La interna familiar y política del PRO acaba de cobrarse una nueva víctima: la postal de unidad frente al Papa León XIV. Pese a que el escenario parecía inmejorable para limar asperezas bajo la bendición del Sumo Pontífice, Mauricio Macri decidió dar un paso al costado y no asistirá a la misa multitudinaria que se celebrará en la Ciudad de Buenos Aires. El faltazo no es casual, sino el resultado directo de una relación rota con su primo y actual jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri . El expresidente prefirió esquivar la foto y mantener su agenda habitual antes que forzar un reencuentro público.
Inicialmente, el Gobierno de Javier Milei había decidido dejar afuera a todos los expresidentes (incluyendo a Mauricio Macri) de la recepción oficial de bienvenida al Papa, apostando por convocar solo a legisladores, gobernadores, la vicepresidenta Victoria Villarruel y representantes de la sociedad civil. Ante ese vacío de la Casa Rosada, fue el propio Jorge Macri quien intentó oficiar de puente e invitó formalmente a su primo para que presencie la misa del lunes 9 de noviembre en el Monumento de los Españoles, en Palermo. La respuesta, sin embargo, fue un portazo.
Según dejaron trascender fuentes del entorno del líder del PRO a TN, el vínculo entre los primos llegó a un "punto de no retorno". Más allá de los roces personales, lo que detonó la relación son las visiones políticas diametralmente opuestas que ambos sostienen sobre el futuro del partido y la gestión de la Ciudad. "No tiene ganas de cruzarse con Jorge, están con muchas diferencias", ratificaron cerca del expresidente, dejando en claro que la decisión ya está tomada y no hay espacio para la diplomacia.
Aunque algunos dirigentes intentan minimizar el cortocircuito asegurando que "hay un poco de ruido pero van a acomodarse", lo cierto es que los Macri llevan tiempo sin hablarse directamente. Para mantener el canal mínimo de diálogo, dependen de mediadores como el histórico operador radical Daniel Angelici y otros dirigentes.
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La disputa de fondo
La pelea de los primos estalla en el momento más delicado para el partido amarillo. Mientras Mauricio Macri encabeza las reuniones de la Mesa Ejecutiva del PRO y evalúa las ventajas y contras de sellar una alianza electoral con La Libertad Avanza de cara al 2027, el principal obstáculo de esa negociación es precisamente el territorio porteño.
El PRO gobierna la Ciudad ininterrumpidamente desde 2007, y Jorge Macri tiene la intención de defender ese territorio para ir por la reelección. El problema es que los libertarios exigen algo propio y buscan fortalecer su armado en el distrito, sin garantizar que vayan a respaldar la continuidad del actual jefe de Gobierno. Y a juzgar por los últimos movimientos, Mauricio tampoco parece dispuesto a inmolarse por la candidatura de su primo.
Ante este panorama, el fundador del partido ya empezó a mover sus propias fichas de cara al futuro de la Ciudad. En las filas macristas comenzaron a sonar nombres de peso pesado y extrema confianza, como Fernando De Andreis y el exministro Guillermo Dietrich, para empezar a disputarle el liderazgo del distrito a la actual gestión.
TC/ML