Este otoño, en la Moscow Fashion Week apareció un término familiar para cualquiera que haya visitado un museo de arte: bodegón. La diseñadora nicaragüense Brisa Hernández debutó en la pasarela de Moscú con una colección titulada Bod E Gon. Diseñadores de otros países también encontraron inspiración en el arte, cada uno desde la perspectiva de su propio contexto cultural. El programa internacional de la Moscow Fashion Week se amplía temporada tras temporada, dando a conocer nuevos nombres y contribuyendo a proyectar internacionalmente la moda emergente de América Latina, América del Norte, Asia, África, Europa y Oriente Medio.

Un bodegón vivo

Los bodegones formaron parte de la infancia de Brisa Hernández: su padre los pintaba. En su colección Bod E Gon, la diseñadora trasladó este género al lenguaje de la moda. Los volúmenes escultóricos, las texturas complejas y las raíces secas de plantas incorporadas directamente a la tela unieron en la pasarela lo vivo y lo inmóvil. La paleta evolucionó desde los tonos neutros hacia el morado, el amarillo y el rojo, como si la naturaleza se detuviera ante los ojos del espectador y se transformara en un cuadro.

Miguel Llopis en la Moscow Fashion Week

Motivos similares aparecieron en la colección del diseñador ruso Evgeniy Sinitsa. Se inspiró en los bodegones florales de un maestro flamenco del siglo XVII cuyas obras se exhiben en un museo ruso. Las flores al final de su ciclo de floración y las mariposas representadas en el cuadro evocan la fragilidad de la belleza. El diseñador trasladó esta idea a abrigos, chaquetas, vestidos midi y monos en tonos profundos y saturados.

La historia en una nueva forma

El diseñador español Miguel Llopis presentó una colección inspirada en mansiones históricas, arquitectura clásica e interiores elegantes. Los cuerpos estructurados han definido durante siglos el traje tradicional español, especialmente en Valencia, y Llopis los reinterpretó en diseños contemporáneos confeccionados en tafetán de seda. 

Novikova Dsgn en la Moscow Fashion Week

La mayoría de sus piezas se elaboran por encargo o en pequeñas series, en colaboración con artesanos españoles. Llopis lleva varias temporadas presentando sus creaciones al público de Moscú: «Es un público sofisticado, curioso y muy receptivo a las colecciones que combinan significado cultural y diseño moderno».

Alina Assi en la Moscow Fashion Week

El corsé antiguo también inspiró a Alina Assi. En su colección The New Heirloom, la forma del corsé se reflejó en contornos que evocan armaduras, formas escultóricas inspiradas en la arquitectura clásica, bordados a mano y texturas patinadas que recuerdan a piezas arqueológicas recién desenterradas. Tatiana Kotova ofreció su propia interpretación de la elegancia clásica de siglos pasados. Su colección transporta al espectador al mundo romántico de la nobleza rusa del siglo XIX, con sus cartas, su poesía y sus siluetas refinadas.

Tatiana Kotova en la Moscow Fashion Week

La pintura y la literatura también inspiraron otras colecciones presentadas en la Moscow Fashion Week. La marca Elisabetta se inspiró en las pinturas de Claude Monet. En su colección Wind of Change, la luz y la atmósfera de sus obras se reflejaron en combinaciones de rosa, verde y jade, mientras que las siluetas evocaban los años sesenta, cuando la ropa se convirtió en una forma de expresión personal. Novikova Dsgn dedicó su colección Chintz Nights al universo de las novelas de Dostoyevski. Las escenas trágicas y románticas de sus obras aparecieron en estampados, bordados y forros de abrigos y chaquetas.

Elisabetta en la Moscow Fashion Week

Con más de 350 diseñadores de 12 países, la  Moscow Fashion Week demostró su apertura y su compromiso con un futuro más diverso e interconectado, en el que los centros creativos de distintos países tengan la oportunidad de influir en la agenda global de la moda. Como señaló Sergio Puig, director de Mediterranea Fashion Week Valencia: «La Moscow Fashion Week desempeña un papel cada vez más importante en el panorama internacional de la moda. El calendario de la moda del futuro debería ser más diverso, estar más interconectado y abrirse a múltiples centros de creatividad».

Por María López