La autopsia al cuerpo de Estefanía Cristel Monzón (30) reveló la violencia con la que fue asesinada en General Rodríguez. El informe preliminar forense determinó que murió por una “asfixia mecánica por compresión del cuello”, compatible con un estrangulamiento mediante un lazo, y que presentaba múltiples lesiones provocadas cuando todavía estaba con vida. Los resultados, conocidos ayer, aportaron elementos fundamentales para establecer la mecánica del femicidio.
De acuerdo con los voceros, los especialistas constataron una fractura de los huesos de la nariz, hematomas en la cabeza y alrededor del ojo izquierdo, además de heridas en los labios y otras lesiones en el rostro.
Los médicos determinaron que esos golpes fueron recibidos antes de la muerte. También identificaron un período agónico, aunque no pudieron establecer cuánto tiempo transcurrió entre la agresión y el fallecimiento.
Otro de los puntos relevantes del informe pericial fue la extracción de muestras del material encontrado debajo de las uñas de ambas manos de Estefanía. Esos rastros serán determinantes porque sirven para cotejarlos genéticamente con su ex pareja, Iván Lucero (21), el único detenido que tiene el caso.
El cuerpo de Estefi fue encontrado el miércoles entre los pastizales de un terreno lindero a la casa que la víctima habitaba sobre la calle Rafael Obligado. Según la hipótesis de los investigadores, el agresor lo envolvió en un cubrecama y lo trasladó unos 30 metros hasta un sector cubierto por cañaverales de casi dos metros de altura, donde permaneció oculto durante la búsqueda.
Lucero fue indagado ayer por la fiscal Alejandra Rodríguez, titular de la UFI Nº 9 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, pero se negó a declarar. Según las fuentes, permanece detenido por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, delito que prevé prisión perpetua.
La víctima. Estefanía era madre de tres niñas de 6, 11 y 13 años. Según registros comerciales, había trabajado para Protección Unitorco S.R.L., una firma de seguridad privada registrada en la provincia de Buenos Aires, y para Indhecos SAICA, una empresa argentina dedicada a servicios integrales de limpieza, mantenimiento de edificios y soluciones para empresas. En los últimos tiempos, según su entorno, se ocupaba del cuidado de dos propiedades particulares.
María José Díaz Rojas, amiga de la víctima desde hacía dos años, contó a La Posta Noticias que durante el fin de semana anterior al crimen habían salido a tomar algo y que Estefanía le había relatado los conflictos que atravesaba con su expareja.
Según explicó, estaban separados, pero el joven continuaba viviendo en la casa porque no tenía otro lugar donde instalarse. La mujer aseguró que las discusiones eran frecuentes y que había visto moretones en los brazos de su amiga.
“Él quería aislarla. Simplemente no quería que tenga amigas, que no se junte con los familiares”, sostuvo María José, quien también afirmó haber presenciado episodios de maltrato.
La última vez que vio a Estefanía fue el domingo. El lunes le envió un mensaje sin obtener respuesta y el martes volvió a escribirle, pero sus mensajes ya no llegaban.
La amiga también contó que una de las hijas le había mencionado una
discusión entre su madre y el acusado durante la mañana de la desaparición, un dato que deberá ser contrastado con las pruebas reunidas por la Fiscalía.
Según María José, Estefanía estaba especialmente contenta porque recientemente había logrado reunir a sus tres hijas después de atravesar un proceso judicial relacionado con su cuidado.
Otra víctima de violencia del acusado
L.N.
La amiga de Estefanía Monzón
reveló que, después de conocerse su desaparición, recibió información sobre un presunto episodio de violencia protagonizado por el acusado contra una pareja anterior, que habría terminado hospitalizada.
María José Díaz Rojas contó que una mujer vinculada al entorno familiar de la víctima se comunicó con ella luego de que difundiera el caso en las redes sociales.
“La chica lo dejó por violencia. Êl la dejó en el hospital”, relató sobre lo que le habían contado.
Según explicó, la mujer que se contactó con ella tenía vínculos familiares indirectos con Estefanía y había conocido al sospechoso antes de que comenzara su última relación.
María José admitió que desconocía si su amiga estaba al tanto de ese episodio. Tampoco pudo precisar si existió una denuncia judicial.