La exleona Noel Barrionuevo

"Ahora sé que estos trastornos alimentarios se pueden dejar atrás y estar realmente bien"

Detrás de infinidad de goles, títulos y medallas Noel Barrionuevo -multicampeona de hockey femenino-, atravesó otra larga carrera: una lucha de años contra problemas de aimentación que mantuvo en secreto incluso dentro del seleccionado. Desde su adolescencia y por más de una década, Noel convivió con una bulimia no purgativa y atracones cotidianos. Hoy, ya recuperada, escribió un libro que cuenta su historia.

EXPERIENCIA DE VIDA. La exleona Noel Barrionuevo cuenta como superó su trastorno alimentario. Foto: Sergio Piemonte

Noel Barrionuevo (41) tiene mucho para contar de su vida. Primero, lo que casi todos saben: su enorme carrera deportiva, con quince años integrando el seleccionado de Las Leonas y su historia como campeona del hockey que se cansó de meter goles y de recibir medallas y trofeos. Pero ahora, aparte de repasar sus décadas de alta competencia, está embarcada en compartir y hablar sobre otro logro personal enorme: su triunfo sobre un grave trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Este lo padeció, en silencio o en casi secreto, durante tres lustros; combinando episodios de anorexia con bulimia no purgativa y atracones.

Hoy Noel está contando todas sus experiencias vitales y su camino entre ambas experiencias en “Un día a la vez”, el libro autobiográfico que acaba de publicar en uno de los sellos de la editorial Penguin Random House.

Para resumir la trayectoria deportiva de Noel no alcanzan los renglones de esta nota. Un resumen suma: tres medallas olímpicas (plata en Londres 2012 y Tokio 2020 y bronce en Beijing 2008); un título del mundo (Rosario 2010), dos preseas de oro en sendos Juegos Panamericanos y seis conquistas del Champions Trophy. Como titular de Las Leonas, se convirtió en una de las máximas goleadoras, con 112 puntos en 345 partidos internacionales. Se retiró a fines del 2021.

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Pero mientras iba sumando éxitos en la cancha; en su frente personal atravesó -y superó- algo que hoy, mirado retrospectivamente, define como una “pesadilla”: un trastorno de conducta alimentaria que padeció durante años y años y al que enfrentó con diferentes tratamientos hasta superarlo completamente.

 

- Durante años sufriste una forma de TCA, pero nadie -salvo tu familia- lo sabía.
- Cuando empezó, a eso de los 14 o 15 años, se lo ocultaba a todo el mundo. Luego mis padres se dieron cuenta de que algo me tenía muy mal y ellos me llevaron y me ayudaron con diferentes tratamientos. Pero ni mis compañeras, ni mis entrenadores, ni mis amigas sabían lo que me pasaba o lo que sentía con mi cuerpo. Y no lo empecé a contar hasta hace unos pocos años.

- ¿Y qué sentías?
- Mucha angustia y mucha autopresión por una visión muy rara que yo desarrollé sobre mi cuerpo. Por ejemplo, me miraba en un espejo y no me gustaba mi figura. Me cuidaba con el peso. Veía modelos de esa época, de la tele o las revistas, y me comparaba y me sentía mal. De ahí desarrollé un TCA que se denomina “bulimia no purgativa”. O sea, tenía atracones e ingestas fuertes, pero no me provocaba vómitos, sino que hacía otras conductas compensatorias como el ayuno o el exceso de ejercicio.

 

 

- ¿Cuándo empezó esta historia?
- Tuve una infancia totalmente normal y fui jugando mucho, en diferentes clubes, cada vez más “profesionalmente”. Entrenaba varias veces por semana y luego quedé para los seleccionados. Pero ya eso de los 14 años empecé a sentir que estaba muy disconforme con mi cuerpo. En el cole era la más alta y grandota y yo lo asociaba automáticamente con “gordura” y me sentía mal.

- ¿Y a qué te llevó?
- Eso influyó en mi vida social, porque, para no estar “tentada” por la comida, rehuía ir a reuniones sociales. O si había algún festejo después de un partido o con mis compañeras, yo buscaba alguna excusa para irme rápido y no estar a la hora de comer y que, de paso, nadie notara que yo no comía.

Hoy, Noel cuenta que no registra para su situación ningún disparador en particular -como podría ser la entrada en la alta competencia- para su TCA. Sino que hay varias razones posibles: desde que se veía como la más grandota entre sus compañeras, al ideal de cuerpo de mujer “flaca” o hegemónica que se mostraba en los medios y en las publicidades de la época. Incluso con algún comentario familiar poco feliz sobre su supuesta “obesidad”. Lo que sí recuerda bien es el profundo sufrimiento que sentía al verse a sí misma a través de esos “anteojos” deformantes creados por su propia cabeza.

“Una anécdota que recuerdo era cuando, en la selección, nos pesaba y medía la nutricionista e iba cantando los pesos en voz alta. Y yo me sentía fatal.

Tratamientos

Para afrontar todo esto, Noel hizo muchas cosas. “Tras ocultar y sufrir por 4 ó 5 años, finalmente, con la ayuda de mi familia, empecé con varios tratamientos muy intensivos. Eso fue a los 17”. 

 

 

Empezó a ir regularmente a un hospital de día que incluía terapias psicológicas, psiquiatras, participar regularmente en terapia grupal. También tomó alguna medicación específica para hacerle frente a la angustia. De hecho, concurría a las actividades terapéuticas prácticamente todos los días de la semana, sin dejar de entrenar, claro. Y cuando viajaba por algún torneo, hacía sesiones por teléfono. Algo complejo de hacer, porque durante ese largo período, sus compañeras, entrenadores y directivos del seleccionado nunca se enteraron de lo que la jugadora atravesaba personalmente, ya que ella no quería victimizarse.

- ¿Hoy cómo te sentís?
- ¡Curada! Muy feliz de poder compartir con mis seres queridos cosas que antes me hacían sufrir. Puedo compartir reuniones, asados, cumpleaños, fiestas con familiares y amigos, en forma plena. Y por eso quise escribir el libro. Para poder compartir lo que me pasó y que otras personas que están pasando por este trance sepan que nunca es tarde y que, con ayuda adecuada y especializada, estos trastornos se superan y una puede estar realmente bien.


Redes sociales

Hoy las redes sociales son muy delicadas para las personas con este tipo de trastornos. “Si uno sigue a personas que producen contenidos y  que usan filtros, y que no tienen asesoramiento de médicos, nutricionistas o gente que realmente sepa, las redes y las imágenes pueden jugarte una muy mala pasada”, opina Noel. Para salir, la recomendación es el tratamiento adecuado y otras opciones, como el deporte, que “siempre contiene y ayuda a salir de lugares muy oscuros, en el caso de las adicciones, y también en los casos de TCA”.

 


¿Cuáles son los trastornos alimenticios?

Según explica el doctor Rolando Salinas, jefe de Salud Mental en el Hospital Alemán de Buenos Aires y profesor de “Psicología de la Salud” en la carrera de la Universidad Católica, “los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) no son una única enfermedad. Más bien se trata de un espectro complejo y que, por eso mismo, requiere abordajes diferenciados”. Entre los más frecuentes TCA se anotan los siguientes:

* Anorexia nerviosa: caracterizada por restricción alimentaria, intenso temor a subir de peso y una distorsión persistente de la imagen corporal. Es el trastorno con mayor mortalidad y uno de los de evolución clínica más frágil si no se interviene a tiempo.

* Bulimia nerviosa: marcada por episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, ayunos, ejercicio compulsivo, laxantes). Aunque el peso puede mantenerse dentro de rangos normales, las complicaciones metabólicas y cardíacas son comunes.

* Trastorno por atracón: incluye episodios recurrentes de ingesta exagerada sin conductas compensatorias, asociados a gran malestar emocional. Está vinculado a obesidad, trastornos metabólicos y deterioro psicológico significativo.

* Otros TCA, donde se inscriben conductas altamente disfuncionales que no cumplen todos los criterios diagnósticos, pero generan daño clínico, sufrimiento emocional y deterioro funcional comparable a los cuadros mayores.