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Caminatas a ciegas y anteojos en el bolsillo

Entre restricciones de movimiento para ocultar dolores lumbares, la disparada del dólar y el avance de la oposición en el Congreso, el Gobierno reestructura su comunicación en manos de Karina Milei y recurre a la inteligencia artificial para construir una narrativa hipercontrolada frente a una realidad cada vez más inestable.

Javier Milei Foto: CEDOC

Compañeros, compañeras, hagamos un paréntesis. Paremos la pelota.

Porque un 25 de agosto de 2026 la vorágine de la coyuntura te tapa. Te tira los titulares por la cabeza, te los estampa en la cara y, si no tenés la templanza metodológica para mirar el layout completo de la realidad, te comés la curva del encuadre. Te la comés doblada.

Miren el escenario, compañeros. Tenés la prensa tradicional operando su manual de estilo de memoria. Clarín te tira en la tapa la reaparición del presidente en la reunión de Gabinete tras 25 días de letargo. Una "normalización" institucional de cotillón. Pero si sabés raspar la pintura de la escenografía, si te vas a La Prensa, te das cuenta de que la discusión posta no es la foto en Balcarce 50: es el mapa geopolítico. Es Scott Bessent, el secretario del Tesoro norteamericano, contra las cuerdas por el sacudón petrolero tras la escalada con Irán y el descalabro de las tasas. Lo decía el amigo Timerman: acá el verdadero factor disruptivo para los mercados no es la rosca electoral de Trump, es si Bessent aguanta o salta por los aires. Mientras tanto, en la misma portada, una pequeña luz de dignidad: Los Leones y Las Leonas metiéndose en semifinales mundiales, y Crónica, como siempre, bancando los trapos del pulso popular con su clásica agenda policial.

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Pero volvamos al epicentro. Volvamos a la Rosada, al misticismo del poder central.

Hay algo en la física de los cuerpos que el marketing político no puede tapar. Tras el fallido trote con Jorge Macri, la Secretaría de Presidencia —es decir, el Estado Mayor Karina— sacó un protocolo audiovisual fascinante para las presentaciones en el Council de las Américas y Rosario: prohibido filmar al León en movimiento. Nada de tomas caminando. La cámara recién se enciende cuando el mandatario ya está clavado, estático, detrás del atril. ¿Por qué? Porque la biología no entiende de batallas culturales, compañeros. Noticias y Letra P ya lo venían filtrando: dolores lumbares agudos. Un impacto físico tan brutal que el libro de visitas de Olivos delata un apagón de profesionales; pasaron de verle la cara 15 veces a la kinesióloga y a Spagnuolo a un cero absoluto. Hay un cerco. Hay una búsqueda desesperada de especialistas "de élite" para ingresar en la clandestinidad de la quinta presidencial.

Y esa tensión del cuerpo se traslada, indefectiblemente, al logos. Vimos mutar el dispositivo retórico. Se acabó el gesto barroco de sacarse los lentes para fingir la improvisación genial. Ahora tenemos monólogos desbocados de 70 minutos, a libro abierto, sin filtro ni red de contención, exponiendo la faceta más inestable de la doctrina.

Miren el mapa de la botonera económica. Dólar desbocado: BAE Negocios confirma que la contención de los $1500 es historia antigua. Picos de $1525, cierres coqueteando con los $1530. El "ancla" empieza a fluctuar. Frente judicial y patrimonial: Manuel Adorni pidiendo prórrogas desesperadas para explicar cómo justificás consumos por medio millón de dólares y giros en criptomonedas, todo esto en medio del recambio en la vocería con Adrián Ravier tomando el micrófono. El Fuego en el Congreso: en La Rioja (El Independiente) le meten una querella al Ejecutivo por la caja del SISVIAL, mientras La Nación advierte que la oposición en Diputados está a tan solo 7 votos de consolidar la mayoría para sesionar por discapacidad y endeudamiento.

Y en medio de este incendio, salta la ocurrencia de suspender o reformar las PASO. Digámoslo con todas las letras: la excusa del gasto fiscal para dirimir internas partidarias es una careta. Chocaron de frente contra la pared de sus propios aliados, como el senador del PRO Martín Goerling. Y chocan por una razón estratégica elemental: la historia reciente enseña que la primaria opera como un catalizador del voto de arrastre opositor. Quisieron romper el termómetro porque les da fiebre, pero se dieron cuenta de que si sacan la herramienta, a los que dejan a ciegas es a ellos mismos.

En los pasillos de Olivos se respira esa paranoia del que siente una "incomprobabilidad social". La cúpula de poder vive un drama shakesperiano. Karina Milei ejerciendo un veto de hierro, aislando al mandatario, congelando el vínculo interpersonal incluso con piezas neurálgicas como Santiago Caputo.

Y ahí está el verdadero movimiento tectónico de esta jornada: la reestructuración del aparato de propaganda. Desplazaron la vieja estructura de Caputo y le entregaron las llaves del ecosistema digital a Santiago Oría, bendecido por Karina, escoltado por el clan Menem (Martín y Sharif), Fabián Pereira e Iñaki Gutiérrez —el interlocutor con el PRO—, mientras dejan a Lilia Lemoine orbitando en la periferia.

Instalaron una usina de contención narrativa: el Consejo de Pensamiento Liberal y el medio Contrarrelato. Un batallón de producción enfocado en la generación masiva de imágenes y contenidos mediante inteligencia artificial. ¿Entienden la profundidad de esto? Ante la fragilidad del cuerpo, ante la volatilidad de la variable económica, la respuesta oficial es la curaduría algorítmica de la realidad. Un entorno virtual hipercontrolado, modelado por IA, para que el Presidente vea reflejado en la pantalla exactamente el país que necesita creer que gobierna.

El debate está servido, compañeros. Veremos cuánto tiempo dura el filtro artificial cuando la realidad, invariablemente, golpea la puerta.