El círculo rojo entró en terreno de dudas. Sabe que el programa económico de Javier Milei llegó a un límite y que de cara a las elecciones, poco es el margen de maniobra para salvar la actividad económica hasta las urnas. Pero, en materia de nombres, está en la búsqueda de un “mileísmo sin Milei” y no se aventura a arriesgarse por uno. Aunque está seguro de una característica que, según los puntos en común que tienen las distintas respuestas de los dirigentes, marcaría una diferencia con el presidente: “razonable”.

Así como fue Patricia Bullrich en el Coloquio de IDEA, el expresidente Mauricio Macri no pasó el test en el Foro Abeceb que se realizó el jueves. Esa fue la discusión de los pasillos, en el que desfilaron altas figuras del establishment y la política, en medio de una jornada de alta tensión, entre un riesgo país que llegó a 925 puntos básicos y la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, en medio de una crisis financiera. Un clima que empieza a hacer ruido en los negocios, ya afectados por un clima electoral que se adelantó un año y, aseguran, frenó inversiones.

Sobre ese contexto, culpan al Gobierno. “Adelantar lo que va a pasar el año que viene tiene estas consecuencias”, resumió un referente de la economía real. De hoy a las elecciones generales no hay una perspectiva de cambio abrupto del programa económico. Las medidas anunciadas por el titular de la cartera económica en la Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA) son “bienvenidas” por aquellos sectores que ven ralentizada su actividad, pero aún así la califican de “insuficiente”.

Incluso un CEO del campo de los materiales para la construcción consideró que los anuncios desnudan un mea culpa. “Entonces si necesitaba incentivos y no era la macro ordenando la micro”, sintetizó. La leve recuperación de la industria en septiembre no alcanzó para revertir su caída en lo que va del año.

En esa línea, otro empresario top aseguraba: “La macroeconomía ya está. Ahora la necesidad es de un programa productivo complejo que trascienda los gobiernos”, definió un alto ejecutivo de la rama industrial. Ese guante lo recogió, semanas atrás, la senadora Bullrich en Mar del Plata e incluso reforzó el mensaje de un mileísmo con cambios en el rumbo de la economía con un video en el que resaltaba las decisiones de créditos para el consumo y la ampliación del FGS que lanzó Caputo.

El testeo a Mauricio Macri y las internas del PRO. El exmandatario Macri hizo su paso por el Faena Art Center y atravesó el mismo testeo del empresariado. “Creo que hay mucho para mejorar y creo que todos sabemos que este es un país maravilloso y que si logramos ser previsibles, la Argentina va a tener infinitas oportunidades. No falta nada: no falta talento, no faltan recursos naturales, somos elegidos. Lo que nos ha faltado es un esquema de confianza que no se ha podido consolidar”, dijo el exmandatario en el escenario.

Macri amplió ese diagnóstico y apuntó directamente a la necesidad de construir viabilidad política. “Un país que quiere pasar del equilibrio macroeconómico al desarrollo tiene que encontrar espacios de diálogo y de generación de confianza”, advirtió frente a los ejecutivos. Al evaluar su propio rol y el de su espacio en este ecosistema político, el fundador del PRO reconoció que se ve en “un lugar muy incómodo”. “El Pro se quedó sin liderazgo del cambio. La interna que hicimos fue muy mala; la oportunidad la supo aprovechar Javier Milei y desde ese día estamos ayudando a que haga los cambios”, sinceró.

Sin embargo, en las mesas del foro, los directivos leían entre líneas esta postura de acompañamiento táctico. “Creo que podríamos haber aportado muchísimas más cosas en términos del cambio. Pero bueno, es lo que nos tocó. Lo estamos haciendo con la mayor dignidad posible, acompañando el sentido de nuestros votantes. Con honestidad, sin pedir nada a cambio”, cerró el expresidente. Para un CEO de peso del sector industrial, la lectura era que ni Macri ni Bullrich “sacan los pies del plato”. Se diferencian del núcleo duro libertario en las formas, pero evitan dar el salto que implicaría una ruptura total de cara a los comicios.

La confianza sigue siendo la variable más escurridiza del modelo. Un exsenador de estrecho vínculo con las cúpulas del PRO lo graficaba en los pasillos con precisión técnica: el riesgo país es miedo al futuro, y sin despejar ese horizonte no se puede construir certidumbre financiera. Según esta misma fuente, la red de contención externa está garantizada: Estados Unidos va a estar, el swap sigue vigente y, de ser necesario, habrá más desembolsos para sostener la pax cambiaria.

El reclamo microeconómico y el stop a China. En este escenario de transición, donde la macroeconomía agota su capacidad de traccionar por sí sola, el empresariado exige pasar a la micro. 

En un panel dedicado a la inserción de la industria ante la incertidumbre global, Javier Martínez Álvarez, vicepresidente institucional del Grupo Techint, planteó cuál es hoy el principal frente de batalla del sector: el avance asiático. Que impacto económico tendrá la visita del papa León a la Argentina y cuánto cuesta organizarla “China ingresó a la OMC con la expectativa de que su desarrollo económico trajera también una apertura política, mayores libertades y derechos. Eso no ocurrió. En cambio, consolidó un modelo de fuerte intervención estatal y subsidios a sectores industriales que distorsiona las reglas del comercio internacional y genera condiciones de competencia desiguales”, disparó el ejecutivo. En esa línea, advirtió que Pekín “juega con reglas distintas” y alertó por el peso de un Estado “que subsidia de manera muy robusta” a sus industrias. “Esto genera una distorsión en los mercados y plantea un desafío cada vez mayor. La reacción de Occidente frente a China tiene un carácter estructural y va a trascender”, sentenció.

Sturzenegger: “Estamos satisfechos”

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se ubicó en la vereda opuesta a los reclamos defensivos de la industria. Ratificó la hoja de ruta ortodoxa de la Casa Rosada: “En el Gobierno estamos satisfechos con el nivel de reformas que hemos hecho, pero nos queda la pregunta de por qué la inversión responde con este lag”. La respuesta oficial se apoya en los tiempos del mercado: “Este gobierno no puede cambiar el pasado, pero sí puede cambiar el futuro, hay que entender que eso tiene un tiempo y una maduración”.

Mientras Sturzenegger defendía el dogma desregulador oficial, la jornada en Wall Street marcaba un fuerte rojo en las bolsas ante el planteo de las tecnológicas de que habrá una inminente y mayor regulación en Estados Unidos sobre la instalación de data centers y el avance de la IA. El círculo rojo local empieza a debatir por lo bajo la necesidad de un Estado que mantenga el pulso en áreas sensibles y estratégicas.

En la economía real asusta la apertura indiscriminada y, tal como apuntóTechint, elimpacto del dumping y una economía de escala.