El expresidente del Barça que fichó a Messi y Maradona: "Si no ganamos, por lo menos Leo será feliz y Diego desde el cielo"
Joan Gaspart analizó la final del Mundial y señaló que el agradecimiento del barcelonismo hacia el delantero rosarino es "eterno".
En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Joan Gaspart, el 35º presidente de la historia del FC Barcelona, analizó el partido del domingo y reconoció abiertamente su preferencia para la final: "Mi equipo es España, quiero que gane España". Sin embargo, el empresario hotelero aclaró que existe "un agradecimiento eterno" hacia el capitán argentino y afirmó que, en caso de una derrota de su seleccionado, la tristeza será menor porque "mi amigo Leo Messi es el hombre más feliz del mundo" y "Maradona desde el cielo" también lo festejará.
Joan Gaspart es un empresario hotelero español y exdirigente deportivo, famoso principalmente por haber sido el 35º presidente de la historia del FC Barcelona entre los años 2000 y 2003. Bajo su mandato presidencial, el club formalizó y brindó la oportunidad inicial a un joven Lionel Messi, participando directamente en la firma de sus primeros compromisos oficiales con la entidad.
—Dado los resultados a lo largo de los años, evidentemente usted tiene un ojo y una visión que poca gente tiene. Así que lo primero que le preguntamos es cómo cree que va a salir el partido el domingo.
—En primer lugar, a mí me gustaría que ganase España por el resultado. Pero también tengo que reconocer que si no gana España, y el equipo contrario hubiera sido los ingleses, me hubiera llevado un gran disgusto. Si es Argentina, no tanto por Argentina, sino por Leo Messi, pues me llevaría un disgusto, pero menor. Yo aprecio mucho a Leo Messi. Como usted ha dicho muy bien, lo conozco desde que tenía 13 años. Cuando yo era presidente, lo hice para el Barça. He seguido toda su carrera. Lo aprecio, lo quiero. Y por tanto, si no puede ganar España, que es lo que yo deseo, pues la tristeza será menor porque por lo menos sabré que mi amigo Leo Messi es el hombre más feliz del mundo.
—En el caso de que España tuviese que perder, el único país en el que le gustaría que, finalmente, o le gustaría menos que perdiese, es Argentina. No solo de los ingleses.
—De todos. Pero quiero ser sincero: Argentina por descontado, pero sobre todo pensando en Leo Messi. O sea, a ver, yo a quien aprecio, quiero, por encima de todo como jugador, es a Leo Messi, por muchas razones personales, por reconocerlo desde que era un niño, por haber seguido toda su carrera y tal; lo aprecio muchísimo. Aparte de la simpatía personal que tengo por el país argentino. Pero, como soy sincero, quiero que sea España que gane. Está clarísimo. Si no gana España, si no gana España, si no gana España, me llevaría a un gran disgusto con cualquier equipo del mundo. Menos Argentina. Si es con Argentina que perdemos, me llevaría a un disgusto, pero un poquito menos. Un poquito menos. Por Leo Messi.
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—Ese sentimiento suyo, ¿le parece que representa a todos los catalanes?
—No sé, se lo tenía que preguntar. No lo sé, el mío seguro. Lo que pasa que también es verdad que solamente hay una persona, que en este caso es con quien usted habla, que era presidente del Barça y que fichó a Leo Messi cuando tenía 13 años. Pero bueno, en cualquier caso, lo que sí le puedo adelantar es que los barcelonistas quieren mucho a Leo Messi. Leo Messi le ha dado mucho al Barça, el Barça le ha dado mucho también a Leo Messi, pero existe un agradecimiento eterno que los barcelonistas siempre tendremos hacia Leo Messi.
Y además estamos seguros de que el día que Leo Messi deje de jugar a fútbol el equipo que actualmente está, el Miami, pues se vendrá de vida a Barcelona y ojalá pueda ser nuestro embajador durante muchísimos años. Eso es el sentimiento que tenemos los barcelonistas, los culés que llamamos aquí. Ahora, lo del domingo es un punto aparte, es un partido de fútbol. Reconozco que quiero que gane España, pero no sé lo que piensan los demás barcelonistas. Sé que quieren mucho a Leo Messi, pero lo que no sé es si comparten mi sentimiento de que si no gana España, pues en vez de estar muy tristes, pues estaremos un poco menos, o por lo menos yo estaré un poco menos, porque me sentiré muy feliz de la felicidad que tendrá no solamente toda Argentina, sino sobre todo Leo Messi.
—¿Gritó los goles de Argentina contra Inglaterra?
—A mí que me gusta mucho el fútbol... No físicamente, pero sí futbolísticamente hablando. Sobre todo el primero. El primero fue una obra que todos los ingleses estaban pendientes de que iba a picar el córner. Incluso él hizo la señal que iba a picar el córner. Se pusieron dentro de la portería todos: los ingleses, los argentinos, menos dos jugadores o tres argentinos; uno al lado de Leo y uno más atrás de todo ese cúmulo de jugadores dentro de la portería.
Leo no tira el córner —él ya lo había pensado seguro, porque es un hombre muy inteligente—, le pasa a su compañero que estaba al lado. El compañero le devuelve la pelota a Leo Messi. Todos los que estaban en la portería se piensan que va a centrar más cómodamente, un segundo centro. Y Leo Messi no centra otra vez. Tira hacia atrás, le pasa a un jugador muy bueno pero que está solo, que no tiene a nadie delante, y pega un gran tiro que seguramente el portero no ve ni venir por culpa de la cantidad de jugadores que estaban en la portería esperando el córner.
Por tanto, si suma usted todo esto, a los que nos gusta el fútbol y lo miramos como toda la jugada: mérito para el que metió el gol, por descontado el chute fue muy bueno, pero mérito por una mentalidad excepcional de Leo Messi de pensar seguro antes de hacer esto que acabo de decir; seguro que Leo Messi ya lo había pensado.
Y en el segundo gol. Leo Messi hace un centro, pasa por encima del que tenía un metro noventa, no la puede rematar, no la puede sacar porque no llega, y la pelota baja, se la da a otro jugador argentino que solamente tiene que poner la cabeza y meter el gol. Eso solamente lo hace un jugador de la categoría ya no futbolística, sino mental de Leo Messi, que es un fuera de serie, es decir, hay que reconocerlo. Y después yo también digo otra cosa: Leo Messi, hasta que Inglaterra no metió el gol, pues jugaba, pero jugaba de aquella forma que a veces decimos "va caminando".
En el momento que Inglaterra metió el gol, yo dije a mi mujer y a mis hijos, que estaban conmigo viendo el partido: "Ahora se va a poner las botas Leo Messi y va a jugar en serio". Hasta ahora iba pensando que íbamos a marcar primero Argentina que ellos, pero en el momento que Inglaterra se adelanta, Leo dice: "Se ha acabado, ahora es Argentina la que va a reaccionar". Y tanto que reaccionó. Por tanto, estamos ante un jugador excepcional en todos los aspectos: personales, humanos, futbolísticos sobre todo. Ahora, el domingo, con todo el cariño, con todo el respeto que yo le tengo a Leo Messi, mi equipo es España, os lo he contado.
—Le agradecemos el cariño y lo comprendemos. Me parece que también los argentinos, que no les gustaría perder frente a nadie, si tuvieran que perder sería un poquito menos triste que sea frente a España.
—¿Quién estará muy feliz también? Maradona desde el cielo. Tengo dos motivos para paliar la tristeza. Yo a Diego lo conocía muchísimo, lo fiché yo también cuando era directivo del Barça, lo quería muchísimo. Leo, por descontado, ya lo he dicho. Por tanto, tengo dos motivos para ser feliz: por ustedes, por descontado, todos los argentinos; por el Diego Armando que está en el cielo y que está feliz y contento celebrando la victoria; y por Leo Messi, que lo celebrará desde la tierra.
—Usted fichó a los dos mayores jugadores del fútbol mundial.
—Y además con historias muy diferentes, porque yo fui a Argentina a fichar a Diego Armando Maradona cuando jugaba en el Argentinos Juniors, que usted no había nacido todavía seguramente, era muy niño, vamos a dejarlo así. Y fracasé, fracasé. Porque después de largas discusiones con el Argentinos Juniors no hubo forma. Y eso que a Diego le hacía ilusión, era también un niño en aquella época, pero no pudo venir a Barcelona y yo me tuve que volver de Buenos Aires a Barcelona sin Maradona.
Al cabo de unos años, Diego se fue del Argentinos Juniors al Boca Juniors. El Barça volvió a intentar el fichaje de Diego y me volvieron a pedir que fuese a Argentina a ver si esta segunda vez tenía más suerte. Esta segunda vez tuve más suerte. Diego quería venir a Barcelona, hablé con el presidente del Boca, intervino el señor Grondona, y al final, después de muchas discusiones futbolísticas, Diego Armando Maradona vino a la zona.
Que por cierto, yo tuve que salir de Buenos Aires con la policía porque ustedes me querían matar, o por lo menos me querían dar un recado de cómo me podía llevar yo a Diego Armando Maradona fuera de Argentina. Pero bueno, yo era el Barça y quería que Diego jugase en el Barça, y vino al Barça. O sea que tengo una historia larga y después lo traspasé a Maradona al Nápoles porque él me lo pidió. Diego, por la razón que sea, no se encontraba ya a gusto en el Barça, le pidió por favor que lo traspasase al Nápoles, que lo quería fichar. Hablé con mi presidente y me dijo: "Joan, un jugador que desea marcharse, hay que acceder a su petición". Me puse en contacto con el Nápoles, me puse de acuerdo con el presidente del Nápoles y Diego se fue.
Y después, ya cuando él terminó Diego de jugar a fútbol, lo volví a ver varias veces y recuerdo perfectamente con un gran cariño cuando yo decía. "Diego, no sé qué, no sé cuánto, esto no puede ser, tienes que cambiar, no sé qué". Y me dijo un día: "Mira Joan, hay dos personas solamente que acepto que me den una bronca: mi padre y tú". O sea, imagínate.
—Y con ese aprecio que tiene con ambos y con la, yo diría, no sé, de las pocas credenciales para comparar a algo, habiendo fichado a ambos bastante jóvenes, a uno directamente prácticamente un niño, ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?
—Que nacieron siendo ya excepcionales. Uno, Diego, hacía cosas que yo jamás he visto hacer a ninguno de los jugadores del mundo. Pasa que Leo tuvo más suerte en el Barça, deportivamente hablando, tuvo más tiempo, nos hizo disfrutar más. Diego, no por culpa suya ni mucho menos, sino por las circunstancias del fútbol, pues vino. El tiempo que estuvo yo, personalmente, pues disfruté muchísimo viendo jugar a fútbol y también disfruté, tristemente, pues alguna lesión que tuvo grave.
—Usted mencionó, en el caso de los goles de la selección argentina contra Inglaterra, no solamente la inteligencia kinestésica, sino la mental. Habló de lo mental en el caso de Messi. ¿Mentalmente había diferencias entre Messi y Maradona?
—No. Yo creo que Diego era más él: cogía la pelota y hacía lo que le daba la gana. Y se metía incluso en una jugada que fue gol contra el Real Madrid. Era tan fácil meter el gol que no sé por qué no lo metió, esperó que llegase otro día. En la primera defensa, dribló también a la otra defensa y metió gol. Y después yo me enfadé con él y le dije: "¿Por qué me has hecho sufrir? ¿Por qué no lo has metido ya directamente?". En la primera jugada era demasiado fácil, era mejor volver a regatear a la defensa y obtener el gol. Ese era el Diego. Yo creo que Diego, en los pies, era un fuera de serie.
—Muchísimas gracias. Con todo respeto, obviamente le deseamos lo mejor, pero queremos que Argentina gane. Espero que usted también nos desee lo mismo.
—Si hubiera sido un poquito más joven, Di Stéfano no hubiera fichado por el Madrid, hubiera fichado por el Barça. Pero si yo hubiera podido estar en el Barça cuando el Barça fichó a Di Stéfano, imagínese, y podría haber presumido de haber fichado a Di Stéfano, a Diego Armando Maradona y a Leo Messi. Aparte de Saviola, sí, de Riquelme... O sea que yo tengo una historia muy larga con ustedes y un gran cariño por Argentina. Que gane España, pero que si no gana España pues obviamente ganará Argentina y Leo Messi será un hombre feliz. Y seguro que llorará porque para él esta final es algo más que una final: es la culminación de su vida como futbolista, aunque continúe jugando unos años más, pero él sabe muy bien que, como es lógico en el mundo, llega un momento que uno tiene que dejarlo. Y esto puede ser su último Mundial y, por lo tanto, mi pena de que no sea España la que gane estará compensada por la alegría de Leo.
RM