Gestión Crítica

Obra pública: Katopodis denuncia que el Gobierno entrega las rutas nacionales a empresarios amigos

El titular de la cartera de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires cuestiona el modelo económico nacional y reivindica la inversión productiva como motor del desarrollo provincial.

Entre 2019 y 2023 Katopodis fue ministro de Obras Públicas de la Nación en el gabinete de Alberto Fernández, donde se ocupó de grandes proyectos de infraestructura y transporte Foto: Noticias Argentinas

Luego de la consolidación de una caída del 98% en la inversión de infraestructura bajo la gestión de Javier Milei, el ministro provincial Gabriel Katopodis denuncia el abandono de las rutas nacionales y la parálisis de proyectos vitales para las provincias. A lo largo de la entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, el funcionario bonaerense critica la discriminación financiera hacia su distrito y defiende la gestión local como motor político de cara al escenario electoral de 2027.

El ingeniero y dirigente político argentino, Gabriel Katopodis, fue intendente del partido bonaerense de San Martín entre 2011 y 2019, donde construyó su principal base territorial. Se desempeñó como ministro de Obras Públicas de la Nación durante la presidencia de Alberto Fernández (2019–2023), con un rol central en la ejecución de infraestructura en todo el país. Ahora, en la provincia de Buenos Aires pasó a ocupar el cargo de ministro de Infraestructura y Servicios Públicos.

¿Cómo impacta en la infraestructura de la provincia de Buenos Aires el conflicto con el gobierno nacional por una posible discriminación vial, tanto en la concepción de rutas como en la asistencia en materia de infraestructura?

No, la situación de las obras, por supuesto, en todo el país es gravísima, porque el gobierno nacional decidió durante dos años desfinanciar toda la obra pública. La verdad es que tener a la Argentina sin obra pública nacional durante cuatro años no tiene ningún antecedente ni en la historia de nuestro país ni, creo, en la historia de ningún país del mundo.

Tener las rutas abandonadas, por supuesto que significa peligro en la vida de nuestra gente, pero también un retroceso en materia de desarrollo, de conectividad y de lo que tenemos que tener en infraestructura para competir.

Independientemente de esta política general, que es no invertir nada en obra pública o casi absolutamente nada, en el caso de la provincia de Buenos Aires, ¿hay además una discriminación, si no entiendo mal, respecto de qué rutas concesionar privadamente o la intervención de las rutas nacionales dentro del territorio provincial?

En primer lugar, yo mencionaba el abandono de las rutas: dos años con todas las rutas nacionales totalmente abandonadas y en un estado de mucha gravedad. Segundo problema: se han malgastado y desviado los fondos que estaban destinados para esas obras. Todos los argentinos cargamos nafta o destinamos una parte de ese esfuerzo a que el gobierno nacional recaude fondos, el impuesto a los combustibles. Es un acuerdo y una ley que viene de la década del 90, es decir, pasó por muchísimos gobiernos, y permite tener un sistema de financiamiento permanente para el mantenimiento de las rutas. Es la primera vez en la historia de nuestro país que se interrumpe.

El gobierno nacional decide concesionar a manos privadas algunas rutas nacionales en la provincia de Buenos Aires. ¿Qué decidimos desde la provincia? Participar en esa concesión con una empresa pública, que es AUBASA, que hoy tiene y administra el corredor Buenos Aires–La Plata, donde estamos construyendo el cuarto carril y el tercer carril. Estamos reinvirtiendo el 100% de lo que se cobra en peaje en obra y estamos demostrando que es una empresa sólida y eficiente. Cuando ellos se enteraron de que nos estábamos presentando en la licitación y cumpliendo con todos los requisitos, modificaron cinco artículos y todos los pliegos.

Por supuesto, lo hicieron para dejarnos afuera y preparar una licitación a medida. Caputo está eligiendo empresas que van a cobrar el peaje muchísimo más caro en las rutas nacionales en la provincia de Buenos Aires que lo que estaba previsto que podíamos cobrar nosotros. Y ahora nos hemos enterado, como cuarto episodio, que están concediéndoles a muchas provincias la administración de las rutas nacionales a condición de que esas provincias las concesionen. Con la provincia de Buenos Aires no lo han hecho. Venimos reclamando que la autopista Presidente Perón y muchas otras rutas pasen a la órbita provincial, porque la provincia está en condiciones de administrar esos corredores.

Hay provincias amigas de este gobierno o que tienen determinadas actitudes que son las beneficiadas con esa decisión.

Claro, hay un cuarto hecho gravísimo de las últimas horas, que es un decreto y una resolución del ministro Caputo, por el cual les entrega la concesión de las rutas. Eso, por supuesto, no lo han hecho con la provincia de Buenos Aires.

Nuevamente, lo que quiero remarcar es que utilizan las rutas para hacer negocios o para entregar favores a las provincias con las que se llevan bien. Lo que no hay es un plan rector vial serio y responsable, ni un tratamiento transparente y claro con todas las provincias.

¿Usted va a ser candidato o precandidato a gobernador de la provincia en 2027?

Falta mucho todavía. Trabajo para que el gobernador pueda llevar adelante una agenda importante de obra pública con los 135 municipios. Será más adelante cuando tengamos que definir candidatos. Estoy seguro de que vamos a tener buenos candidatos en la provincia para representar y confrontar con lo que está pasando.

Entre esos buenos candidatos, también hay intendentes, y uno de los temas que siempre se discute —en gran medida desde la reforma constitucional de 1994 y la reconfiguración de los medios provinciales, muchos de ellos subsumidos en medios nacionales— es el “AMBAcentrismo” que suele mencionarse: que la provincia de Buenos Aires ha tenido como gobernadores a porteños o semiporteños y no a intendentes. Es decir, no hay un cursus honorum claro, del mismo modo que tampoco parece existir uno de gobernador de la provincia de Buenos Aires a presidente, la conocida “maldición de Rosas”. Pareciera no haber tampoco otro recorrido, el de intendente a gobernador en la provincia de Buenos Aires, como sí ocurre en el interior, donde los intendentes de ciudades importantes suelen convertirse luego en gobernadores. ¿Cree que esta vez va a ser distinto y que la gobernación podría quedar en manos de un exintendente en 2027?

Lo que sí es seguro es que hay muy buenos candidatos. También es muy claro que, en la provincia de Buenos Aires, el candidato será el mejor, el que garantice la posibilidad de que la provincia siga adelante, muy a contramano de los valores y principios con los que el gobierno nacional, el presidente Milei, está llevando adelante su gestión.

Se trata de sostener un modelo productivo, con obras de infraestructura para el desarrollo de la provincia de Buenos Aires, que ha sido, sin duda, una de las más castigadas. El gobernador Axel Kicillof ha enfrentado este momento con mucho coraje y valentía. Esto tiene que ver con que el gobierno nacional ha castigado al sector de la industria y ha golpeado duramente a la construcción, que son claramente los sectores más importantes para el desarrollo de la provincia.

¿Usted fue intendente, Ferraresi lo es, Alak también, y podría seguir con la lista —incluso Sergio Massa fue intendente—: hay algo que los intendentes saben, una experiencia y una capacidad ejecutiva que se vio, por ejemplo, cuando Alberto Fernández tuvo que convocarlos para relanzar su gobierno, y una capacidad de administración que da el haber sido intendente que quien no lo fue y asume como gobernador no tiene?

Y como le decía, son dirigentes que ya han gestionado momentos muy complicados de la Argentina. Son intendentes que, cuando gobernaron y gobiernan sus ciudades, lo han hecho cuidando las cuentas públicas, con orden fiscal, pero al mismo tiempo llevando adelante obras y políticas de cuidado y protección de los sectores más golpeados y vulnerables.

No hay dudas de que ahí hay una referencia muy clara. Es el peronismo que gobierna, con intendentes que han demostrado, en la cercanía con la gente, cuál es el camino a seguir. Por eso ratifico que hay muy buenos candidatos, y que todos los que usted ha mencionado, y muchos otros, están en muy buenas condiciones para conducir esta provincia.

¿Qué sintió frente al Ministerio de Economía cuando fue con todos los intendentes y no fue recibido?

No, me parece que no hay manera de explicarlo. No hay forma. Cualquier ciudadano que pasaba por allí, cualquier transeúnte, cualquiera de los que estaba ahí y veía esa imagen, seguramente se preguntaba cómo este gobierno nacional no dialoga con los municipios, independientemente de lo que piensen y del espacio partidario al que pertenezcan.

Los problemas de la Argentina los vamos a resolver si nos sentamos en una mesa. Después podemos estar más de acuerdo o menos de acuerdo en cuanto a las soluciones, pero lo que no se nos puede negar es la posibilidad de representar a nuestra gente, de reclamar y, fundamentalmente, de no naturalizar.

No podemos normalizar que este gobierno desvíe la plata que tiene como destino hacer obras y mantener las rutas. No podemos naturalizar que le corte todos los fondos a los municipios del país, asfixie a las provincias, castigue a los gobernadores y que eso sea un dato de cierta normalidad.

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Por eso, la expresión más concreta fue pararnos allí, frente al Ministerio, y reclamar con la sola presencia que este no es el camino para que la Argentina salga adelante.

MV/AF