La Sociedad Argentina de Cardiología pidió que no se derogue la Ley de Etiquetado y los sellos de advertencia
En medio de la discusión sobre la derogación o modificación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, la Sociedad Argentina de Cardiología advirtió que el etiquetado frontal constituye una herramienta para prevenir enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes.
La discusión sobre el futuro de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable volvió a instalarse en la agenda pública y ya excede el plano político. En las últimas horas, la Sociedad Argentina de Cardiología expresó formalmente su preocupación ante la posibilidad de derogar o debilitar la norma y reclamó preservar el sistema de etiquetado frontal de advertencias como una herramienta central para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
La ley, vigente desde 2022, estableció la incorporación de sellos negros octogonales en los envases de alimentos y bebidas que superan determinados niveles de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales o calorías. Además, fijó restricciones a la publicidad dirigida a niños y reguló la oferta de estos productos en ámbitos escolares, con el objetivo de promover elecciones alimentarias más saludables.
Para la SAC, la eventual eliminación del etiquetado frontal implicaría un retroceso en materia de salud pública. La entidad recordó que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte tanto en Argentina como en el mundo y señaló que existe abundante evidencia científica que vincula el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados con exceso de sodio, azúcares y grasas con la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
Según los especialistas, los sellos octogonales permiten identificar de manera rápida y sencilla los productos de mayor riesgo nutricional, favoreciendo decisiones de compra más informadas. También sostienen que la prevención cardiovascular comienza mucho antes de la aparición de los primeros síntomas y que la exposición prolongada, desde edades tempranas, a dietas de baja calidad nutricional incrementa el riesgo futuro de infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
Por las etiquetas negras, una de cada cuatro personas dejó de consumir un tipo de alimento
La entidad reconoció que toda política pública puede revisarse y perfeccionarse a partir de nueva evidencia, pero advirtió que ese debate no debería confundirse con la eliminación de una herramienta preventiva. Además, recordó que una eventual derogación también alcanzaría otros aspectos de la norma, como la regulación de la publicidad de alimentos destinada a niños y adolescentes, la promoción de entornos escolares saludables y las acciones de educación alimentaria.
El pronunciamiento de los cardiólogos suma una nueva voz científica a un debate que combina intereses sanitarios, económicos y regulatorios. Mientras distintos sectores impulsan modificaciones a la legislación, las sociedades médicas insisten en que brindar información clara y visible sobre el contenido nutricional de los alimentos constituye una de las estrategias más costo-efectivas para disminuir la carga de enfermedades crónicas y mejorar la salud de la población.