Perú terminó de definir este 13 de mayo quién enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial. Con el escrutinio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) avanzado al 99,94%, Roberto Sánchez consiguió una ventaja irreversible sobre Rafael López Aliaga y aseguró su clasificación al balotaje previsto para junio.
El candidato de Juntos por el Perú superó al dirigente de derecha por casi 19 mil votos, una diferencia que ya no podía revertirse con las actas pendientes de revisión.
Perú vota en medio de la desconfianza: el clima social marca la previa de una elección fragmentada
Sánchez alcanzó cerca del 12% de los votos válidos, mientras que López Aliaga quedó apenas por debajo. En el primer lugar se mantuvo Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, con más del 17% de los sufragios.
Las regiones en las que Sánchez construyó su avance

El crecimiento de Sánchez se sostuvo principalmente en el interior del país. El candidato logró imponerse en 11 departamentos: Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Madre de Dios, Moquegua, Puno y San Martín.
En varios de esos territorios consiguió algunos de los resultados más contundentes de toda la elección.
En Cajamarca obtuvo más del 41% de los votos válidos y se impuso con claridad sobre Keiko Fujimori. En Huancavelica alcanzó más del 43%, una de las cifras más altas del mapa electoral peruano.
Votaciones extendidas en Perú: avanza el escrutinio parcial hacia una definición en segunda vuelta
También logró diferencias amplias en Apurímac, donde rozó el 41%, y en Amazonas, donde superó el 36%.
En Huánuco consiguió prácticamente duplicar la cantidad de votos obtenida por Fujimori, mientras que en Puno y Ayacucho volvió a imponerse en escenarios atravesados por la fragmentación electoral.
Incluso en departamentos donde la disputa fue más ajustada, como San Martín y Moquegua, el candidato de izquierda logró sostener pequeñas ventajas que terminaron siendo decisivas en el resultado nacional.
El peso del interior frente a Lima
La elección volvió a mostrar una fuerte diferencia entre Lima Metropolitana y gran parte del interior peruano.

Mientras Keiko Fujimori consolidó su ventaja en varias regiones costeras y urbanas, Sánchez encontró su principal respaldo en provincias y departamentos andinos, donde logró captar parte del voto desencantado con la dirigencia tradicional.
El resultado también reflejó la crisis política que atraviesa Perú desde hace años. Con 35 candidatos presidenciales en competencia y ocho presidentes en apenas una década, la elección volvió a mostrar un escenario marcado por la fragmentación y la desconfianza hacia la dirigencia.
Una definición marcada por demoras

La definición presidencial llegó más de un mes después de las elecciones del 12 de abril, en un proceso atravesado por retrasos en el conteo, denuncias de irregularidades y un clima de fuerte desconfianza política.
Desde Lima, PERFIL estuvo presente durante la cobertura de la primera vuelta, en una jornada marcada por problemas logísticos, demoras en la apertura de mesas y falta de material electoral en distintos centros de votación. En las calles predominaban el cansancio, la incertidumbre y el descreimiento hacia la dirigencia política, en un escenario atravesado por la fragmentación y la falta de liderazgos claros.
Miles de ciudadanos no pudieron votar durante el domingo electoral y las autoridades debieron extender la jornada y habilitar mesas nuevamente al día siguiente en algunas zonas afectadas. En medio de ese contexto, crecían además las dudas sobre la gobernabilidad futura y sobre la capacidad del próximo presidente para estabilizar un país golpeado por años de crisis institucional.
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se enfrentarán en junio
Con el conteo prácticamente concluido, Perú ya tiene definido el escenario para la segunda vuelta presidencial del 7 de junio.

Será la cuarta vez que Keiko Fujimori intente llegar a la presidencia peruana. Para Roberto Sánchez, en cambio, se trata de la primera vez que disputará una definición presidencial.
La segunda vuelta enfrentará ahora a dos candidatos con perfiles políticos opuestos, en un país que continúa atravesado por la polarización y la inestabilidad institucional.
LB