Nito Artaza: “Yo dirigí el espectáculo de Milei, lo prefiero de actor que de presidente”
El actor y exsenador analizó el Gobierno de Milei, cuestionó su modelo económico y recordó su experiencia dirigiendo un espectáculo del presidente.
La relación entre espectáculo y política atraviesa la trayectoria de Nito Artaza, quien conoció desde adentro el salto de la popularidad artística a la construcción política. En una entrevista con Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el actor, productor y exsenador por Corrientes repasó su experiencia como uno de los primeros “outsiders” de la política argentina y recordó su vínculo con Javier Milei antes de su llegada a la Presidencia.
Artaza también analizó el presente político y económico del país, cuestionó el rumbo del Gobierno y reclamó la construcción de un proyecto nacional, con mayor atención al federalismo, la distribución del ingreso y el futuro del trabajo frente al avance de la tecnología. Además, contó detalles de su experiencia con Milei en el teatro y sostuvo: “Yo dirigí el espectáculo de él, fue un éxito. Lo prefiero más de actor que de presidente”.
Artaza es un actor, humorista, productor teatral y dirigente político. Se consolidó como una de las figuras más importantes de la comedia del teatro de revista en la Argentina. En política representó a la provincia de Corrientes en el Congreso de la Nación como senador. Entre 2009 y 2015 se mantuvo plenamente vigente en el circuito teatral. Recientemente estrenó la comedia Argenmatch, Amor Argento, en el teatro Multiescena, donde se reunió nuevamente en un escenario con Miguel Ángel Cherutti.
—Bueno, con Nito se puede hablar de tantas cosas. Hombre polifacético, pero vamos a empezar por el teatro y después vamos a la política. Se generó este fin de semana toda una discusión alrededor de que la calle Corrientes está llena y que, por lo tanto, sería un termómetro de lo bien que está el consumo. Y vos, que tenés allí Argenmatch, podés darnos el termómetro perfecto. ¿Qué está pasando allí?
—Bueno, así es, Jorge. Mirá, me tuve que poner el traje para venir a tu espacio acá porque el interlocutor está de traje. Además, veo mucho tus editoriales. La calle Corrientes, por supuesto, concentra en cuatro o cinco cuadras un público que viene mayoritariamente de la Ciudad de Buenos Aires, de la provincia de Buenos Aires y también mucho turismo, pero hay mucha oferta y dificultades, salvo cuatro o cinco espectáculos que funcionan muy promocionados y acompañados de grandes producciones. Pero al resto le cuesta. Como decís, si a la gente le cuesta para ir al supermercado y hay recesión, lógicamente no se puede. No es una medida del consumo pensar en la calle Corrientes en un sábado o un viernes. No es una medida esa calle Corrientes, en la cual antes se hacía teatro de miércoles o de martes a domingos. Hoy no es lo mismo para todas las producciones, salvo las grandes producciones y, por supuesto, que hay grandes ofertas. Pero hay como una concentración en varias cuadras donde hay un público, como pasa en Mar del Plata, en la peatonal, por ejemplo. Pero no es una medida de consumo. Al contrario, yo tengo preocupación por la actividad y aprovecho para decirte, para mezclarlo un poco con la política, que hace falta una Ley de Mecenazgo en la Argentina. La tiene la Ciudad de Buenos Aires, pero hay que tener una nacional. Yo, siendo senador, la he presentado. No me dieron mucha bolilla en ese momento mis pares porque necesitaban recaudar impuestos. Obviamente, cualquier gobierno lo necesita, pero hace falta una ley de mecenazgo no solamente para el teatro, sino para todas las actividades culturales, que mueve más de un millón de empleos la industria cultural.
—Como Brasil, decías que hay una Ley de Mecenazgo.
—Claro, una ley de mecenazgo parecida a la de Brasil.
—Vos lo que decís entonces es que lo que se ve hoy en la calle Corrientes, sábado, viernes a la noche, sábado a la noche, antes se veía durante miércoles a domingo, por ejemplo.
—Claro. Sí, en diferentes épocas, no solamente en esta, pero lo que se veía es una mayor actividad, una mayor salida de la gente hacia el teatro. Hoy a la gente le cuesta desde el transporte hasta después salir a comer una pizza, después ir al teatro; cada vez se hace más dificultoso. Por eso yo digo que el teatro siempre tiene que ser popular y tiene que haber una política cultural desde la escuela, desde el colegio, que acostumbre, porque contiene más que el deporte, no solo el teatro, sino la actividad artística. A nosotros nos pasa en Corrientes que los chicos están pensando todo el año en enero, febrero, qué van a hacer los carnavales. Entonces, estos jóvenes no solamente evitan otros vicios, sino que están teniendo alguna actividad artística. El que toca un redoblante, el que baila, está pensando en la comparsa. Bueno, y lo mismo pasaría con el teatro. Hay que acostumbrar a la gente a volver al teatro y que sea popular. Yo tengo mis discusiones a veces con la Asociación Empresaria Teatral. El teatro tiene que ser muy popular, con acceso para todos y no solamente un monopolio para pocos productores que son dueños del teatro. Yo también lo soy. Tengo el Teatro Enrique Carreras en Mar del Plata, pero, como todo, digo: hay que distribuir el ingreso.
—Ahora, para concluir con el tema del teatro y la calle Corrientes, que fue tema de fin de semana, también hay una especie de peatonalización de la avenida Corrientes, que antes era una avenida con autos y que, desde que se le quitaron, no sé, creo que dos carriles para hacerlo peatonal, se ha convertido en una peatonal como la de Mar del Plata. Entonces, produce un efecto de cantidad de gente geográfico, más allá de la del teatro.
—En ese sentido, no sé. Bueno, quizás los que se ocupan del tránsito se pueden quejar en ese sentido. Para los teatros o para los que hacemos teatro, producciones de teatro, en este caso estamos nosotros, estamos en el comienzo de Corrientes y Callao actualmente, es beneficioso. Inclusive nos gustaría que se extienda un poco más. Esa peatonalización ha sido beneficiosa para los teatros y, sobre todo, como yo digo, para convencer al público que camina. Yo siempre les digo a los productores: “Saquen gente a la calle”. Antes vos ponías una publicidad y la gente venía así nomás. Hoy la tenés que convencer.
—O sea, esa peatonalización hizo que hubiese gente ofreciendo ingresar al teatro. Hoy la fuente de promoción lo permite, esa peatonalización.
—Claro, es un un embudo, digamos, que nos sirve de promoción a los que hacemos teatro, la peatonal de la calle Corrientes, inclusive para los gastronómicos también, porque se sacan sillas a la calle, sobre todo en el verano. Ahora en invierno cuesta más, pero siempre digo que hay un grupo de teatro y de gastronomía que funciona muy bien en ese sentido en la calle Corrientes y, sobre todo, un fin de semana, viernes y sábado, domingo más temprano, como nos pasa a nosotros con una función de las 19 horas. Pero yo no veo que se pueda medir, digamos, la actividad económica por un entretenimiento de un fin de semana.
—El precio de las entradas hoy, comparativamente con el pasado. El fenómeno del 2x1. ¿El precio de las entradas es más económico hoy de lo que era hace 20 años?
—Y bueno, según eso, lo lleva a la situación empresaria de Rotemberg, que tiene una libretita que anota todo. Si lo comparás con el dólar, tal vez te van a decir que sí, que puede estar más económica. Lo que pasa es que hay muchas ofertas. Uno pone una entrada. Para mí, siempre la entrada del teatro tiene que estar una o dos veces más que la del cine, nada más. Lo que pasa es que yo siempre discuto que la Asociación Empresaria Teatral, por ejemplo, ha puesto directamente, hoy, los contratos se hacen por el 30% del bruto, se queda el dueño del teatro. Eso a mí me beneficia. Yo soy dueño de teatro también, pero, sin embargo, para el productor no. Por eso no hay grandes producciones independientes, salvo las que puedan ser acompañadas por muchos medios, una buena producción económica. ¿Por qué? Porque tenés que pagar el teatro y eso no te queda después para repartir entre los actores, publicidad, comprar la obra, etcétera. Yo creo que tiene que estar mucho más popular, pero no haciendo promoción. El teatro tiene que ser algo popular.
—Y, para concluir respecto del tema de la geografía, la peatonalización es del costado norte de la avenida. ¿Esto hace que a los teatros del costado norte les beneficie más que a los del costado sur, por ejemplo?
—Y sí, parecería ser que... Bueno, no te olvides que están grandes teatros como el Nacional, del otro lado, del costado sur.
—Eso ya es cruzando la 9 de Julio, donde la peatonalización...
—El Tabaris o el Astros, que quedó un poco lejano pero ahí se podría hacer una extensión...
—Yo me estoy refiriendo hoy, por ejemplo, al teatro Lola Membrives, que, si no recuerdo mal, está del lado sur.
—Sí.
—Los teatros que están del lado...
—No, está del lado norte.
—El lado norte. ¿Cuál es el que está del lado sur, al lado de Banchero, el que era de Espadones? No sé si sigue siendo.
—Bueno, ese es el teatro Lola Membrives.
—Lola, sí.
—Sí, sí, es de este lado. Están en Corrientes, de este lado. Está en la peatonal. Está en la peatonal este hermoso teatro. En el nuestro, Multiescena, está donde comienza Corrientes, en Callao.
—La parte de peatonalización.
—Ahora, la peatonal ayudó mucho en la actividad. Sí, yo creo que sí. Y, sobre todo, el que sabe trabajarla con promociones. Los que no tienen grandes teatros, el teatro independiente, los que no tienen grandes teatros, o hay teatros muy, muy lindos como el Picadilly, tenés el Multiescena también. Está el Metropolitan. Bueno, tantos teatros. Multiteatro, el Broadway, que es un teatro. Yo estuve como diez años ahí en el Broadway. Me encanta ahí, al lado prácticamente del Obelisco. Es una actividad hermosa que, sin duda, necesita un apoyo cultural, pero no solamente el teatro comercial. Yo digo para que contenga, porque culturalmente establece una identidad también cultural el teatro.
—Dejame entrar en el tema político de hablar de tu polifacetismo. Vos fuiste uno de los primeros, probablemente injustamente calificado como outsider, o sea, alguien que incluso hasta se barajó. Vos mismo creo que llegaste a plantear la posibilidad de una candidatura presidencial a comienzo del siglo, viniendo del mundo del espectáculo con la fama que traías. Una década después fue Tinelli y hoy se habla de Brito, de Hadad. Bueno, en el camino lo fue el propio Milei, el propio Macri. Me gustaría hoy, que se están hablando de outsiders de la política, tu propia experiencia como un pionero en eso.
—Y bueno, mi experiencia... Yo tuve mesura, digamos. En ese momento había gente que me vino a ver y me traía financiamiento, inclusive, para... Claro, estaba amplificando un problema grave de los ahorros del corralito. Hicimos marchas con miles de personas, fuimos al Fondo Monetario, fui a Naciones Unidas, me reuní con los presidentes de la Argentina. Hicimos toda una movida realmente. Estábamos situados como para hacer un outsider de ese momento. La Fundación Atlas me ofreció inclusive una sede porque yo defendía el derecho de propiedad en su momento. Pero yo me acuerdo que en ese momento tuve mesura porque me pareció una locura. E influyó también mi esposa de ese momento, Cecilia Oviedo, que me dijo: “Mirá, si vos hacés eso, yo me voy con los chicos”. Y había gente que ya me decía: “No, te decimos presidente”. Me decía: “No, una cosa es...”. Si uno se la hubiera creído, decía: “No voy a hacer política”, pero estaba haciendo política. Hay que saber a quién representás después en la política. Yo vengo de una familia política toda la vida en Corrientes y me di cuenta, por supuesto, de que la política no era solamente defender a un solo sector de los ahorros, que es el ahorro, que es, digamos, producto del trabajo, pero están los trabajadores, están todos los sectores, las pymes, están todas las...
—¿Cuándo decís “yo tuve mesura” y ves a Milei, decís: si hubiese tenido el coraje de Milei, a lo mejor era presidente?
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—Bueno, no la locura de Javier. Yo fui primer productor en el teatro y yo ya veía y tuve una discusión una vez en Intratables con él que duró una hora, a los gritos con Doman, y yo le dije: “Vos vas a hacer política. Acordate de lo que te digo”. Está en YouTube, lo pueden ver. Yo veía que él quería hacer política y, bueno, me acuerdo como experiencia. Digo, la Fundación Atlas también me vino a querer acompañar en ese momento, pero yo tenía muy claro que...
—Cuando produjiste el programa de Milei... ¿Te estás refiriendo a cuando vos estabas en el corralito, en ese momento?
—Y él me hablaba. Yo no tenía coincidencia. Me vino a hablar en su momento después para producir el espectáculo. Yo le dije: “Mirá, yo no coincido con tu anarcoliberalismo para nada, pero no te voy a hacer una censura previa, vamos a producir”. Yo dirigí el espectáculo de él, fue un éxito, además era muy divertido. Lo prefiero más de actor que de presidente, sinceramente. Actuó Karina también, me pidió que actuara Karina. Y, bueno, pero me estoy yendo un poco lejos. Mi experiencia como ese momento...
—Vos, en ese momento, veías que había allí un futuro político.
—Sí, yo creo que me sirvió un poco de excusa también en una de mis cuestiones pendientes de mi vida: hacer política. Desde mi bisabuelo en adelante todos hicieron política. Y me acuerdo de que Macri me ofreció ser el primer diputado, en su momento, por el PRO. Y me dijo: “No tenés que hacer ningún esfuerzo de nada. Presidente, yo voy a ser, yo voy a ser intendente, voy a ser jefe de Gobierno y vas a ser el primer diputado. Tenés que hacer un esfuerzo”. Me daba financiamiento, todo, pero yo le agradecía a Mauricio. En su momento, dos veces me hizo el ofrecimiento, pero me acuerdo de que tenía mi padrino en Goya, en Corrientes. Me llamó y me dice: “Mirá que a tu padre lo enterramos con la bandera de la Unión Cívica Radical, vos no podés irte con Macri”, me dice. No. Y yo les digo, me afilié a la Unión Cívica Radical y saqué la Unión Cívica Radical. En su momento sacó el 2% y yo saqué el 4% acá como diputado. No entré por el sistema D'Hondt y no fui el primer diputado. Y estuve, bueno, transité hasta después de 2009, que fui senador de la Nación por Corrientes, por la Unión Cívica Radical. Y después tomé distancia, casualmente, porque el radicalismo, vamos a separar la UCR, el partido, la Unión Cívica Radical, se alineó con otros sectores de centroderecha, como puede ser Mauricio, y hoy termina alineándose inclusive con Milei. Y yo decía en esa época, y se cumplió, que se iba a mimetizar, iba a desaparecer la UCR. Había perdido todos sus principios. Por eso tomé distancia, formé un partido que se llama Cambio Popular en Corrientes y preferí siempre hacer acuerdos con sectores populares, nacionales y populares, y no la centroderecha del milenio de Macri. Lo digo con todo respeto.
—¿Ves diferencias entre la centroderecha y la derecha? ¿Podrías decir entre Milei y Macri?
—Yo decía un chiste: que Mauricio y Milei son lo mismo, pero bueno, Mauricio tiene más análisis terapéutico, digamos. Decían, chiste: “Milei y Macri son lo mismo, pero Macri toma Valium”. En ese momento decían el chiste. Yo creo que son exactamente lo mismo. Es el mismo concepto, sobre todo hablando de economía. Pero hoy, con lo que está haciendo Milei, hasta Mauricio parece bueno y me sorprende. Mirá, a mí me sorprende que haya sectores que estén acompañando este proyecto que es foráneo, Jorge. Es un proyecto foráneo, es un proyecto extranjerizante, no es un proyecto argentino. Estamos representando intereses de otras naciones. Resulta insólito que un presidente de la Nación, hoy ya lo naturalizamos porque en el mundo pasa cualquier cosa, diga: “Soy un topo dentro del Estado para destruir el Estado argentino” y apoya otro Estado. Es una cosa insólita que está al borde de la traición a la patria. Lo digo con todo respeto y, si no, repasemos el artículo 170 del Código Penal. Un proyecto que representa otros intereses y me preocupa que haya dirigentes que no estén pensando en un proyecto nacional. Me preocupa mucho, por ejemplo, por eso desaparece la Unión Cívica Radical, que representaba a los sectores que tenían un proyecto nacional. Me parece que los gobernadores están votando cualquier cosa porque están desesperados por plata. Nadie habla de federalismo. En este momento estamos perdiendo hasta nuestro sistema republicano, representativo y federal. Representativo porque se terminan comprando legisladores. Lo federal se está perdiendo con los gobernadores, en absoluto. A mí me preocupa que no haya un proyecto nacional. Es grave. Y el concepto de patria se ha perdido no solamente en los jóvenes, en los grandes también.
—¿Y en el peronismo?
—Y el peronismo también, debido a los errores, porque tendrían que hacer una autocrítica bien grande. Algo pasó para que se produzca este cambio tan grande de la ciudadanía. Pero yo creo que soy positivo en esto, Jorge, que la política va a volver. Si no hay políticas, hay autoritarismos, hay dictaduras. Todo el sistema político va a volver a reencauzarse en el mundo. Yo hice un espectáculo que se llamaba “Los locos mandan” y yo creo que la etapa de los locos que mandan va a culminar y va a empezar a culminar, a terminar quizás en noviembre, ahora en las elecciones de Estados Unidos. Me parece que, y acá también es decir, es insólito que estemos respondiendo a intereses extranjeros, un país que contradictoriamente gritamos por la Argentina o la bandera argentina por el fútbol y no estamos defendiendo nuestros derechos. Y derechos de los trabajadores. Se viola la Constitución abiertamente, se sacan leyes para perjudicar a los argentinos en contradicción con la Constitución Nacional y juran por la Constitución Nacional. Es increíble que esté pasando esto. Yo creo que es como un mal sueño, que va a volver la política, va a volver la discusión. Por eso los espacios como este, donde se puede dialogar, donde se puede pensar. Y quería dejarte cuatro o cinco conceptos. Ya que estamos en lo de Vaca Muerta, la Argentina debe pensar, si pensamos en un proyecto nacional, como se pensó en algún momento en YPF, en tener un fondo soberano argentino.
—Como Noruega.
—Como Noruega, por ejemplo, y ver la manera. No de distribuir absolutamente entre todos los argentinos, pero un fondo soberano tiene que haber, ya que vamos a hacerlo de Vaca Muerta, ya que parece inevitable todo eso. Yo creo que en un programa como este, como el tuyo, se debe hablar de un fondo soberano. ¿Qué significa esto? Que le alcance a todos los argentinos. No digo una distribución de dinero, pero tener, saber a ver dónde se vuelca eso, controlado por el Congreso. Si vamos a hablar de Vaca Muerta, de las inversiones, bueno, cumplamos con la Constitución Nacional y que haya participación de los trabajadores, como dice la Constitución Nacional, porque sino no hay manera de distribuir el ingreso. ¿Cómo vamos a hacer leyes solamente para beneficiar a las grandes corporaciones? Yo veo el tema de lo que se está hablando del gas. Bueno, si solamente se va a exportar el gas cuando tenemos cinco provincias sin gas natural: Corrientes, Chaco, Misiones e inclusive el norte de Santa Fe y Formosa, seis provincias prácticamente sin gas natural. Y no estamos hablando de un proyecto de decir: “Bueno, ¿cómo eso vamos a beneficiar a millones, cinco millones de argentinos que tienen garrafa todavía y no tienen posibilidad de industrialización?”. Me parece que ahí hay que tener un concepto.
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El último que yo creo que vos lo tratás muy bien: hay un grupo de megamillonarios del mundo que nos están llevando a la robotización, a la tecnología, invirtiendo miles de millones de dólares para reemplazar al ser humano. Me parece que eso tenemos que discutirlo en nuestro país. A ver, no sé si llamarle regulación. Nadie se opone a la tecnología, obviamente, pero lo estamos haciendo para un grupo de millonarios que van a reemplazar al ser humano en el trabajo y lo aplaudimos todavía con tecnología. ¿De qué manera esos megamillonarios y que también la Argentina, con sus políticas, con sus conceptos, el propio presidente lo acompaña? Pero resulta que vamos a reemplazar al ser humano por la tecnología y lo aplaudimos. Me parece que un concepto fundamental del mundo, que es lo que viene, qué vamos a hacer. No sé si llamarle regulación, pero alguien en la Argentina tiene que estar discutiendo estos conceptos que son fundamentales. Argentina, ¿cómo la paramos con un proyecto nacional frente a los cambios que se producen tan rápidamente en el mundo?
—Nito, un clásico de los años 70 era “La sociedad del espectáculo”...
—Sí.
—Donde se plateaba que todo se iba a convertir en representación. En esa epoca, en Estados Unidos estaba la televisión, obviamente no estaban las redes sociales. La asociación de difusoras norteamericanas dijo que, con Trump, tuvieron el primer presidente nacido en la televisión. Mi pregunta es, y vos tenés quizás más credenciales que nadie para explicar el proceso de traslación del espectáculo a la política y de la política al espectáculo. ¿Es posible, es imaginable en un futuro, en este proceso de algunas personas del espectáculo como vos, que su fama les permitió desarrollar una carrera política, pueda dar la vuelta e invertirse y una persona como Milei termine siendo un gran influencer del espectáculo mundial? ¿Cómo imaginás a Milei cuando no sea presidente, haciendo qué?
—Bueno, depende de la gestión que tenga acá en Argentina, porque uno puede ser muy famoso después en la gestión. Ya llevamos tres años y medio y ha sido perjudicial para la Argentina. Yo no veo que se haya, como la discusión que tuve yo con él en su momento, era cómo distribuís el ingreso con el anarcoliberalismo, es decir, cómo paliás la desigualdad y si vamos a tener un influencer que esté con la desigualdad y la concentración económica, nada más que para unos pocos. Yo creo que pasará a la historia como eso, lamentablemente. Cuando uno es famoso y qué sé yo, hay...
—Hay buena fama y mala fama.
—Claro, pero hay que tener vocación política porque tenés que ser un animal político, tener vocación política para hacer política. Te esmerila. Hay un 50% de la gente que le gusta lo que digo y el 50% que no. La política, yo creo que es un concepto, un prejuicio que viene de las dictaduras, cuando decía: “La política es sucia”. Todo tenía que ver con la política y siempre que se deterioraba la política nos reemplazaban con una dictadura. Yo creo que ese es un concepto de prejuicio. A mí me apasiona la política. Para mí es un camino de vida. Es una de las herramientas para resolver casualmente los problemas de la sociedad. Y yo celebro la política, aunque te esmerila como artista, me esmerila. Evidentemente, que me desgasta. Y yo siempre digo que hay un concepto también en la Argentina de dividirnos constantemente. Tenemos que tener un proyecto nacional. Entre los conceptos que digo, me preocupa más el antiperonismo que el peronismo, porque es más nocivo todavía. Y yo tengo un espíritu radical, tengo un origen radical. El partido de la democracia para siempre, el de la clase media, el de los sectores más pobres, de los desposeídos. Pero no es que me fui, la UCR se fue del radicalismo. Hay muchos que seguimos pensando como siempre, como el radicalismo, pero la UCR se fue a una experiencia primero con Macri y después ahora inclusive con Milei. Es una cosa insólita lo que nos está pasando en tan poco tiempo. Por eso digo que en algún momento tendrá que volver esto.
—Esperemos que así sea. Nito, felicitaciones por el Argenmatch. Lo mejor para vos. Un gusto grande haber compartido esta conversación.
—Bueno, te agradezco. Para mí es un gusto estar en tu programa, Jorge. Muy amable.
—Muchas, muchas gracias.
LMM
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