Una fotografía encontrada en el teléfono celular de Nancy Godoy podría alterar la cronología de uno de los femicidios más estremecedores del año. La imagen tiene fecha del 10 de octubre, tres días después de la última comunicación conocida de la docente rural con su familia. Si los especialistas comprueban que efectivamente fue tomada ese día, la investigación deberá revisar una de sus principales hipótesis: que la mujer fue asesinada poco después de desaparecer.
El dato adquiere particular importancia porque las partes involucradas en la causa mantienen posiciones enfrentadas sobre el momento de la muerte. Mientras la querella considera que el ataque pudo ocurrir entre el 7 y el 8 de octubre, uno de los abogados defensores sostiene que existe un testigo que habría visto a la maestra con vida el día 9.
La fotografía, cuya existencia fue difundida por el portal correntino Actualidad Esquina, todavía necesita una validación técnica. Los investigadores deberán determinar cuándo fue capturada realmente, si fue modificada y qué información conserva el dispositivo sobre su origen. Hasta que esos estudios concluyan, la fecha asociada al archivo no constituye una prueba definitiva de que Nancy estuviera viva el 10 de octubre.
Nancy Godoy tenía 52 años y trabajaba como directora suplente en una escuela rural de Esquina. Su desaparición fue denunciada después de que sus familiares perdieran contacto con ella el 7 de octubre.
Durante las primeras semanas se realizaron búsquedas en distintos sectores de la zona, hasta que el 28 de octubre fue encontrado su cuerpo en un bañado del paraje El Malezal, en inmediaciones de la estancia El Curupí.
La autopsia confirmó que había sufrido una muerte extremadamente violenta. Los especialistas detectaron numerosas heridas cortantes y punzocortantes, algunas compatibles con maniobras defensivas, además de mutilaciones que agravaron las dificultades para reconstruir lo ocurrido.
Uno de los interrogantes que surgieron desde el comienzo fue cuánto tiempo había transcurrido entre la última comunicación de Nancy y su asesinato.
Gustavo Briend, abogado de la familia, sostuvo que la querella consideraba posible que la docente hubiera muerto entre el 7 y el 8 de octubre. También expresó dudas sobre la autenticidad del último mensaje enviado desde su teléfono, al señalar que los familiares no estaban convencidos de que lo hubiera escrito ella.
La defensa de Rosa Leguizamón, una de las detenidas, presentó una versión diferente.
Su abogado, Marcos Neironi, afirmó que una persona habría visto a la docente el 9 de octubre, alrededor de las 15. A partir de ese testimonio, el letrado argumentó que su defendida no podría haber participado del asesinato porque, según su versión, ya se encontraba en la localidad de Sauce.
Esa declaración debe ser contrastada con el resto de las pruebas. La nueva fotografía podría adquirir relevancia justamente porque introduce otra referencia temporal.
Si se comprobara que Nancy estaba viva el 10 de octubre, sería necesario revisar las hipótesis sobre la fecha del homicidio y determinar dónde se encontraban los sospechosos durante ese período.
Restos. La otra línea de investigación se concentra nuevamente en el paraje El Malezal, donde los efectivos policiales y los especialistas forenses regresaron para realizar una inspección más exhaustiva.
Durante los procedimientos desarrollados entre el jueves y el viernes, los investigadores localizaron evidencias en un sector situado a aproximadamente diez metros del punto donde se había encontrado el cuerpo.
Entre los elementos recuperados había una mano que podría corresponder a la víctima, cabellos y una prenda de vestir con cortes.
Otros medios provinciales, entre ellos Radio Sudamericana y El Libertador, informaron además sobre el hallazgo de un pantalón con tajos, una hebilla y una estructura rudimentaria semejante a un camastro.
Los objetos quedaron sujetos a las medidas de preservación y análisis correspondientes. Todavía no se difundieron resultados genéticos que permitan confirmar oficialmente la identidad de los nuevos restos ni establecer la relación de todos los elementos con el crimen.
La proximidad de las evidencias con el lugar del hallazgo del cadáver abrió la posibilidad de que los investigadores hayan localizado un sector vinculado directamente con el ataque. ¿Será esa la escena del crimen?
Hasta ahora, una de las preguntas centrales es si Nancy fue asesinada allí o si su cuerpo había sido trasladado después de la muerte.
Qué pueden revelar las pericias. La complejidad de los estudios forenses fue reconocida por José Luis Gálvez, decano del Instituto Médico Forense del Poder Judicial de Corrientes, quien explicó que los especialistas todavía trabajan sobre las muestras remitidas por los investigadores.
“Seguimos trabajando. Estamos en una etapa analítica y compleja”, señaló el viernes 6 de noviembre en declaraciones a El Litoral.
La exposición del cadáver a un ambiente húmedo y a la acción de animales e insectos dificulta establecer cuánto tiempo había transcurrido desde la muerte.
Por ese motivo, además de los análisis genéticos y de tejidos, la investigación incluye estudios entomológicos destinados a obtener una estimación del intervalo post mortem.
La información será fundamental para contrastar las versiones sobre las últimas horas de Nancy y evaluar las declaraciones incorporadas al expediente.
La querella también sostiene que en el asesinato pudo haber participado más de una persona, una hipótesis basada, entre otros elementos, en las características y la distribución de las lesiones.
Cinco detenidos y un móvil todavía incierto
La investigación está a cargo de los fiscales Javier Mosquera y María Andrea González, quienes buscan reconstruir las circunstancias del homicidio y determinar las responsabilidades individuales.
Por el caso permanecen detenidas cinco personas, con distintas imputaciones y grados de
vinculación atribuidos por la acusación. Entre ellas se encuentran Rosa Leguizamón, Nahuel Rojas, Ireneo Zarza y Dionisio Sandoval, investigados por su presunta participación en el hecho. Ernesto Ezequiel Bordón está imputado por falso testimonio.
La situación procesal de los acusados no registró cambios públicos confirmados a partir de los últimos hallazgos.
Tampoco se estableció definitivamente el móvil del asesinato. Los investigadores analizan distintos elementos del entorno de la víctima, sus comunicaciones y los testimonios reunidos desde el comienzo de la causa.