La música de una serie no se limita a acompañar las imágenes: también puede contar aquello que el personaje todavía no consigue comprender. En VisionQuest, la producción de Marvel Television que llega a su episodio final el 11 de noviembre, Mick Giacchino encontró un terreno ideal para explorar esa idea. La historia sigue a Vision después de su reinicio, mientras intenta reconstruir una identidad hecha de recuerdos ajenos y emociones que no sabe procesar. El compositor construyó una partitura que alterna extrañeza, humor, tensión y sensibilidad humana. Protagonizada por Paul Bettany, la serie completa el arco que comenzó con WandaVision (2021) y continuó con Agatha All Along (2024).

Una partitura para una mente en construcción. El compositor, que viene de trabajo enormes en el mainstream, encuentra en la serie algo que Marvel no puede encontrar hace mucho tiempo: cierto corazón en su relatos. Es más, frente a la consulta de que lo atrajo de VisionQuest y qué primeras ideas aparecieron cuando empezaste a trabajar en la música, responde: “Mis proyectos favoritos son los que me permiten jugar, los que tienen algo extraño, excéntrico y que intentan hacer algo diferente. VisionQuest tenía todo eso, pero también un corazón, un núcleo humano y emocional muy fuerte. El equilibrio era delicado. A veces había que dejar que las imágenes fueran juguetonas y que la música tuviera más intensidad; en otros momentos, la partitura podía acompañar ese tono lúdico. Encontrar dónde estaba cada cosa fue difícil, pero muy divertido”.

—Vision es un personaje que intenta procesar emociones que no comprende. ¿Cómo se tradujo esa búsqueda en la orquestación?

—Quería que, incluso escuchando la música por separado, se percibiera que la historia trata sobre un robot que lucha por procesar sus emociones. En una escena del primer episodio, cuando está en el teatro y anhela experimentar los sentimientos que había tenido el Vision anterior, utilicé capas de cuerdas envolventes. Por encima agregamos algo que llamé «shimmer pass»: cada violinista recibía las notas de un acorde y tocaba arpegios aleatorios, combinaciones distintas de esas notas, con un ligero trémolo. Cada músico hacía algo diferente, pero todos permanecían dentro de la armonía. El resultado produce una vibración, como si alguien estuviera procesando información o tratando de descifrar una emoción.

—¿Qué te permite ese procedimiento que no encontrarías en una orquestación tradicional?

—Me gusta encontrar recursos que hagan que cada banda sonora tenga una identidad propia. Trabajar con una orquesta es maravilloso porque son 60 personas que se reúnen para crear algo en común. En esos pasajes, en lugar de que todos toquen exactamente lo mismo, aparece la individualidad de cada intérprete. Cada uno aporta una variación, una personalidad, y todo termina formando una unidad. Hay algo cercano a la propia historia de Vision: muchas voces distintas que intentan construir una totalidad.

—¿Qué es lo que más disfrutaste de esta historia, más allá del trabajo musical?

—Me encanta lo extraña y excéntrica que es la serie, y que no tenga miedo de tomar decisiones arriesgadas. Al mismo tiempo, conserva ese núcleo humano. Puede ser triste, divertida, rara, tensa; reúne muchas cosas que, para mí, debería tener una buena historia. Me gusta combinar géneros y construir algo cohesivo a partir de elementos muy diferentes. Creo que Terry Matalas y el resto del equipo hicieron un trabajo excelente. La serie cierra una trilogía que modificó las expectativas sobre las producciones televisivas de Marvel. WandaVision utilizó la historia de la televisión y la comedia de situación para contar un duelo; Agatha All Along desplazó el foco hacia la brujería, la comunidad y los vínculos entre mujeres; VisionQuest vuelve a la pregunta por la identidad desde un personaje artificial que busca reconocer qué parte de su memoria le pertenece. La temporada tiene ocho episodios: el séptimo se estrena el 4 de noviembre y el octavo, anunciado como final, llegará a Disney+ el 11. El cierre completa el recorrido que Marvel presentó como una historia en tres partes.

Marvel frente a la prueba de los grandes eventos. El final de VisionQuest coincide con una revisión de costos en Disney. Según Bloomberg, la compañía pidió a algunos responsables identificar ahorros anuales de hasta un 20%, en un proceso que podría implicar miles de despidos. Disney no confirmó la cantidad de puestos afectados. Parte de los ahorros podría reinvertirse en cine, televisión, tecnología y parques temáticos.

El contexto importa: después de años de expansión y estrenos constantes, Marvel necesita volver a convertir sus películas centrales en acontecimientos capaces de convocar también a quienes no siguen cada serie y cada entrega del universo compartido. En ese escenario, Avengers: Doomsday aparece como una prueba de escala excepcional. Dirigida por Anthony y Joe Russo, tiene estreno previsto para el 18 de diciembre de 2026 y reúne a figuras de distintas etapas del universo Marvel. El regreso de Robert Downey Jr. a la franquicia, esta vez como Doctor Doom y no como Tony Stark, es uno de los movimientos más llamativos. Los hermanos Russo, responsables de Infinity War y Endgame, vuelven así a una saga que ayudaron a convertir en uno de los fenómenos comerciales más importantes del estudio.

Las cifras que circulan alrededor de Doomsday reflejan esa expectativa, aunque deben leerse con cautela. Una publicación de la industria estimó el presupuesto de producción en unos 400 millones de dólares, cifra que Disney y Marvel no confirmaron oficialmente. También aparecieron proyecciones que ubican la posible recaudación mundial entre 1.000 y 1.500 millones de dólares. No son pronósticos oficiales ni garantías. Además, la taquilla bruta no equivale a ganancias: hay que considerar la participación de las salas, los costos de distribución y las campañas de marketing. Lo que está en juego excede el resultado de una película. Doomsday necesita demostrar que Marvel todavía puede reunir a públicos masivos alrededor de una experiencia compartida, como ocurrió con las grandes entregas de los Vengadores. El desafío consiste en recuperar esa sensación de acontecimiento sin apoyarse exclusivamente en la nostalgia, el reconocimiento de los actores o la acumulación de personajes. La presencia de Downey Jr. como Doctor Doom ofrece una paradoja atractiva: el rostro más asociado al nacimiento del universo cinematográfico regresa convertido en su amenaza central. Pero el impacto dependerá de que el personaje tenga peso propio y de que la película consiga sostenerlo dramáticamente.

VisionQuest juega en otra escala: completa una historia personal dentro de un universo compartido y explora la conciencia de un personaje artificial. La música de Giacchino convierte ese conflicto interior en una experiencia sonora. En el cierre, Marvel vuelve a una pregunta central: qué significa ser humano. Para el compositor, la respuesta también puede estar en muchas individualidades que buscan construir algo común. La apuesta revela una contradicción: mientras la compañía busca achicar estructuras y priorizar inversiones, necesita sostener producciones cuyo costo y promoción exigen resultados extraordinarios. Para Marvel, ya no basta con estrenar mucho; debe elegir dónde concentra sus recursos y conseguir que cada lanzamiento central vuelva a sentirse imprescindible para el público masivo.