El mercado cambiario argentino se prepara para atravesar cinco días sin actividad financiera local, en medio de una creciente incertidumbre sobre el rumbo de la economía y una fuerte caída de los activos argentinos.  Con el riesgo país en 925 puntos básicos, una de las principales incógnitas pasa por lo que sucederá con el dólar cuando se reanude la operatoria el próximo miércoles.

El cierre de las sucursales bancarias comenzó hoy por el Día del Bancario y se extiende hasta el martes 10 inclusive,  en el marco de las jornadas sin actividad establecidas por la visita del papa León XIV a la Argentina.

La última rueda cambiaria de la semana cerró con estabilidad en las cotizaciones. El dólar mayorista perdió 50 centavos (-0,03%) y cerró a $1.545,50, mientras que el minorista terminó a $1.570 para la venta en el Banco Nación. El dólar blue, por su parte, finalizó a $1.550.

Luis Caputo - Conferencia Anual FIEL 2026

Entre los financieros, el contado con liquidación (CCL) cerró a $1.671,44, con una brecha del 8,1% respecto del tipo de cambio oficial, mientras que el dólar MEP terminó en $1.579,50, con una diferencia del 2,2%.

Una mayor incertidumbre genera más demanda de cobertura ante una caída de la bolsa

Sin embargo, la estabilidad cambiaria de la última jornada no necesariamente anticipa lo que sucederá después del receso. La combinación de incertidumbre política, deterioro de los bonos soberanos y dudas sobre las condiciones de financiamiento podría modificar las expectativas de los inversores y aumentar la demanda de cobertura en dólares.

¿Puede subir el dólar después del feriado bancario? Para el economista y director de Grupo Sigma, Nicolás Parreira, una mayor incertidumbre suele generar una mayor demanda de cobertura, especialmente cuando coincide con caídas de bonos y acciones. Sin embargo, aclaró que ese comportamiento no implica necesariamente una suba sostenida del tipo de cambio.

“Una mayor incertidumbre suele aumentar la demanda de cobertura, especialmente cuando coincide con caídas de bonos y acciones. Pero esto no implica necesariamente una suba sostenida del dólar. Para eso tendría que producirse un deterioro más persistente de la confianza o de las condiciones financieras locales”, explicó.

En ese sentido, el economista consideró que será importante seguir la evolución de tres indicadores: el riesgo país, los bonos soberanos y la brecha cambiaria. Si la reacción de los mercados queda limitada a algunas jornadas de volatilidad, el impacto sobre el dólar podría ser transitorio. En cambio, si se profundiza la suba de la prima de riesgo argentina y se deterioran las expectativas de financiamiento, la presión cambiaria podría prolongarse.

Miradas de especialistas

De cara a 2027, Parreira sostuvo que la estabilidad del tipo de cambio dependerá principalmente de los fundamentos económicos locales. Para que el dólar mantenga una trayectoria ordenada durante 2027, “será fundamental sostener los equilibrios macroeconómicos, recuperar crecimiento y reducir la incertidumbre sobre el financiamiento. La elección estadounidense puede aumentar la volatilidad, pero la evolución del dólar seguirá dependiendo principalmente de los fundamentos económicos argentinos”.

Por qué el dólar podría tener movimientos al regresar. Para la analista Elena Alonso, el receso no necesariamente funcionará como un mecanismo para contener la volatilidad. Aunque las operaciones locales permanezcan interrumpidas, los bonos argentinos que cotizan en el exterior continuarán siendo una referencia para los inversores internacionales. 

“El riesgo país no se calcula acá, lo va a armar el JP Morgan con los bonos argentinos que cotizan en Nueva York y en Nueva York siguen operando. El indicador va a seguir moviéndose aunque en Argentina no haya bancos ni bolsa”, explicó.

Incluso, advirtió que la menor liquidez durante esos días podría amplificar los movimientos de los activos argentinos. Si aparece alguna noticia positiva o negativa durante el receso, parte de la reacción de los inversores locales podría concentrarse cuando se reanude la actividad. “Más que un calmante me parece que es como una pausa que puede generar cualquier cosa”, resumió.

En esa misma línea, el analista Andrés Reschini señaló que los bonos argentinos continuarán operando en el exterior, aunque la menor actividad podría generar algunas distorsiones en las cotizaciones. A su entender, cuando se normalice la operatoria, los precios volverán a reflejar las expectativas del mercado.