GEOPOLÍTICA EN AMÉRICA LATINA

Perú, atrapado entre China y Estados Unidos: la disputa por el puerto Chancay que puede redefinir el futuro del país

Mientras Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se disputan la presidencia en la segunda vuelta, la creciente presencia china en infraestructura, energía y minería encendió alarmas en Washington. El megapuerto de Chancay y el proyecto del tren bioceánico colocan a Perú en el centro de una pulseada estratégica entre las dos principales potencias del mundo.

Puerto de Chancay en Perú. Foto: Google Maps

Mientras Perú se encamina a una segunda vuelta presidencial que podría redefinir su futuro político, una disputa de alcance global avanza detrás de la campaña. China y Estados Unidos compiten por influencia en un país que se volvió clave para el comercio, la infraestructura y el equilibrio de poder en América Latina.

El punto más visible de esa disputa es el megapuerto de Chancay, ubicado a unos 80 kilómetros de Lima. Inaugurado en 2024 con capitales chinos, el proyecto es considerado una de las inversiones más importantes de Beijing en la región y busca transformarse en el principal centro logístico para conectar Sudamérica con Asia.

La terminal pertenece en un 60% a la empresa estatal china Cosco Shipping y en un 40% a la minera peruana Volcan. Su capacidad y ubicación le permiten reducir tiempos y costos de transporte para las exportaciones sudamericanas con destino al mercado asiático.

Sin embargo, el avance chino despertó preocupación en Washington. La tensión escaló luego de que un fallo judicial limitara las facultades de supervisión estatal sobre el puerto. Desde el Departamento de Estado estadounidense advirtieron que Perú podría perder capacidad de control sobre una infraestructura estratégica y cuestionaron la creciente influencia de Beijing en el país.

La respuesta china no tardó en llegar. Funcionarios de la cancillería del gigante asiático rechazaron las críticas y acusaron a Estados Unidos de difundir información falsa para desacreditar la cooperación entre ambos países.

La expansión china en Perú

La disputa por Chancay es apenas una parte de un fenómeno más amplio. Durante las últimas décadas, China se consolidó como el principal socio comercial de Perú y uno de sus mayores inversores extranjeros.

Las empresas chinas tienen una fuerte presencia en sectores estratégicos como la minería, la energía eléctrica, la infraestructura y la logística. Además de controlar importantes proyectos cupríferos, también adquirieron participación en compañías distribuidoras de electricidad y expandieron su presencia en obras de transporte.

Actualmente, cerca de un tercio de las exportaciones peruanas tienen como destino China, mientras que una proporción similar de las importaciones proviene del país asiático. Esa relación económica convirtió a Perú en uno de los principales aliados comerciales de Beijing en América Latina.

El tren que puede cambiar el mapa comercial de la región

A la relevancia de Chancay se suma otro proyecto que podría modificar las rutas del comercio mundial: el tren bioceánico impulsado por Brasil y China.

La iniciativa contempla una conexión ferroviaria de más de 4.000 kilómetros entre la costa atlántica brasileña y el Pacífico peruano. El objetivo es acelerar el traslado de productos agrícolas, minerales y materias primas hacia Asia, reduciendo la dependencia de rutas tradicionales como el Canal de Panamá.

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Si se concreta, la obra convertiría a Perú en la puerta de salida de buena parte de las exportaciones sudamericanas hacia China y reforzaría aún más la importancia estratégica del puerto de Chancay.

Para Beijing, el corredor representa una oportunidad para fortalecer sus cadenas de suministro y profundizar su presencia económica en la región. Para Washington, en cambio, es una señal más del avance chino sobre un espacio que históricamente consideró dentro de su esfera de influencia.

Un escenario que trasciende a Perú

La disputa entre ambas potencias ocurre en medio de una profunda crisis política peruana. En la última década, el país tuvo una sucesión de presidentes destituidos, investigados o involucrados en escándalos de corrupción, una situación que debilitó las instituciones y alimentó la desconfianza ciudadana.

En ese contexto, los proyectos vinculados a China también quedaron bajo observación. Algunas compañías fueron señaladas en investigaciones por presuntas irregularidades en contrataciones públicas, mientras que distintos sectores cuestionan los controles sobre grandes emprendimientos extractivos y de infraestructura.

Más allá de esas controversias, los especialistas coinciden en que la competencia entre Beijing y Washington seguirá creciendo. China ya logró una posición dominante en el comercio peruano, mientras que Estados Unidos busca recuperar terreno mediante acuerdos estratégicos, cooperación militar e inversiones en infraestructura.

La elección que puede inclinar la balanza

La dimensión geopolítica adquiere aún más relevancia de cara a la segunda vuelta presidencial prevista para el 7 de junio. Los sondeos muestran una disputa ajustada entre la candidata de derecha Keiko Fujimori y el dirigente de izquierda Roberto Sánchez, dos figuras que representan visiones diferentes sobre el futuro económico y político del país.

Aunque ninguno de los candidatos plantea una ruptura inmediata con alguna de las dos potencias, distintos analistas consideran que una eventual presidencia de Fujimori podría favorecer un mayor acercamiento a Washington y a las inversiones occidentales, mientras que un gobierno de Sánchez aparece como más receptivo a profundizar la relación económica con China y a avanzar en proyectos estratégicos vinculados a Beijing.

En ese contexto, la elección trasciende las fronteras peruanas. No solo definirá quién gobernará un país golpeado por años de crisis política, sino también qué lugar ocupará Perú en una creciente competencia global por inversiones, comercio e influencia en América Latina. El resultado será seguido de cerca tanto en Washington como en Beijing, dos capitales que observan al país andino como una pieza cada vez más relevante en el tablero regional.

LB/AF