El trauma de los motorman

El otro drama de la tragedia de Ernestina Pais: el trauma silencioso que persigue a los motorman después de un arrollamiento

PERFIL reconstruyó el impacto que deja un arrollamiento en los motorman y el contraste entre una línea de baja siniestralidad como el Tren de la Costa y los ramales metropolitanos donde algunos conductores pueden atravesar decenas de estos episodios a lo largo de su carrera.

El Tren de la Costa vuelve a funcionar. Foto: weekend

La muerte de Ernestina Pais, ocurrida tras el choque entre el automóvil que conducía y una formación del Tren de la Costa en un paso a nivel de San Isidro, volvió a poner el foco sobre la seguridad ferroviaria. Pero detrás de cada arrollamiento también hay otra víctima invisible: el motorman que estaba al mando del tren.

Según pudo reconstruir PERFIL a partir del testimonio de un motorman, el maquinista que protagonizó el accidente tenía 32 años y atravesó el primer arrollamiento de su carrera.

Tras el impacto fue retirado inmediatamente del servicio y quedó bajo la cobertura de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART). Permaneció tres días de licencia, realiza un mes de terapia grupal.

Sin embargo, para quienes conocen de cerca su situación, el alta administrativa estuvo lejos de representar el final del proceso.

Según relató el ferroviario, durante semanas el conductor no puede comer carne, no soporta escuchar gritos, evita ver sangre y determinados olores le hacen revivir el momento del impacto.

Especialistas explican que este tipo de reacciones son compatibles con cuadros de estrés agudo o estrés postraumático, frecuentes en personas expuestas a hechos traumáticos de extrema violencia, incluso cuando no tuvieron ninguna responsabilidad en el desenlace.

La normativa de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) prevé que, luego de un arrollamiento, el conductor sea apartado del servicio, evaluado desde el punto de vista psicofísico y reciba asistencia psicológica antes de determinar si está en condiciones de regresar a la cabina.

El primer arrollamiento en una línea donde son excepcionales

Para el conductor del Tren de la Costa, el accidente en el que murió Ernestina Pais fue el primero de su carrera. Y no es un dato menor.

A diferencia de otros servicios metropolitanos, el Tren de la Costa registra una siniestralidad considerablemente menor. Desde su reinauguración en 1995, los accidentes fatales de mayor repercusión pública pueden contarse con los dedos de una mano.

Entre ellos figuran la muerte de una niña de ocho años arrollada en un cruce ferroviario de San Isidro en 2004; el fallecimiento de un hombre embestido por una formación en la estación San Fernando en marzo de 2023; un choque entre un automóvil y una formación en febrero de 2026, que no dejó víctimas fatales; y el accidente ocurrido el 27 de junio de 2026, en el que murió Ernestina Pais.

Si bien también hubo otros choques menores y arrollamientos de peatones a lo largo de los años, el nivel de siniestralidad es muy inferior al de las principales líneas metropolitanas.

La otra realidad del Mitre, el Sarmiento, el Roca y el San Martín

Ese contraste es el que más impacta dentro del propio ambiente ferroviario.

El motorman consultado por PERFIL aseguró que en líneas de alta circulación como el Mitre, el Sarmiento, el San Martín y el Roca, los arrollamientos forman parte de una realidad cotidiana.

Según explicó, entre los trabajadores ferroviarios se estima que pueden producirse hasta tres arrollamientos por día entre esos ramales, aunque esa cifra no surge de estadísticas oficiales consolidadas.

También sostuvo que no resulta extraño encontrar conductores que llegan al final de su carrera después de haber atravesado alrededor de 60 arrollamientos, una cifra que circula desde hace años dentro del sector como referencia del nivel de exposición que enfrentan quienes pasan décadas al mando de una formación.

En España y en el Reino Unido, esa cifra también es mencionada por fuentes del sector en líneas suburbanas de alta densidad, donde un mismo conductor puede atravesar numerosos arrollamientos durante su carrera. En cambio, en líneas regionales o alejadas de los grandes centros urbanos, incluso es posible que un maquinista nunca tenga que enfrentar un episodio de estas características.

"El tren no puede doblar", repiten los maquinistas. Una vez que una persona o un vehículo quedan sobre las vías, la distancia de frenado hace que muchas veces el impacto sea inevitable.

Por eso, entre los ferroviarios existe una certeza que se transmite de generación en generación: el alta médica puede cerrar un expediente, pero no necesariamente termina con el recuerdo del primer arrollamiento.

En el caso del conductor que estuvo al mando del Tren de la Costa el día de la muerte de Ernestina Pais, ese primer episodio llegó de la manera más traumática posible: con una tragedia que ocupó las portadas de todo el país y que, según quienes lo conocen, dejó una huella que difícilmente desaparezca con el paso del tiempo.

 

JCS