Gadi Eisenkot, un modesto exjefe del Estado Mayor del ejército, tiene vía libre para acceder al puesto más alto de Israel después de que el presidente Isaac Herzog lo designara para formar el próximo gobierno.
De tener éxito, sucedería a Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí que más tiempo estuvo en el cargo y cuyo estilo incendiario le granjeó tanto adhesión como odio manifiesto.
Eisenkot, en cambio, es un hombre reservado, y algunos votantes cansados de Netanyahu ven la relativa falta de carisma de su rival como una de sus mayores ventajas.
Su amplio bloque de oposición obtuvo 48 de las 120 bancas del parlamento israelí en las elecciones de octubre, mientras que el bando de Netanyahu consiguió 53, sin que ninguno de los dos lograra la mayoría. Durante las consultas del partido con Herzog, Eisenkot, de 66 años, recibió el respaldo de ambas listas de mayoría árabe, que ahora podrían ser decisivas en la formación del gobierno tras obtener avances sin precedentes en la votación.
Pero aún no está claro si el bloque de Eisenkot aceptaría el apoyo de las listas árabes para formar gobierno.
La contracara de Netanyahu. Serio y modesto, en muchos sentidos es lo opuesto a Netanyahu, Eisenkot, jefe del Estado Mayor del ejército entre 2015 y 2019, se ha propuesto unir a los israelíes tras el giro a la derecha que vivió el país con el actual primer ministro.
Prometió tomar medidas enérgicas contra los colonos extremistas de Cisjordania que han atacado a los palestinos con impunidad, denunciando los incidentes recientes como “terrorismo judío” instigado por el gobierno de Netanyahu.
Pero este militar también es de mano dura en algunos temas de seguridad. Se opone a la creación de un Estado palestino y ha jurado acabar con el dominio de Hamas en Gaza y destruir el brazo militar del movimiento islamista.
En materia de relaciones internacionales, prometió estrechar los lazos de Israel con su aliado más cercano, EE.UU., donde las opiniones que antes eran bipartidistas sobre Israel se han visto empañadas por las guerras en Gaza, Líbano e Irán.
Eisenkot cosechó una amplia simpatía pública después de que su hijo Gal y dos de sus sobrinos murieran combatiendo en Gaza.
Sus raíces obreras constituyen otro elemento de su atractivo. En la campaña, buscó el apoyo de sectores opuestos de la sociedad israelí, prometiendo una mayor protección para la comunidad LGBTQ de Israel y defendiendo el control israelí sobre Cisjordania ante los judíos religiosos.
Pero rechazó la anexión total del territorio, así como el establecimiento de asentamientos no autorizados del tipo que el gobierno de Netanyahu ha permitido.