opganó la semifinal contra inglaterra

Argentina a la Final: jugó su mejor partido y ahora va contra España

Tras un nuevo duelo, cargado de historia, rivalidad y simbolismo, Argentina se impuso por 2-1 a Inglaterra tras una remontada memorable. Se ganó así, una vez más, el derecho de disputar la final de un Mundial. Con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez sobre el cierre, el equipo de Lionel Scaloni dio otra muestra de corazón y carácter y defenderá el título obtenido en Qatar 2022. El desafío final será con el seleccionado de España, y Argentina buscará el bicampeonato. ¿La próxima página dorada dorada del fútbol argentino?

Alegria infinita. La alegría se desbordó dentro y fuera de la cancha. En Atlanta, los jugadores argentinos se fundieron en abrazos y lágrimas interminables apenas sonó el silbato final, tras remontar el 1-0 inicial de Inglaterra. En simultáneo, miles de hinchas aparaton sus teles y comenzaron a salir a las calles de todo el país para celebrar. Bocinazos, banderas y cánticos se replicaron en cada rincón de la Argentina. Foto: AFP

Argentina jugó su mejor partido en el Mundial 2026 y jugará la Final del Mundo tras inolvidable remontada sobre Inglaterra. La Selección recuperó su fútbol cuando más lo necesitaba y, en otra muestra de perseverancia, dio vuelta la desventaja inicial para ganarlo 2-1 con los goles que Enzo Fernández y Lautaro Martínez marcaron sobre el final. El ciclo Scaloni defenderá el Título del Mundo en el último partido del Mundial 2026, donde buscará el bicampeonato.

El Estadio de Atlanta presentó un marco magnífico, digno de las semifinales de la Copa del Mundo, con el choque entre las Selecciones de Argentina e Inglaterra. El duelo, marcado por una de las más grande historias del torneo, y también por el bagaje histórico, comenzó a jugarse en las tribunas, allí donde hubo pica cruzada durante la entonación de los himnos. Y la tensión se instaló en la cancha desde el inicio, con Paredes yendo al choque contra Bellingham en los primeros segundos. Inglaterra tomó la pelota y buscó llevarla con mucha gente al campo argentino, allí donde encontró pierna fuerte. Ambos se mostraron preparados para el juego físico, y se sacaron chispas que también volaron por el banco de suplentes. Inglaterra tuvo mayor presencia ofensiva, y su acción más peligrosa fue un tiro libre de James que Dibu Martínez despejó con los puños. Lionel Messi respondió con una gran jugada individual que terminó en infracción. De esa reanudación llegó la más clara de Argentina en la primera mitad, un remate largo de Enzo Fernández que pasó muy cerca del ángulo superior derecho.

Argentina cerró entero la primera mitad, apoyándose en la situación de Enzo ante un rival que sintió el posible cambio de mando. Con un buen Giuliano Simeone, único cambio en la alineación titular como reemplazante de De Paul, la selección se fue al descanso con mejores sensaciones que las del primer tramo de partido. Ya en el complemento la Selección Argentina volvió a verse cerca del gol. Julián Álvarez llevó la bandera y tuvo dos opciones en simultáneo, Pickford devolvió la primera, mientras que la segunda pegó en la red lateral. Y cuando mejor parecía estar Argentina, llegó el gol de Inglaterra, con un pelotazo que Tagliafico dejó vivo. Rogers levantó el centro desde la derecha y Gordon, anticipando a Molina por vértice izquierdo, la conectó al 1-0 en diez minutos.

Argentina absorbió rápidamente el golpe y mantuvo su pose ofensiva, llevando el partido al terreno de una Inglaterra decidida a defender la diferencia mínima cerca de su área. Scaloni decidió el ingreso de Nico González en lugar de Paredes, buscando sacar un mediocampista para darle amplitud al equipo. Y justamente González dejó al equipo al borde del empate, cabeceando un gran centro de Messi que Jordan Pickford desactivó de manera espectacular. Con la segunda pausa de rehidratación, Scaloni hizo más cambios. De Paul recuperó su lugar por Simeone, Nicolás Otamendi reemplazó al lesionado Lisandro Martínez y Gonzalo Montiel entró por Molina. Con Messi y Enzo Fernández como armadores, e Inglaterra abroquelado, Argentina empezó a repartir sus ataques por todo el frente de ataque. Desde la derecha llegó el gran centro de Rodrigo de Paul que Mac Allister cabeceó a la carrera contra el poste derecho de Pickford, situación clarísima. Otro centro, y otro cabezazo de Nico González, terminó con la pelota pegada al hierro izquierdo inglés. en acción al filo de la habilitación. Inglaterra resignó por completo su ataque y Scaloni mandó a Lautaro Martínez para disputar los últimos 10 minutos en lugar de Tagliafico.

Thomas Tuchel, entrenador alemán de Inglaterra, había metido a Konsa, central, en lugar del extremo Gordon y tras el ingreso de Lautaro Martínez reforzó todavía más su última línea incluyendo dos futbolistas. Argentina se mantuvo jugando, nunca dejó de intentarlo, y moviendo la pelota encontró el espacio del gol. Messi se tomó un segundo de más y ubicó a Enzo Fernández, que sin marca sacó un derechazo eterno, inolvidable, para estampar el tan buscado como merecido empate. La selección igualó a 5 minutos del final y, manteniendo su impecable lectura de partido, fue por más, aprovechando que Inglaterra quedó con mayoría de jugadores defensivos, y sin respuestas en ataque. Mac Allister volvió a chocar con el poste, que le negó un remate al ras. Argentina estaba ahí, el triunfo estaba a mano, y otra aparición de Messi, brillante aún cuando parece opaco, se inventó un maravilloso centro con pierna derecha para que Lautaro, ese nueve de elite, cabecee al gol en el segundo minuto adicionado. Genialidad de Messi y remontada argentina con gol de Lautaro, una explosión en el campo de juego, en las tribunas, y en cada rincón de Argentina. La Selección tuvo premio a su búsqueda y, como ocurre casi siempre, la lectura de Scaloni terminó definiendo todo.

La Selección Argentina jugará la segunda Final del Mundo consecutiva, la séptima en su historia Mundialista y la quinta final del Ciclo Scaloni. El equipo se reencontró con su juego en el mejor momento posible, agregándole fútbol a ese fuego sagrado que jamás negocio, del que jamás careció.