PATRIMONIO PORTEÑO

San Antonio de Padua: la basílica de Villa Devoto donde descansan los restos de su fundador y miles rezan por encontrar el amor

La Basílica San Antonio de Padua es una de las joyas arquitectónicas más imponentes de Buenos Aires. Inspirada en templos italianos, alberga la tumba de Antonio Devoto y mantiene viva una tradición que atrae a quienes buscan encontrar el amor.

San Antonio de Padua Foto: captura

Por fuera parece una iglesia europea trasplantada a Buenos Aires. Por dentro, guarda una historia que mezcla inmigración, arquitectura monumental, fe popular y hasta leyendas románticas. En pleno corazón de Villa Devoto, la Basílica San Antonio de Padua, ubicada en la avenida Lincoln 3751, es mucho más que un templo religioso: es el lugar donde descansan los restos del fundador del barrio y donde, desde hace décadas, miles de personas llegan para pedir un milagro relacionado con el amor.

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Su enorme cúpula, sus columnas monumentales y sus detalles de mármol convierten al edificio en uno de los tesoros arquitectónicos menos conocidos de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, detrás de su imponente fachada se esconde una historia que se remonta a fines del siglo XIX y que está estrechamente ligada al crecimiento de uno de los barrios más elegantes de la capital argentina.

La historia de la Basílica San Antonio de Padua de Villa Devoto

La construcción del templo estuvo vinculada desde sus orígenes al desarrollo urbano de Villa Devoto. El proyecto comenzó a tomar forma gracias al impulso de Antonio Devoto, uno de los empresarios italianos más influyentes de la Argentina de comienzos del siglo XX.

Devoto había llegado al país siendo apenas un adolescente y logró construir una enorme fortuna a través de actividades comerciales y financieras. Con el tiempo se transformó en una figura central de la colectividad italiana y destinó parte de sus recursos a obras de beneficencia, infraestructura y desarrollo urbano.

Entre sus iniciativas más ambiciosas estuvo la construcción de una gran iglesia para el barrio que llevaba su apellido. La obra fue encargada al arquitecto Josip Marković, quien tomó como referencia modelos arquitectónicos europeos para diseñar un edificio que rompiera con la escala tradicional de la zona.

Una réplica italiana en Buenos Aires

Quienes observan la basílica por primera vez suelen sorprenderse por su aspecto. El templo fue inspirado en la Basílica de Superga, ubicada en Turín, una de las construcciones religiosas más emblemáticas de Italia.

Su diseño responde al estilo neoclásico romano, con una fachada dominada por enormes columnas, una gran escalinata y una cúpula que se convirtió en uno de los símbolos visuales de Villa Devoto.

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En el interior se destacan los revestimientos de mármol de Carrara, esculturas de origen italiano, vitrales artísticos y un imponente órgano de tubos fabricado en Alemania. La planta del edificio adopta la forma de una cruz griega, una característica poco frecuente dentro de la arquitectura religiosa porteña.

El resultado es una construcción que parece trasladar una parte de Europa al oeste de Buenos Aires y que, aún hoy, sorprende a quienes la visitan por primera vez.

La cripta donde descansan los restos de Antonio Devoto

Uno de los sectores más impactantes de la basílica se encuentra bajo el nivel principal del templo. Allí funciona una elegante cripta funeraria que alberga los restos de Antonio Devoto y de integrantes de su familia.

El espacio fue concebido como un mausoleo privado y conserva una estética inspirada en los monumentos funerarios europeos de principios del siglo XX.

Para muchos vecinos e historiadores, la presencia de la tumba del fundador convierte al templo en una pieza fundamental de la memoria barrial. No se trata únicamente de una iglesia: es también un sitio que ayuda a comprender los orígenes y la identidad de Villa Devoto.

Por qué la Basílica San Antonio es conocida como el templo de los solteros

Más allá de su valor histórico y arquitectónico, la basílica es famosa por una tradición que atraviesa generaciones. San Antonio de Padua es considerado por la tradición católica como el santo protector de los enamorados y de quienes buscan encontrar pareja.

Por esa razón, cada año cientos de fieles se acercan para rezar ante su imagen y pedir ayuda en cuestiones sentimentales. La costumbre es especialmente visible durante las celebraciones del 13 de junio, fecha en la que la Iglesia conmemora al santo portugués.

A lo largo del tiempo, la fama del lugar fue creciendo gracias al boca a boca y a numerosos testimonios de creyentes que aseguran haber encontrado pareja o haber fortalecido una relación después de encomendarse a San Antonio.

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La tradición forma parte del patrimonio cultural intangible del barrio y es una de las razones por las cuales el templo continúa recibiendo visitantes provenientes de distintos puntos de la ciudad y del conurbano.

El incendio que puso en riesgo uno de los templos más importantes de Buenos Aires

La historia de la basílica también estuvo marcada por momentos difíciles. En 1991, un incendio afectó seriamente la cúpula original del edificio y generó preocupación entre vecinos y especialistas en patrimonio.

Las tareas de restauración demandaron varios años de trabajo y permitieron recuperar uno de los elementos más representativos de la construcción. Finalmente, la nueva cúpula fue inaugurada en 1993, devolviendo al templo gran parte de su esplendor original.

Aquella reconstrucción se convirtió en un ejemplo de preservación patrimonial y permitió conservar uno de los edificios religiosos más valiosos de la Ciudad de Buenos Aires.

 

LV/ff