Lamentablemente tenemos que volver a conectar a la Argentina con la elección norteamericana. Y esto se vuelve muy importante. El Gobierno ha reconocido, aunque no mediante declaraciones públicas, que la derrota de Donald Trump fue peor de lo esperado.

Yo no sé qué estaban mirando. Cuando los gobiernos empiezan a mirarse a sí mismos y a escuchar solamente a los medios que ellos mismos construyen o promueven, terminan creyéndose lo que esos medios dicen.

Es un fenómeno interesantísimo. Yo financio, apoyo o construyo un sistema mediático que dice lo que quiero escuchar o publica cosas destinadas a afectar a mis rivales. Y lo más extraordinario es que después termino creyéndomelo yo mismo. Eso ya ocurrió en la Argentina.

Entonces es posible que el Presidente estuviera viendo, leyendo o escuchando cosas que su propio espacio promovía. Y ahora resulta que la derrota de Trump fue peor de lo esperado. No sé qué esperaban o qué estaban leyendo.

El problema del apoyo norteamericano

Quienes en el Congreso norteamericano cuestionaron la ayuda otorgada a la Argentina quedaron ahora en una posición mucho más potente. Y frente a esto apareció Luis Caputo.

Ayer, en una conferencia en FIEL, Caputo sostuvo que la relación con Estados Unidos no va a cambiar. Otra vez el diario de Yrigoyen. Yo no creo que sea así.

Una elección de esta magnitud, con semejantes derivaciones y después de objeciones muy fuertes a varios comportamientos de Trump, algunos vinculados precisamente con la Argentina, difícilmente no tenga ninguna consecuencia. ¿Dónde vive Caputo? ¿Qué diario lee?

Decir que no va a cambiar absolutamente nada me parece difícil de sostener. Porque a partir de ahora será bastante más complicado que el Tesoro norteamericano pueda simplemente volver a abrir la billetera para ofrecer otro salvataje como ocurrió anteriormente.

El apoyo de Trump ha sido una de las columnas importantes sobre las que se sostuvo Milei. Y acá aparece una diferencia fundamental: Una cosa es que Trump personalmente siga queriendo respaldar a Milei. Otra es que tenga la capacidad política para hacerlo.

La voluntad de Trump no alcanza

El Gobierno sostiene que una nueva ayuda norteamericana sería innecesaria porque descarta una corrida contra el peso. Bueno, esas cosas nunca se saben. Además hay una contradicción bastante curiosa.

Si el Gobierno descarta completamente una corrida contra el peso, eso no coincide demasiado con la afirmación de que tiene preparados todos los instrumentos necesarios para enfrentar precisamente una corrida. Si no va a ocurrir, ¿para qué hace falta semejante armamento?

Por eso me parece que esto merece bastante más atención de la que Caputo parece darle. El respaldo personal de Trump probablemente no desaparezca. Pero, nuevamente, una cosa es la voluntad política del Presidente de Estados Unidos y otra su capacidad para instrumentarla.

Con un Congreso mucho más adverso, puede aumentar el escrutinio sobre las decisiones del Tesoro. Y eso podría significar mayores exigencias de explicaciones sobre eventuales operaciones de asistencia a la Argentina. No solamente sobre operaciones futuras. También sobre las pasadas.

Los dirigentes que ya habían cuestionado esa asistencia tienen ahora una posición política mucho más fuerte para pedir explicaciones.

Por eso hay un tema ahí que conviene seguir con mucha atención.