De cara a 2027

Consultora Alaska: “Es más fácil que Santilli sea gobernador de PBA a que Milei sea reelecto”

El consultor político Juan Courel señaló que la provincia de Buenos Aires sigue siendo “un territorio donde el peronismo tiene más potencia”, aunque destacó que el oficialismo ya demostró que puede convertirse en “primera minoría”.

Juan Courel Foto: Cedoc

“Es más fácil para Santilli ser gobernador que para Milei reelegir”, afirmó el consultor político Juan Courel, presidente de Alaska Comunicación, al analizar el escenario electoral hacia 2027. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que el resultado bonaerense del año pasado mostró que “La Libertad Avanza puede llegar a ser una primera minoría en la provincia de Buenos Aires”, mientras que a nivel nacional “no aparece un escenario donde pueda hoy ganar en primera vuelta” y eso llevaría la elección presidencial a un eventual balotaje.

Juan Courel es licenciado en Comunicación Social, periodista y consultor político, socio fundador y presidente de Alaska Comunicación, una firma especializada en discurso y estrategia pública. Fue secretario de Comunicación Pública en el gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, presidente del Consejo Consultivo de los Medios Públicos de la República Argentina. Lideró la comunicación en campañas presidenciales de Daniel Scioli, en 2015, y Alberto Fernández, en 2019.

Además un buen titulero, porque titular el último informe de ayer "No la ven" nos motivó incluso a utilizar gran parte de nuestra columna de apertura del programa de hoy sobre lo que llamamos la derrota de la batalla cultural de Milei. Me gustaría ahora que, de manera menos matemática y más sociológica, más de texto, nos hicieras una síntesis de cuáles son las conclusiones de todos esos estudios de opinión pública que se reflejan matemáticamente. Me gustaría ahora la interpretación textual.

Como la batalla cultural fue un eje bastante presente en el discurso de Javier Milei, tanto explícita como implícitamente, todas esas peleas que dio sobre temas valorativos, ideológicos, sobre la postura de los argentinos en cuanto al rol del Estado, en cuanto a los modelos económicos...

Desde que empezó la gestión, en verdad desde la campaña de Javier Milei, nosotros nos fuimos preguntando cuál era el verdadero acompañamiento social a estas posturas que venían a romper, en gran medida, el sentido común de lo que se podía o no decir en política. Me refiero a posturas que reñían las políticas de derechos humanos, contra artistas, contra las mujeres, contra minorías, etcétera.

Y lo que advertimos ya desde la campaña de Milei es que, si bien existe un núcleo de apoyo a estas posturas, que podríamos encapsular o identificar como de extrema derecha, este apoyo no es mayoritario. Y si bien puede explicar la base primaria, el núcleo duro de apoyo a Milei, no explica sus triunfos electorales. Es decir, mucha gente que no acuerda con el presidente sobre muchas de las cuestiones que el presidente dice lo termina votando.

Y otra cuestión que vemos es que esta característica del acompañamiento al discurso de Milei, desde que Milei es presidente, lo que se advierte es que no solamente sigue sin ser mayoritario el apoyo a sus posturas, sino que además cada vez lo es menos. Es decir, las posturas de Milei en cuanto a temas ideológicos, culturales, el rol del Estado, los modelos económicos, son cada vez menos acompañadas por la gente.

¿Esto tiene una traducción electoral? No, en absoluto. Pero nos permite entender que tal vez estos fenómenos políticos o estos comportamientos electorales que vemos en este momento se explican menos por las posiciones ideológicas que por la percepción del rumbo económico.

Y creo que el propio presidente lo debe estar advirtiendo, o el equipo de gobierno, porque cuando uno ve algunas acciones de los últimos tiempos da la sensación de que los esfuerzos están más puestos en recuperar credibilidad en cuanto a la capacidad de mejorar la economía en el futuro que en seguir dando prioritariamente estas discusiones. Es decir, no va a dejar Milei de sostener sus posturas, pero claramente identifica que no es por ahí por donde va a recuperar el apoyo que, según todos los estudios, perdió desde diciembre a esta parte.

Milei se graduó de político profesional

Te lo pongo en estos términos. Una cosa es: ¿ganó también gracias a su visión de valores, que se pudiera enmarcar en lo que él denomina la batalla cultural? ¿O ganó a pesar de eso, porque la economía pesaba mucho más?

Yo diría que ganó a pesar de eso. Ganó a pesar de sus valores. Lo amplío. Hay un núcleo duro de apoyo que para él es fundamental, que es gente que lo va a seguir acompañando por más que aparezcan nuevos Adornis, por más que la economía se vaya al tacho, y que tiene que ver, sí, con sus valores y su ideología. Pero eso no le alcanza para ganar elecciones. Es decir, lo que ganó no es esa gente, sino la gente que se le sumó por querer probar algo nuevo en cuanto a gestión económica.

Entonces, si ganó a pesar de sus valores en 2023, podría ganar a pesar de los valores en 2027. Ahora, vos notás que, más allá de ese núcleo duro, que en realidad tiene esos valores y que, a lo mejor, no sé, es ese 30% o 28% que aparece en tus encuestas, y que al mismo tiempo se reproduce con lo que fue su triunfo tanto en las PASO como en la primera vuelta, además de eso contagió con su triunfo, hizo dudar de esos valores en su batalla cultural y trató de que esos valores pregnaran más allá del 30%. Y que, a lo mejor, en algún momento, cuando ganó las elecciones en 2023, el proceso de contagio que produce cualquier situación de triunfo, convenció un poco más que ese núcleo duro y eso lo fue perdiendo. ¿Lo estoy poniendo bien de esta forma?

No del todo. Nunca mejoraron. Los argentinos pensamos lo que pensamos independientemente de lo que nos diga Milei. No varió nuestra postura sobre temas como el aborto, el feminismo, la memoria, la verdad y la justicia, los derechos humanos, las privatizaciones. Nuestra postura no cambia respecto a estas cuestiones porque Milei esté presente o no esté presente, o no cambia de una manera categórica.

Pero fue descendiendo.

Pregnó al mismo nivel que estaba. O sea, se mantuvo el nivel que tenía antes de que Milei fuera presidente y después fue bajando.

Vos lo que estás diciendo es que ese núcleo duro es más chico.

Es más chico todavía. Sí. Cosa que se explica, o por lo menos yo me la explico, por ciertas frustraciones materiales que hacen que uno se aleje directamente de todo lo que pueda llegar a representar esa persona en la que nosotros depositamos la confianza.

Hicimos estudios similares durante el gobierno del Frente de Todos y también advertimos eso: que, a medida que avanzaba el gobierno de Alberto Fernández, había gente que empezaba a dejar de coincidir con él en temas como las políticas de género, el aborto, etcétera.

Cuando las demandas materiales no se satisfacen, hay gente que directamente se aleja de todo el resto del paquete también. Quiero que mi presidente se ocupe de los problemas que yo tengo y, si me habla de otros temas, me voy a alejar de sus posturas porque no tengo ganas de escucharlo hablar de estas cuestiones. Y fijate, que el reemplazo de Adorni viene a confirmar esta línea.

El durísimo tuit de Milei contra Diego Santilli cuando no era su jefe de Gabinete

¿A quién elige Milei para reemplazarlo en su rol de vocería? No elige nuevamente a un provocativo columnista o panelista de medios que le gustaba sostener y amplificar sus posturas sobre la batalla cultural. No. Elige un economista más bien gris, que lo que va a tratar de hacer es explicar que este rumbo económico funciona. Eso es toda una definición política. Independientemente de los hábitos estrafalarios de consumo de Adorni, lo que vemos ahí es una decisión. ¿Podrían haberlo reemplazado por un perfil similar? No. Eligieron un economista que hable de economía.

Tratemos de trasladar esto hacia 2027. Uno podría decir: si el núcleo duro se le redujo y no es el 30%, sino un poquito menos, ¿cómo se distribuiría el campo político hacia 2027? Me gustaría conocer tu opinión sobre si imaginás que el campo político se va a dividir en cuatro o en dos. Es decir, si va a haber una polarización o finalmente va a haber cuatro: dos del campo no peronista y dos del campo peronista, o tres, como fue en 2023.

No me animo a anticiparlo. Hoy todavía hay un escenario polarizado donde el peronismo en su conjunto y el gobierno en su conjunto acumulan cerca del 80% de las preferencias. Y no hay mucho lugar para que crezca alguien más. Ahora bien, el gobierno se recuperó en los últimos dos meses de una porción de lo que había caído desde principio de año, pero con una característica: hoy la evaluación positiva de la gestión, ronda el 40%, cuando llegó a un piso cercano al 30% este año.

En el primer año el piso fue de 45% y el techo fue de 50%. En el segundo año el techo siguió siendo de 50%, pero el piso fue de 40%. Es decir, hay un rendimiento decreciente. Hay recuperación, pero no llega, por ahora, a los niveles que supo tener en el primero y segundo año. Si esto se profundiza de cara a 2027, ahí crecen las posibilidades de que el polo más cercano al gobierno pueda tener más de una opción. Hoy no existe.

Si hay más de una opción, eso incentiva la fragmentación también opositora. Ahora, si el gobierno se mantiene unido y logra generar una coalición potente con el macrismo, con otros gobiernos provinciales, al peronismo una fragmentación podría representarle la diferencia entre ser competitivo y no serlo.

¿Imaginás que ese vector que todavía ordena peronismo o no peronismo, en lugar de estar dividido en dos, pueda estar dividido en cuatro?

Podría estar dividido en cuatro, podría estar dividido en cinco. Hay que tener cuidado. Hoy la dirigente política con mejor imagen en la Argentina es Miriam Bregman. Y eso, además de estar diciendo que Miriam Bregman tiene buena imagen, algo insólito para la izquierda en la Argentina, ¿qué nos muestra? Que el péndulo político que provoca la polarización en Argentina y en toda la democracia del mundo efectivamente va hacia el otro extremo.

Peronistas más dialoguistas o más cercanos a las posturas, a las reformas del gobierno, a algunos cambios que el gobierno instrumentó, pueden intentar generar una cuña electoral y una oferta que sea competitiva dentro de esa posible fragmentación.

¿Se puede dar una fragmentación? Sí. Pero un peronismo que esté demasiado preocupado por el equilibrio fiscal, por reconocer las propiedades positivas del RIGI o las políticas laborales del gobierno, va a tener poca potencia electoral. Entonces, esa fragmentación va a tener valor en tanto haya más de una oferta competitiva. Puede haber más de un candidato peronista, que uno sea competitivo y otro no. Ya ha pasado.

Y vos, que conocés muy bien la provincia de Buenos Aires, donde además no hay balotaje y donde normalmente el peronismo tiene más posibilidades de triunfar, ¿qué tipo de candidato creés que puede ser el más competitivo? ¿Y qué creés que va a pasar con el candidato del oficialismo? Si finalmente Santilli es jefe de Gabinete, ¿eso lo potencia para ser candidato a la provincia de Buenos Aires o lo desgasta?

La Jefatura de Gabinete no suele ser una buena plataforma para las candidaturas, por lo menos si uno ve la historia pasada. De todas maneras, lo que vengo diciendo es que hay más posibilidades. Es más fácil para Santilli ser gobernador que para Milei reelegir.

Si vemos el resultado electoral del año pasado, con el cuarenta y pico por ciento que sacó La Libertad Avanza, por una diferencia de menos de un punto con el peronismo, le hubiera alcanzado, si esa elección hubiera sido ejecutiva, para ganar la gobernación. Sin embargo, si extrapolamos ese resultado al plano nacional, al gobierno no le hubiera alcanzado y hubiera estado obligado a ir a un balotaje.

Entonces, naturalmente, la provincia de Buenos Aires es un territorio donde el peronismo tiene más potencia, tiene más votos, pero no deja de ser una primera minoría. Y lo que se demostró el año pasado es que La Libertad Avanza puede llegar a ser una primera minoría en la provincia de Buenos Aires.

Por otro lado, no hay ningún estudio que, si lo llevamos a la Nación, muestre que La Libertad Avanza pueda hoy ganar en primera vuelta. En un escenario todavía polarizado, no aparece ese escenario y eso lo lleva a un balotaje. Y en el balotaje las cosas siempre están más abiertas, porque lo que se vota es cambio o continuidad. Hoy da la sensación, por lo menos en estos meses, de que la sociedad está ligeramente más inclinada al cambio que a la continuidad, por lo menos si se mantienen estos niveles de ingresos y esta situación económica de la gente.

¿Cómo imaginás entonces el acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza? Diego Santilli todavía no renunció al PRO ni se afilió a La Libertad Avanza, como ya hizo Patricia Bullrich.

Hoy el PRO está muy incentivado para un acuerdo total, pero hay que ver cómo evoluciona el gobierno. Si me preguntabas unos meses atrás, el gobierno estaba en caída libre y hoy se ha recuperado un poco. Si el gobierno vuelve a entrar en un declive, los incentivos serán menores. Va a haber que estar muy atentos a cuál es el clima social. Si la gente está más cerca del cambio que de la continuidad.

Puedo hacer una reflexión distinta. A ver qué te parece. Me da la sensación de que, si al gobierno le va bien, el deseo de un acuerdo con el PRO se aleja

Para el gobierno, sí. Pero, como tal vez pasó el año pasado, que a regañadientes y después de perder en la Ciudad de Buenos Aires al PRO no le quedó otra más que acordar en las condiciones menos favorables. Pero habrá que ver si las intenciones de Macri no son solamente una manera de especular con una eventual caida de gobierno. O si realmente tiene la intención de construir algo separado que por más que pierda la elección, le pueda garantizar algún que otro legislador propio para mantenerse en la discusión. 

O sea que transformar de alguna manera el PRO en el radicalismo.

Algo muy parecido con menos territorio, probablemente.

RM/fl