Crisis hídrica

Menos agua, más minería: la tensión que preocupa a productores y científicos en San Juan

Mientras avanzan nuevos proyectos extractivos, especialistas advierten sobre el retroceso de glaciares y la caída sostenida de los caudales que abastecen a la provincia. En algunas zonas agrícolas, las restricciones obligan a dejar sin producción una parte importante de las tierras cultivables.

San Juan, donde la persistente escasez de agua vinculada al cambio climático contrasta con el avance de la minería en los Andes y sus glaciares. Foto: AFP

La provincia de San Juan atraviesa una combinación cada vez más compleja entre escasez hídrica, cambio climático y expansión minera. Mientras los caudales de los ríos se reducen y los glaciares muestran retrocesos significativos, el avance de nuevos proyectos extractivos abre un debate sobre el uso del agua en una de las regiones más áridas de Argentina. En ese escenario, productores, científicos, funcionarios y ambientalistas analizan los desafíos que enfrenta una provincia que alberga más de 4.000 glaciares, pero que sufre una crisis hídrica persistente, según indicaron desde Agence France-Presse (AFP).

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La situación impacta directamente sobre las actividades productivas. Nicolás Yanzón, productor de uvas, alfalfa y semillas de cebolla en Villa Media Agua, explicó a la AFP que el racionamiento del agua lo obliga a trabajar menos de un tercio de sus tierras. “La situación es delicada”, afirmó, y advirtió que “si no arrancamos lo antes que se pueda, es probable que la crisis se acentúe”.

San Juan es una provincia caracterizada por su clima árido. Según un dicho popular citado en el informe, los peces levantan polvo al pasar por los ríos debido a la escasez de agua. En el territorio provincial llueven poco más de 100 milímetros al año y apenas el 3% de la superficie es cultivable, aunque esa extensión alcanza para convertirla en una de las principales productoras nacionales de aceite de oliva, uvas, tomates y pistachos.

Una crisis hídrica que se profundiza

El sistema de riego depende principalmente de los ríos alimentados por las nevadas cordilleranas y por los glaciares distribuidos en la provincia. Sin embargo, tanto las reservas de hielo como los caudales vienen mostrando una reducción sostenida. El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, señaló a AFP que “estamos en un escenario de escasez permanente”.

El funcionario estimó además que “alrededor del 40% del agua que se utiliza en la agricultura podría ahorrarse” mediante inversiones en infraestructura y la incorporación de sistemas de riego más eficientes. La necesidad de optimizar el uso del recurso aparece como una de las principales preocupaciones en una provincia donde cada vez hay menos disponibilidad de agua.

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Para el geofísico Silvio Pastore, de la Universidad Nacional de San Juan, el panorama es aún más preocupante. “Desde el punto de vista ambientalista, esto es un caos”, sostuvo ante AFP al advertir que el agua de los ríos se destinará íntegramente a la agricultura, dejando sin aportes suficientes a los diques, que ya presentan niveles mínimos. Además, recordó que una proyección realizada por la ONU en el año 2000 fue superada por la realidad y que el caudal del río San Juan cayó casi a la mitad respecto de los valores históricos.

Según Pastore, la disminución de las nevadas y el aumento de las temperaturas explican buena parte de esta situación. El especialista indicó que la nieve pasa directamente del estado sólido al gaseoso, reduciendo la disponibilidad de agua que tradicionalmente alimentaba ríos y reservas.

Los glaciares y el debate por la minería

La discusión sobre el agua se intensifica por el crecimiento de los proyectos mineros en la cordillera. La provincia vive un proceso de expansión de esta actividad que genera expectativas económicas y laborales, pero que también despierta cuestionamientos sobre el manejo de los recursos hídricos en un contexto de escasez.

Uno de los puntos de debate es el rol que cumplen los glaciares en el sistema hídrico provincial. Pastore sostuvo que incluso en los años más secos “no aportan más del 20%” del caudal de los ríos. Sin embargo, el glaciólogo Juan Pablo Milana afirmó a AFP que la contribución de estas formaciones no fue estudiada en profundidad y remarcó que “el glaciar, cuando no tenés nieve, te entrega dos a tres veces más agua”.

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La discusión cobró mayor relevancia este año tras la modificación de la ley que protege los glaciares, una medida que permite a los gobiernos provinciales redefinir áreas protegidas para ampliar actividades como la minería de cobre. La decisión fue cuestionada por sectores ambientalistas y derivó en impugnaciones judiciales.

Por último, para el abogado y activista ambiental Raúl Orduña, el debate debe centrarse en los límites que impone la situación hídrica actual. “¿Le harías donar sangre a una persona que está en terapia intensiva?”, planteó en declaraciones a AFP. Aunque la minería utiliza menos agua que la agricultura, el reclamo apunta a que cada volumen adquiere relevancia en un escenario de escasez sostenida. Mientras tanto, Yanzón resume una posición compartida por parte de la sociedad sanjuanina: “Si es desarrollo, tiene que ser sostenible, porque si no, no es desarrollo”.

Con información de AFP

GZ / lr