El crédito bancario fue uno de los motores de la recuperación de la economía argentina durante 2024 y parte de 2025. Sin embargo, el crecimiento del financiamiento comenzó a mostrar señales de fragilidad ante el aumento de las tasas de interés, la mayor morosidad y las dificultades de los hogares para cumplir con sus obligaciones.

Emiliano Libman, Miguel Ponce y Santiago Llull analizaron en Ronda de Economistas (RDEco) este escenario y advirtieron sobre los riesgos de una expansión del crédito sin una recuperación sostenida de los ingresos. Libman destacó que el financiamiento tuvo un papel importante en el desempeño de la actividad económica reciente.

El crédito impulsó la recuperación, pero comenzó a perder fuerza

“El crédito creció mucho en el 24 y en el 25”, afirmó, y agregó que fue una de las razones que explicaron el crecimiento de la economía argentina. Según su interpretación, la recuperación de la actividad encontró en la expansión crediticia uno de sus principales impulsores.

Sin embargo, el economista señaló que ese proceso comenzó a complicarse por distintos acontecimientos financieros y políticos. Entre ellos mencionó el incremento de las tasas de interés, la volatilidad cambiaria y el impacto de las elecciones sobre las condiciones de financiamiento. En ese contexto, advirtió que la expansión del crédito podría continuar limitada.

“El ciclo de crédito fue muy cortito”, sostuvo, al explicar que la Argentina todavía presenta un nivel de financiamiento muy reducido en comparación con otros países. También remarcó que “el ratio de PBI crédito del argentino es el más bajo del planeta”, una señal de las dificultades estructurales que enfrenta el sistema financiero local.

Más crédito, pero también más riesgo de incobrabilidad

Desde otra perspectiva, Santiago Llull puso el foco en los riesgos de promover el financiamiento sin evaluar la capacidad real de pago de los deudores. El economista cuestionó que la expansión crediticia sea necesariamente positiva cuando no existen garantías suficientes de que las familias y las empresas puedan devolver los préstamos.

“La duda es si otorgar crédito por otorgar crédito es una solución porque después tenés la incobrabilidad”, planteó. Además, recordó que los problemas de pago pueden trasladarse al sistema financiero y a la economía real, especialmente cuando las garantías pierden valor frente a las deudas acumuladas.

Salarios, endeudamiento familiar y recuperación económica

Miguel Ponce coincidió en que el problema del crédito no puede analizarse de manera aislada de la evolución de los ingresos. Según sostuvo, mientras los salarios permanezcan estancados y las negociaciones paritarias tengan límites, las familias tendrán cada vez más dificultades para afrontar sus compromisos financieros.

“Si no hay una recuperación de los ingresos de la mayoría de la gente, vamos a seguir con la mitad de las familias argentinas endeudadas”, advirtió. Ponce también señaló que el deterioro de la capacidad de pago puede llevar a los hogares a recurrir a nuevas fuentes de financiamiento, como las billeteras virtuales, para cubrir deudas anteriores. “Esto termina siempre mal”, alertó.