. Espere… Uberlandia y Mamoré.

–Dos ignotos.

–¡No le digo!

–Pero convengamos que Victoriano Arenas tampoco es el Real Madrid.

–No se meta con Victoriano, lo voy a tomar como algo personal.

–Sospecho que debe ser un club de Valentín Alsina. ¿Estoy en lo cierto?

–Está en lo cierto.

–Basta Gómez, soltá el barrio. Perdieron un récord, no es tan grave, resignate. Algo les debe quedar.

–¡Claro! Tenemos al Beto Outes, a Gustavito López, Perico Pérez.

–¿Alguno que no haya jugado en Independiente no tienen?

–Tal vez haya alguno, pero intrascendente.

–Intrascendentes son los temas que planteás. ¿No podríamos tener algo más, cómo decirlo, interesante?

–Tenemos. ¿Ramírez le parece?

–No sé quién es.

–¡Vamos, jefe! Nicolás Ramírez, el árbitro del superclásico, el de las polémicas.

–Ah, sí, claro. Me gusta.

–El chiste es que este fin de semana no dirigió. La versión oficial dice que pidió licencia por una operación programada que se tenía que hacer.

–¿Una operación? Es buenísimo. Una operación bajó a Ramírez, el árbitro de las expulsiones polémicas. Buen título.

–Me gusta como maneja la ironía, jefe.

–Gracias. ¿De Messi tenemos algo?

–Que renunció a la Selección dos meses antes que Cristiano Ronaldo, le volvió a ganar.

–Ah, bue, sos gracioso, por qué no hacés stand up.

–¿Se quiere librar de mí?

–Hay preguntas que es mejor no hacer. Escuché que hay muchas chances de que venga a jugar a Newell’s.

–¿Quién lo dijo?

–Azzaro.

–No, no, no, ¿no me diga que ahora escucha a Azzaro?

–Me apareció un corte de su programa en Instagram, cosas del algoritmo. Dijo que podría venir el año que viene. ¿Es confiable Azzaro?

–Lo acaba de decir usted, jefe, hay preguntas que es mejor no hacer.

–Entiendo.

–Igual me entusiasma. ¿Se imagina el clásico rosarino con Messi en Newell’s y Di María en Central?

–Sería bárbaro, un notón.

–Voy a cubrirlo, ¿hay viáticos?

–Lo acabás de decir vos, Gómez, hay preguntas que es mejor no hacer.