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España despachó a Bélgica y enfrentará a Francia en semifinales

En la ciudad de las estrellas, España escribió un capítulo digno de Hollywood. Con un agónico triunfo por 2-1 sobre Bélgica en el SoFi Stadium de Los Ángeles, la Roja volvió a unas semifinales mundialistas por primera vez desde Sudáfrica 2010. El equipo de Luis de la Fuente ahora se enfrentará con la poderosa Francia de Kylian Mbappé.

Desafío. Hacía 16 años que la Roja no alcanzaba una semifinal de un Mundial. Al vigente campeón de Europa le quedan dos escalones más. Foto: afp

En la ciudad de las estrellas, a pocos kilómetros de Hollywood, España derrotó 2-1 a Bélgica en unos cuartos de final de película y se clasificó para las semifinales del Mundial 2026, donde la espera la intratable Francia.

La vigente campeona de Europa sació su hambre de gloria: desde su único título mundialista, conquistado en 2010, no alcanzaba unas semifinales, una instancia que anteriormente solo había disputado en Brasil 1950 y Sudáfrica.

El equipo de Luis de la Fuente logró al menos silenciar a los críticos tras un comienzo dubitativo, y lo consiguió con más sufrimiento de lo esperado.  La sensación cardíaca, sin embargo, puede multiplicarse en su siguiente parada.

Tras despachar a los belgas, que jugaban sus primeros cuartos desde Rusia 2018, cuando acabaron terceros, España disputará un partido que perfectamente pudo haber sido la final de la primera Copa del Mundo de 48 equipos: ante la todopoderosa Francia de Kylian Mbappé. 

Fabián Ruiz puso a soñar a la Roja a la media hora de juego en el despampanante SoFi Stadium de Inglewood, Los Ángeles, al embocar un rebote dejado por Thibaut Courtois ante un remate de Dani Olmo.

Bajo las gigantescas pantallas digitales del recinto californiano, Charles De Ketelaere mantuvo su racha goleadora y con un cabezazo desactivó poco después  la carrera ibérica hacia su primera semifinal en 16 años.

Pero, homenajeando su pasado sufrido, la selección española quebró las gargantas de la marea roja que la acompañó en Los Ángeles con un tanto en el epílogo de Mikel Marino.

La clasificación, sufrida y emocionante significó un desquite para la Roja, que al igual que los belgas tuvo un comienzo de menos a más en la Copa del Mundo.