Argentina bate un récord

La investigación médica crece: Anmat ya aprobó más ensayos clínicos que durante todo 2025

La Argentina alcanzó un nuevo récord en investigación clínica: durante los primeros nueve meses de 2026, la ANMAT autorizó 291 estudios destinados a evaluar nuevos medicamentos y tratamientos, un 36% más que en el mismo período del año pasado.

Se confirma una tendencia de crecimiento en una actividad clave para el desarrollo de nuevos medicamentos. Foto: Cedoc / PERFIL

La investigación médica argentina alcanzó una marca histórica. Entre enero y septiembre de este año, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) autorizó 291 estudios de farmacología clínica, un 36% más que en igual período de 2025.

La cifra ya supera los 290 ensayos aprobados durante todo el año pasado y confirma una tendencia de crecimiento en una actividad clave para el desarrollo de nuevos medicamentos.

Un espacio conjunto para la investigación científica y las universidades

Detrás de esos números hay una actividad científica que suele pasar inadvertida, pero que resulta indispensable para que nuevos tratamientos lleguen a los consultorios. Los ensayos clínicos permiten evaluar si un medicamento es seguro, cuál es la dosis más adecuada y qué eficacia tiene frente a las terapias disponibles. Son investigaciones que requieren la participación voluntaria de pacientes, protocolos estrictos y controles científicos y éticos.

El crecimiento local se apoya en una infraestructura de más de 700 centros de salud distribuidos en distintas provincias. Esa red reúne hospitales, clínicas e investigadores capacitados para participar en protocolos internacionales. Según datos oficiales, durante 2025 había 1.188 estudios clínicos activos en el país, incluyendo investigaciones iniciadas en años anteriores.

¿En qué se investiga?

Uno de los campos más dinámicos es la oncología. Las investigaciones relacionadas con el cáncer representaron el 30% de los ensayos clínicos realizados en Argentina. También se destaca la participación de pacientes en estudios de infectología y cardiología, dos especialidades que superaron los 20 mil participantes cada una, especialmente en grandes protocolos multicéntricos.

La importancia de esta rama excede los beneficios a la salud. También representa una fuente de inversiones, divisas y empleo calificado. Según la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), las empresas asociadas a esa entidad y a la Cámara Argentina de Organizaciones de Investigación Clínica invierten más de US$ 700 millones anuales en investigación y desarrollo, una cifra que representa más del 48% de la inversión privada empresarial en ese rubro.

Investigar: el rol crucial de la ciencia nacional

La perspectiva económica podría ampliarse. En mayo, la industria farmacéutica innovadora anunció, junto con el Gobierno nacional, una agenda que proyecta inversiones por US$ 8.000 millones durante seis años. Se trata de una previsión de desembolsos y no de fondos ya ejecutados, cuya concreción dependerá de las condiciones que encuentre el sector.

Para acompañar este proceso, la ANMAT actualizó durante 2025 su normativa de Buenas Prácticas Clínicas, incorporando estándares internacionales para la evaluación, autorización y fiscalización de investigaciones con medicamentos. El objetivo es agilizar procedimientos y mejorar la competitividad argentina, preservando la calidad de los estudios y la protección de los participantes.

La expansión también plantea desafíos. Una mayor cantidad de ensayos no garantiza que todos los tratamientos investigados resulten eficaces o lleguen al mercado. Y aunque participar de un estudio puede ofrecer acceso a terapias experimentales, también implica riesgos e incertidumbres. Por eso, el consentimiento informado y la evaluación independiente de los protocolos siguen siendo condiciones indispensables.

El organismo también informó que durante 2026 dispuso 202 medidas sancionatorias contra establecimientos que incumplían las exigencias regulatorias y emitió 183 alertas sanitarias. Los datos reflejan otra dimensión del desafío: combinar una mayor velocidad para investigar y desarrollar medicamentos con controles que garanticen su calidad, seguridad y eficacia.