La Iglesia recibió a los acreditados de Casa Rosada después del cierre de la sala de prensa
La reunión se concretó luego de la Asamblea Plenaria Nº 128 de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y giró en torno a “un progresivo endurecimiento de las condiciones para el ejercicio del periodismo” dentro de Balcarce 50 durante la gestión libertaria. El arzobispo se comprometió a analizar la situación junto a sus pares dentro del Episcopado. El gesto fue cauto pero implica un gesto de apertura del clero para canalizar los ataques contra la prensa.
Un grupo de acreditados en la Casa Rosada, en representación de la Sala de Periodistas de Casa de Gobierno, mantuvo este jueves por la tarde un encuentro con el presidente de la Comisión de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Jorge Lozano. La reunión fue considerada como “positiva”, pero no hubo foto.
Se concretó luego de la finalización de la 128º Asamblea Plenaria de la CEA y en medio de la creciente preocupación del sector por las restricciones y la suspensión de las acreditaciones a la prensa por tiempo indeterminado por parte del Gobierno de Javier Milei.
La prohibición entró en vigencia el pasado jueves y fue tomada tras la denuncia penal que Casa Militar realizó sobre dos periodistas de TN, quienes habrían realizado “espionaje ilegal” y habrían puesto en riesgo la “seguridad nacional”.
Según reconstruyeron los participantes del encuentro, el planteo giró en torno a lo que consideran un progresivo endurecimiento de las condiciones para el ejercicio del periodismo dentro de la Casa de Gobierno durante la gestión libertaria.
En particular, señalaron la reducción de acreditaciones permanentes, mayores controles en los accesos y una dinámica de comunicación más cerrada, con menor disponibilidad de funcionarios para el intercambio cotidiano con la prensa. Incluso, antes de que se suspendiesen las acreditaciones, ya se habían restringido la circulación en algunas áreas, sobre todo, cuando el Presidente se encuentra en la Casa de Gobierno.
El encuentro con Lozano tuvo un tono respetuoso y sin estridencias. “Fuimos atentamente escuchados”, resumieron desde la delegación, aunque evitaron sobredimensionar los alcances inmediatos de la gestión. El arzobispo, por su parte, se comprometió a analizar la situación junto a sus pares dentro de la Iglesia, en una señal que, si bien cauta, fue interpretada como un gesto de apertura a canalizar la inquietud. No estuvo presente en el encuentro el Padre Maximiliano Jurcinovic, vocero de la CEA y encargado de la comunicación de la institución.
Detrás del episodio subyace un conflicto más amplio. En la Casa Rosada se viene consolidando un esquema comunicacional que privilegia los canales directos (redes sociales, transmisiones oficiales y vocerías acotadas) por sobre el contacto tradicional con la prensa acreditada. A ello se le suma los permanentes insultos que el Presidente arroja en redes sociales contra empresas periodísticas y comunicadores.
El economista, una vez que se dio a conocer la disposición, se dedicó de manera progresiva a criticar a las personas que pertenecen a los medios de comunicación, puntualmente a TN. Compartió memes y criticas contra los periodistas que emitieron el informes que, desde el oficialismo, señalan que comprometió “la seguridad nacional”.
También, expuso, con una foto de los comunicadores de la señala de noticias: “NOL$SALP. Ser corruptos, ensobrados y violar las leyes de seguridad no es gratis. No están por encima de la ley. CIAO!”.
Por el momento, solo trascendió de manera extraoficial que la semana próxima la gestión libertaria daría marcha atrás con la disposición, sobre todo ante la presión que se generó de parte de diferentes organismos que nuclean a periodistas nacionales e internacionales.
La oposición, en tanto, jugó su papel: desde los distintos bloques realizaron reclamos formales al Gobierno para que la prensa acreditada vuelva a tomar su lugar de empleo. Incluso, muchos diputados se acercaron a Balcarce 50 para acompañar el pedido.
Los cronistas en este marco insistieron que la Sala de Periodistas no es solo un lugar físico sino una herramienta de trabajo y un espacio de trabajo que garantiza el desarrollo de la actividad periodística. También, que contribuyen a la sociedad dotando de información a la agenda pública contando la actividad gubernamental.
Sin definiciones concretas por ahora, el gesto de recurrir a la Iglesia revela el intento de sumar interlocutores con peso institucional en un escenario donde el diálogo directo con el Gobierno aparece cada vez más limitado. El conflicto, lejos de cerrarse, empieza a escalar por canales menos convencionales.
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