San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, los teólogos que dieron forma al cristianismo oriental
El 2 de enero el santoral católico celebra a San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia, pilares de la teología cristiana.
El 2 de enero de 2026, el santoral católico conmemora a San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, dos figuras inseparables de la teología cristiana del siglo IV. Amigos, obispos y doctores de la Iglesia, su legado intelectual y espiritual fue decisivo para la formulación de la doctrina cristiana.
San Basilio y San Gregorio: amistad, pensamiento y fe
San Basilio Magno nació en Cesarea de Capadocia hacia el año 330, en una familia profundamente cristiana. Según fuentes en inglés como la Catholic Encyclopedia, destacó por su formación intelectual y su vida ascética, que luego influyó decisivamente en el monacato oriental. Fue obispo y defensor incansable de la fe trinitaria.
San Gregorio Nacianceno, nacido en una región cercana, compartió estudios y una amistad profunda con Basilio. Fuentes italianas del Santi e Beati señalan que su relación estuvo marcada por el diálogo teológico y la búsqueda conjunta de una vida espiritual auténtica, combinando contemplación y servicio pastoral.
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Ambos jugaron un rol central en la defensa de la doctrina de la Trinidad frente al arrianismo, una de las principales controversias de su tiempo. Textos anglófonos destacan que sus escritos y discursos fueron fundamentales para la consolidación del Credo de Nicea, base doctrinal del cristianismo.
San Basilio es recordado también por su compromiso social. Fundó complejos asistenciales para pobres, enfermos y peregrinos, considerados antecedentes de los hospitales modernos. Su visión integraba fe, caridad y organización social, una dimensión muy valorada por estudios históricos en inglés.
San Gregorio, en cambio, se destacó como orador y poeta teológico. Sus discursos sobre Dios y la Trinidad lo llevaron a ser reconocido como uno de los grandes maestros de la palabra cristiana. Fue patriarca de Constantinopla y luego se retiró a una vida de silencio y oración.
Ambos fueron proclamados Doctores de la Iglesia por su aporte decisivo a la teología. Las oraciones dedicadas a ellos piden sabiduría, claridad doctrinal y profundidad espiritual. En la tradición cristiana representan la unión entre inteligencia, fe y vida interior.
Además de San Basilio y San Gregorio, el 2 de enero el calendario litúrgico recuerda a otros santos y beatos de los primeros siglos. La fecha se sitúa dentro del tiempo de Navidad, prolongando la reflexión sobre el misterio de Cristo a través del pensamiento de quienes lo explicaron con profundidad.
En la Ciudad de Buenos Aires, la memoria de los Padres de la Iglesia puede evocarse en la Basílica del Santísimo Sacramento, donde se promueve la formación teológica y la reflexión espiritual, valores profundamente vinculados al legado de San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno.
En la Ciudad de Buenos Aires, la memoria de San Francisco Javier puede evocarse en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, uno de los templos más antiguos de la ciudad, donde se honra especialmente la tradición jesuita y el espíritu misionero que caracterizó la vida de este santo.