Quiebre de reglas

El Club de los Trece: la sociedad que desafió la superstición del número 13

El Club de los Trece desafió la superstición del número 13 con rituales y cenas simbólicas entre hombres influyentes.

el “Club de los Trece” Foto: Inteligencia artificial

En pleno siglo XIX, cuando el número 13 era sinónimo de mala suerte, superstición y presagios oscuros, un grupo de hombres decidió desafiar las creencias más arraigadas de la época. Así nació el Club de los Trece, una sociedad que se reunía deliberadamente para romper rituales considerados de mal augurio y demostrar que el destino no estaba gobernado por números ni mitos.

Lejos de temerle a lo prohibido, estos hombres convirtieron la superstición en un acto de rebeldía social.

Apolo 13: cuando el verdadero peligro no fue el número, sino la ingeniería | Perfil

Cómo se originó el Club de los 13

El Club de los Trece —conocido como The Thirteen Club— se originó en 1880, en Nueva York, Estados Unidos. El grupo estaba integrado por figuras influyentes de la política estadounidense, entre ellas Chester Arthur, Grover Cleveland, Benjamin Harrison, William McKinley y Theodore Roosevelt.

Los encuentros se realizaban cada día 13 de cada mes, con cenas servidas en mesas de 13 comensales, una elección simbólica que buscaba confrontar directamente los miedos populares.

El objetivo principal de esta sociedad era desafiar las supersticiones asociadas al número trece y demostrar la ridiculez y peligrosidad de vivir condicionados por creencias irracionales. Para sus miembros, los hombres exitosos e influyentes no debían someterse a temores infundados creados por la cultura y la tradición.

Como forma de rebelión, comenzaron a reivindicar el número 13, transformándolo en un símbolo de resistencia frente a los miedos colectivos. De este modo, el club buscó desmitificar creencias, mitos y supersticiones profundamente arraigadas en el discurso social de la época.

 

La primera reunión tuvo lugar en el Salón número 13 de un edificio propiedad de Fowler, llamado Knickerbocker Cottage. Para reforzar su desafío simbólico, los miembros pasaron por debajo de una escalera al ingresar, se sentaron rodeados de montones de sal derramada y compartieron una cena de 13 platos, bajo un cartel que rezaba: "Morituri te salutamus".

Para 1887, el Club de los Trece original ya contaba con más de 400 miembros, entre los que se encontraban cinco presidentes de Estados Unidos como miembros honorarios: Chester Arthur, Grover Cleveland, Benjamin Harrison, William McKinley y Theodore Roosevelt.

mc.