La injusticia, el pan cotidiano de la AFA
No me gusta este tipo de torneos, divididos en dos zonas y luego con eliminación directa en octavos, cuartos, semifinal y final. No me gusta por una sencilla razón: el equipo campeón no jugó contra todos sus rivales. Tomemos al azar un ejemplo, Lanús (que juega octavos contra Argentinos, en un lindo partido). Lanús jugó contra los equipos que integraron su zona, jugó los interzonales, ahora va a jugar los playoffs contra los equipos que se clasificaron. Es decir que, sin sale campeón, lo hará sin haber jugado contra los equipos que integraron la otra zona y no se cruzaron en los playoffs. Un equipo que sale campeón sin haber jugado contra todos los rivales tiene algo -o mucho- de injusto. ¿Pero tiene alguna novedad usar la palabra “injusto” cuando nos referimos a la AFA? La injusticia es el pan cotidiano de la AFA, desde los arbitrajes a la programación de los partidos, desde las sanciones disciplinarias hasta todas las sospechas sobre sus cuentas y funcionamiento discrecional del dinero.
Así que dejemos atrás este tema y detengámonos en la pelotita. Empiezan entonces las series de eliminación directa, y hay varios partidos muy interesantes, diría que casi todos. Por supuesto River-San Lorenzo se lleva todas las luces, pero en realidad, para mí, “el” partido de estos octavos de final es Talleres-Belgrano. Nosotros, desde Buenos Aires, tal vez no logremos dimensionar el clima que se está viviendo, desde ya hace días, en Córdoba. Es cierto que un Talleres-Belgrano no es igual a un Central-Newell’s, sin dudas el clásico más pasional del futbol argentino. Pero igualmente la ciudad de Córdoba está paralizada (salvo los hinchas de Instituto, que quedaron afuera de la definición con un equipo que, no obstante, tuvo algunos buenos partidos). Volviendo al clásico entre River y San Lorenzo, si River llegase a quedar eliminado (cosa que no creo que ocurra) ¿ahora sí se va hablar de la crisis profunda que atraviesa ese equipo? La derrota de local contra el horrible Atlético Tucumán pasó tan desapercibida en los medios que sentí algo de vergüenza ajena.
Boca viene de perder dos partidos de visitante en la Copa Libertadores, con un expulsado en cada partido, ambos en el primer tiempo. Expulsiones idiotas de un equipo que jugó acelerado y violento, como si estuviera jugando la Copa Libertadores de los 70 y 80. Pasan los planteles, los jugadores, los técnicos, pero la tontera de Boca cuando tiene que jugar partidos claves (con sus expulsiones innecesarias) no cambia. Supuestamente Boca venía en levantada. Pero esa levantada -algo que fue dicho en estas páginas- tenía pie de barro. Boca es un equipo de jugadas, no un equipo que domina tácticamente al rival. Cuando esas jugadas no salen (o se erran goles hechos, como le ocurre casi todos los partidos) el equipo pierde. Huracán es un equipo mediocre y Boca va de favorito. Habrá que ver quién ataja, que no es un tema menor.
Empieza la fase de definición del torneo y pese a todo, futboleros al fin, estamos entusiasmados.
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