Trump profundiza la depuración política y militar en su gobierno
Después de echar a la fiscal general Pam Bondi, porque no respondía a sus requerimientos de avanzar con causas contra sus rivales políticos, le pidieron la renuncia al jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George. Trump ya desplazó a una decena de altos jefes militares en un intento por darle un perfil ideológico a las fuerzas armadas.
El presidente Donald Trump demostró que está dispuesto a depurar su entorno político y militar, pese a encontrarse en plena guerra con Irán, una decisión que los analistas describen como una tendencia a darle otro perfil ideológico a su estructura de mando.
El jueves despidió a la fiscal general Pam Bondi, una fiel aliada suya, tras una gestión controvertida respecto a los archivos del delincuente sexual Jeffrey Epstein y a la poca capacidad para lanzar la ofensiva judicial que reclamaba Trump contra figuras opositoras.
“Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal. Hizo un trabajo tremendo supervisando una ofensiva masiva contra el crimen en todo nuestro país, con los asesinatos cayendo a su nivel más bajo desde 1900. Queremos mucho a Pam, que pasará ahora a un nuevo trabajo, muy necesario e importante, en el sector privado”, trató de disimular el mandatario.
Sin embargo, meses atrás Trump había expresado su frustración por lo que consideraba un compromiso insuficiente de Bondi para llevar a juicio a varios enemigos políticos de la época en la que estuvo a punto de ir a la cárcel por diversos casos, tras su primer mandato.
Además, la fiscal general había recibido críticas de seguidores de Trump por la forma en que gestionó el dossier de Epstein. El presidente, pese a mostrarse dispuesto a publicar todos los archivos del caso, no consiguió deslindarse de los errores del Departamento de Justicia a la hora de llevar a cabo la operación.
La publicación de los archivos expuso a la luz pública documentos de la época en que Trump era amigo de Epstein, lo que irritó especialmente al mandatario.
Purga militar. Pocas horas después, la administración del republicano destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, y a otros dos militares de alto rango, en una sorpresiva reorganización justo cuando las fuerzas estadounidenses están inmersas en una desgastante guerra contra Irán.
La destitución de George, el general de mayor rango del Ejército estadounidense, por parte del secretario de Defensa Pete Hegseth, supuso la última de una serie de salidas de alto perfil de las fuerzas armadas desde que el presidente Trump regresara al poder hace un año.
Apenas se ofreció una explicación pública sobre el despido de George, un veterano condecorado que supervisaba el ejército en un momento en que Estados Unidos lleva más de un mes inmerso en una dura campaña de bombardeos contra Irán.
En su calidad de jefe del Estado Mayor, George era el principal responsable administrativo del Ejército de Tierra. Su misión es velar por el cumplimiento de ese despliegue siguiendo las órdenes del presidente y el secretario de Defensa.
A lo largo de una carrera militar de casi cuatro décadas, George fue desplegado varias veces en Irak y Afganistán y también ocupó cargos como subjefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra y asistente militar principal del secretario de Defensa, Lloyd Austin, durante el mandato de Joe Biden como presidente.
Trump ha supervisado una purga de altos mandos militares, incluido el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Charles “CQ” Brown, a quien destituyó sin explicación en febrero de 2025. Entre otros altos oficiales destituidos se encuentran los jefes de la Armada y la Guardia Costera, el general que dirigía la Agencia de Seguridad Nacional, el subjefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, un almirante de la Armada destinado en la OTAN y tres de los principales asesores jurídicos militares.
El jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea también anunció su retiro sin dar explicaciones apenas dos años después de iniciar un mandato de cuatro años, mientras que el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, a cargo de América Latina y el Caribe, se retiró un año después de asumir el cargo. Se considera que los dos recibieron presiones para dejar el puesto.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha insistido en que el presidente simplemente está eligiendo a los líderes que desea, pero los legisladores demócratas han expresado preocupación por la posible politización de las tradicionalmente neutrales fuerzas armadas estadounidenses.
*AFP
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