El freno en la economía, a punto de entrar en recesión, comienza a tener un impacto cada vez mayor en el frente fiscal y el Gobierno cuenta con poco margen para cumplir con los objetivos estipulados para 2026. Para lograrlo, el ministro de Economía, Luis Caputo , necesita que el último trimestre del año arroje un superávit 15 veces mayor al del mismo período de 2025.

El equipo económico alcanzó un superávit primario de 0,6% del PBI en el primer semestre del año y no logró alcanzar la meta fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional fijada en torno a 0,7% del PBI. Para fin de año, el compromiso con el organismo internacional asciende a 1,4% del producto. Pero el oficialismo se comprometió a alcanzar 1,5%, según reza el Presupuesto 2027. 

Para alcanzar lo estimado en el proyecto de presupuesto, “el Tesoro necesita $3,4 billones entre octubre y diciembre. En el mismo trimestre de 2025 juntó $0,22 billones, a precios de hoy. Necesita un superávit 15 veces mayor”, señaló la consultora Ficonomics. 

La economía entró en recesión técnica según relevamientos privados

Por su parte, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostuvo: “Proyectando la estacionalidad del año pasado, el Tesoro lograría acumular un total de $13,26 billones al cierre de 2026, lo que significa que le faltarían $3,00 billones para alcanzar la meta anual exigida por el organismo. Teniendo en consideración que durante los primeros dos años del Gobierno de La Libertad Avanza, dos tercios del superávit fiscal se concentraron en el primer semestre, mientras que apenas un tercio se generó en el segundo, resulta muy difícil que puedan alcanzar la meta fiscal de diciembre 2026”.

“El esfuerzo fiscal que necesita el Gobierno para cerrar el año es considerable. La recaudación está muy condicionada por la debilidad de la actividad y el margen para compensar esa caída con nuevos recortes del gasto se está reduciendo”, comentó a PERFIL Leo Anzalone, economista y director del Centro de Estudios Políticos y Económico (Cepec).

Kristalina Georgieva Luis Caputo

“El acumulado enero-septiembre arroja 1,2% del PBI de primario y 0,3% de financiero. A esta altura de 2025 íbamos 1,3% y 0,4%. La meta con el FMI es 1,4% del PBI de primario para 2026, bajada de 2,2% en abril. En 2025, diciembre dejó $2,9 billones de déficit primario por el aguinaldo y aun así el año pasó de 1,3% a 1,4%, porque octubre y noviembre compensaron”, comentó el asesor financiero Nau Bernues.

Y agregó: “Si el trimestre repite, 2026 termina en el 1,3% y ese décimo es lo que se discute en la tercera revisión. La recaudación de octubre y noviembre tiene que poner lo que diciembre se lleva”.

La economía en recesión y el impacto en la recaudación

El último dato de actividad encendió las alarmas y dejó la dinámica a un paso de la  recesión , algo que parece que el equipo económico no podrá evitar. Tras el derrumbe de julio, que el Indec marcó una caída de 2,8%, el mercado esperaba que en agosto habría un rebote.

En el octavo mes del año apenas se registró una tenue variación del 0,1%. Con estos números sobre la mesa, en septiembre debería crecer un 8,5% para evitar el fantasma de la “recesión técnica”, es decir, dos trimestres consecutivos a la baja. El mercado apunta a que el trimestre julio-septiembre arroje una contracción en torno al 1%.

Incluso, en caso que no se creciera en los últimos 4 meses del año, 2026 caería 0,1% en relación con 2025, según cálculos de LCG. 

Con una suba marginal, la recaudación da señales de más recesión

“Creo que el Gobierno va a priorizar el cumplimiento de la meta fiscal, el equilibrio fiscal sigue siendo una prioridad central del programa económico, pero el desafío es mantenerlo en un contexto de recaudación debilitada y con menos margen para seguir ajustando el gasto. El riesgo es que la caída de la actividad termine erosionando los ingresos tributarios y generando una tensión creciente entre el objetivo fiscal y la necesidad de reactivar la economía”, agregó Anzalone en diálogo con este medio. 

Pero el impacto de la merma en el nivel de actividad se siente en la recaudación y los datos de octubre lo volvieron a reflejar. Si bien los ingresos a las arcas del Estado tuvieron una suba real del 0,8% interanual (asumiendo una inflación del 1,8%), en lo que va del año el guarismo cae 2,4%.

En el décimo mes del año traicionaron la suba Ganancias, Derechos Exportación y, en menor medida, Combustibles. El resto siguió en baja o con un crecimiento muy menor. El IVA DGI volvió a caer, en este caso un 2% real y Créditos y Débitos ajustó 8% anual real. En un escenario de importaciones contenidas, los Derechos de Importación sufrieron un recorte del 32% anual real.

“Proyectamos un crecimiento tibio de la recaudación para los últimos dos meses del año. Los derechos de exportación seguirán teniendo un aporte algo mayor, pero vemos poco probable que logren compensar la caída o el bajo crecimiento de los impuestos asociados consumo. En total proyectamos recursos cayendo en torno a 2% en términos reales en 2026”, cerró LCG. 


ML