Una encuesta de Latam Pulse junto con AtlasIntel y Bloomberg mostró que en Perú casi la mitad de los votantes desaprueba al presidente, la mayoría señala a la corrupción como el problema número uno y el Índice de Riesgo Político es el más alto de la región. Todo esto ocurre en el peor momento posible, a solamente diez días del ballotage del 7 de junio.
José Balcázar, presidente de Perú, acumula un 48,3% de desaprobación frente a apenas un 32,7% de aprobación. El restante 19% directamente no sabe. La evaluación de gestión es aún peor, sumados los que la califican de "malo” o “muy malo", el número llega al 42,8%, prácticamente idéntico al porcentaje que la considera "regular" (42,1%). Solo el 15,1% dice que el gobierno es excelente o bueno.

El desgaste es transversal pero se concentra en los sectores con mayor nivel educativo y en la franja de 45 a 59 años, donde la desaprobación supera el 60%. La única zona del país donde Balcázar conserva respaldo mayoritario es la Selva, con un 53% de aprobación.

En el ranking de imagen de líderes políticos, la expresidenta Dina Boluarte, quien antecedió a Balcázar, registra apenas 9% de imagen positiva y un 78% de imagen negativa, un diferencial de -69 puntos que habla del nivel de desgaste con el que el sistema político llega al ballotage. La sigue José Jerí con -42 puntos.
El que mejor sale parado es Martín Vizcarra con 41% positivo y 42% negativo, prácticamente empatado. El propio Balcázar registra 25% positivo, 49% negativo y un diferencial de -24 puntos.

Respecto de los participantes del ballotage, Keiko Fujimori logra captar un 31% de aprobación, frente a un 55% de imagen negativa. Aunque logra 2 puntos menos en imagen positiva, Roberto Sánchez demuestra un porcentaje menor de rechazo, con 49%. Ninguno de los dos candidatos al ballotage genera entusiasmo.
La corrupción, primera por mucho
Cuando se pregunta cuáles son los problemas más importantes del país, el 66,9% de los encuestados menciona la corrupción, una cifra que, aunque bajó desde el pico de 82,3% registrado en agosto de 2025, sigue dominando el mapa de preocupaciones con una amplitud enorme sobre el segundo problema, la inseguridad y el narcotráfico, que marca 46,8%. Tercero aparece el debilitamiento de la democracia, con 28,3%.

El dato es elocuente, en el Perú de hoy, la discusión pública no pasa por la inflación ni por la economía en sentido estricto —que aparecen lejos, en el 10,9% y el 6% respectivamente—, sino por la percepción de que las instituciones están capturadas por actos de corrupción y que la impunidad es la regla.
Los números del Latam Pulse se explican en un contexto en el que el 7 de junio, los peruanos elegirán entre Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en una segunda vuelta que se realiza en un país que, según recuerda el mismo relevamiento electoral, tendrá su noveno presidente en diez años.
Esa historia de inestabilidad crónica se cuela directamente en los datos de la encuesta. Cuando se pregunta qué tan probable es que en los próximos seis meses haya una destitución o dimisión del presidente, el 42% responde "muy probable" y el 12% adicional dice "probable". La memoria institucional del país convierte cualquier número de aprobación bajo en un riesgo percibido real.
La representante de Fuerza Popular arrastra el desgaste crónico del antifujimorismo histórico, y el candidato de izquierda Roberto Sánchez, fue ministro del gobierno de Pedro Castillo, el expresidente preso que intentó dar un autogolpe en 2022.
El panorama es completamente incierto, casi la cuarta parte del país no apoya a ninguno de los dos finalistas. Las encuestas más recientes ubican a Fujimori con 39,5% y a Sánchez con 36,1%, con una diferencia de apenas 3,4 puntos porcentuales dentro del margen de error.
Riesgo político y la confianza del consumidor en rojo
El Índice de Riesgo Político del estudio ubica a Perú en 65 puntos sobre 100, el nivel más elevado entre los siete países relevados por Latam Pulse. Los tres ejes que componen el índice están todos en niveles de alarma. La inestabilidad institucional marca 59 puntos, el conflicto social, 64 y criminalidad y corrupción, 70.

Cuando se consulta sobre riesgos concretos, el 53% considera "muy probable" que haya revelaciones de grandes fraudes o esquemas de corrupción en los próximos seis meses, y el 43% cree probable o muy probable el aumento de ataques o asesinatos relacionados con el crimen organizado.
Esto no habla de paranoia abstracta, la primera vuelta del 12 de abril ya estuvo marcada por grandes retrasos en la apertura de locales de votación en Lima por falta de material electoral y denuncias de irregularidades, lo que llevó al Jurado Nacional de Elecciones a ordenar una auditoría informática internacional.
Perú vota en medio de la desconfianza: el clima social marca la previa de una elección fragmentada
El Índice de Confianza del Consumidor marca -5,6 puntos, con una situación actual percibida en -18,3 y expectativas que, en el único dato relativamente positivo del informe, suben a +3,8.

La gente cree que hoy las cosas están mal, pero espera que en seis meses mejoren algo, un matiz que en años electorales puede leerse como una apuesta por el cambio antes que como resignación.

Consultados por la situación económica actual, el 53% califica como mala la situación del país y el 56% hace lo mismo con el mercado laboral. Solo en la economía familiar el balance es menos negativo, un 43% la ve bien contra un 37% que la ve mal.

La foto que deja esta encuesta, tomada exactamente diez días antes del ballotage, es la de un país que desconfía de sus instituciones, rechaza a sus líderes y, sin embargo, tiene que elegir uno. Esa tensión entre el cansancio generalizado y la obligación constitucional del voto es el verdadero clima político del Perú del 7 de junio.
El relevamiento fue realizado entre el 21 y el 25 de mayo de 2026, sobre una muestra de 1.997 adultos mediante el método de reclutamiento digital aleatorio (Atlas RDR), con un margen de error de +/- 2 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%.
RG / EM