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BLOOMBERG / CAMBIO CLIMÁTICO
martes 13 agosto, 2019

Groenlandia se derrite y es hora de empezar a preocuparse

El anuncio de que en un día se cayeron 11.000 millones de toneladas del manto de hielo de de Groenlandia resultó ser el ejemplo televisivo perfecto de los efectos del cambio climático.

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Stephen Carter


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Western Greenland Hit By Unseasonably Warm Weather Foto: Photographer: Sean Gallup/Getty Images Europe
martes 13 agosto, 2019

El anuncio de que en un día se cayeron 11.000 millones de toneladas del manto de hielo de de Groenlandia (GIS, por sus siglas en inglés) resultó ser el ejemplo televisivo perfecto de los efectos del cambio climático. Los videos dramáticos del agua saliendo de los glaciares se volvieron virales. Pero aparte de las ocasionales imágenes espectaculares, es difícil enfocar la atención de los medios en el GIS. Y es una lástima.

Porque es peor de lo que usted cree.

Analicemos: de acuerdo con el Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve de la NASA, entre junio 11 y junio 20 de este año, el GIS perdió aproximadamente 80.000 millones de toneladas de hielo. Es un promedio de 8.000 toneladas cada 24 horas por 10 días, un evento de calentamiento récord. Pero eso no logró un gran cubrimiento noticioso, tal vez porque no había videos emocionantes.

Tal vez, el viejo cliché es cierto: una imagen sí vale más que mil palabras. Después de todo, el GIS se ha estado derritiendo por décadas. Lo difícil es lograr que las personas le pongan atención. En el noreste de Groenlandia el manto está desapareciendo aun más rápido de lo que predicen los modelos climáticos. Investigaciones recientes demuestran que el derretimiento más rápido está ocurriendo en el sudoeste de Groenlandia, donde los glaciares terminan lejos del mar. Este resultado, que tomó a muchos científicos por sorpresa, tiende a confirmar el aumento en las temperaturas —no el cambio en las corrientes oceánicas— como la causa.

Sí, es posible que el GIS de hecho haya crecido un poco en 2017. También es posible que la caída de nieve en 2017 y 2018 haya prácticamente equilibrado la masiva pérdida de hielo. Pero antes de que los escépticos del cambio climático me bombardeen (@StepCarter) con sarcásticos "se lo dije", tengan en cuenta que estas son solo posibilidades. Infortunadamente, el satélite del Experimento de Recuperación Gravitatoria y Clima, nuestra herramienta de medición más sensible, dejó de proporcionar datos confiables en 2016 y murió en 2017 (afortunadamente, una misión de seguimiento alcanzó órbita en mayo de 2018).

Además, el reciente crecimiento del hielo, de haberlo, parece ser una anomalía en una tendencia de derretimiento de larga data. Como señalaron los investigadores daneses que hablaron de la caída de nieve, "el cambio de masa neutral en los últimos dos años no empieza —y no puede empezar— a compensar las pérdidas".

Incluso reconocidos escépticos han empezado a aceptar que la desaparición del GIS está relacionado con el cambiante clima del planeta. Desgraciadamente, un artículo que nos devuelve a la realidad, del distinguido economista William Nordhaus, de la Universidad de Yale, argumenta que ya es demasiado tarde. En ausencia de formas de control extremas que son políticamente imposibles, escribe Nordhaus, el manto de hielo de Groenlandia se derretirá en los próximos siglos y reconstruirlo será un trabajo de muchas generaciones.

¿Cuál sería el resultado? Un estudio de 2017 descubrió que el manto de hielo de Groenlandia, que apenas en 1993 contribuía con solo 5% del incremento en los niveles del océano, ahora es responsable del 25%. El derretimiento del GIS durante los últimos 40 años ha elevado los niveles del océano apenas aproximadamente 1,2 centímetros. No obstante, de acuerdo con una modelación reciente, la desintegración del hielo de Groenlandia probablemente elevará los niveles del océano en la costa este de Estados Unidos por lo menos 0,2 metros durante el próximo siglo. A menos que usted pase mucho tiempo cerca del litoral, puede parecerle poco, pero tenga en cuenta que esos centímetros de más serán el punto de partida para futuras tormentas (sí, el derretimiento del GIS puede causar efectos similares en Europa).

No me entiendan mal: el cambio climático plantea desafíos mucho mayores al derretimiento del GIS, más allá de lo dramático que pueda ser ese evento. No obstante, lo que está en las noticias ahora es el GIS, y es el derretimiento del GIS lo que podría resultar imposible de detener. Si todo esto es inevitable, ¿qué hacer? Las palabras de moda son adaptación y mitigación.

A la adaptación podríamos llamarla coloquialmente aprender a vivir con lo que se avecina. Una adaptación exitosa podría reducir los costos de los daños costeros durante el próximo siglo por un factor de siete. Por ejemplo, las personas que viven cerca de las costas podrían levantar barreras. Aunque algunos activistas escriben que cualquier cosa que no sea un mandato oficial representa una falla de política, puede que ya se esté dando un grado de adaptación.

De acuerdo con la teoría de la "Gentrificación climática", a medida que las personas noten los efectos del cambio climático, quienes tengan los medios para desplazarse lo harán. Particularmente, empezarán a abandonar la costa y a moverse hacia el interior. Es posible que esto ya esté ocurriendo: un estudio sobre el mercado de bienes raíces de Miami halló que desde 2000, las propiedades en mayores elevaciones han ganado valor más rápidamente que propiedades similares en elevaciones menores (la investigación a menudo se encuentra mal descrita en los medios como si demostrara que las propiedades costeras han perdido valor).

Algunas formas de adaptación tienen resultados positivos. Por ejemplo (no se rían) un artículo reciente en Nature Sustainability señala que a medida que los glaciares de Groenlandia retrocedan, la isla podría convertirse en exportadora de arena y grava (aparentemente hay una escasez global). En EE.UU., muchas compañías obtendrán beneficios gracias a la necesidad de fortalecer la infraestructura.

La mitigación tiene que ver con los esfuerzos para limitar los efectos del cambio climático, usualmente a través de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es en este aspecto donde generalmente aparecen las respuestas draconianas y políticamente inalcanzables. El optimista en mí está más interesado en las soluciones tecnológicas. Los activistas del cambio climático suelen ridiculizar la geoingeniería como algo "ecléctico, mesiánico y principalmente sin probar". Sin embargo, dada la urgencia de la crisis, deberíamos estar probando tanto como sea posible.

El premio más buscado es la capacidad de eliminar los gases de efecto invernadero del aire a bajo costo. La tecnología de captura de carbono, cuyo objetivo es usar los gases para crear combustibles sintéticos, ha atraído la atención de inversionistas serios, incluido Bill Gates. Las compañías de petróleo y gas también están interesadas, como es comprensible.

Espero que la tecnología demuestre ser factible. Como he señalado anteriormente en este espacio, cuando se proponen soluciones de ingeniería como herramientas para mitigar los efectos del cambio climático, los críticos se apresuran a asegurar que las soluciones tecnológicas no funcionarán. La captura de carbono no es diferente. Tal vez la idea sí tenga un halo a fórmula mágica. Pero ocasionalmente hemos logrado descifrar fórmulas mágicas. Si creemos que la amenaza del cambio climático es real —y lo que está pasando en Groenlandia es una buena evidencia—, ciertamente no hay justificación para no intentarlo.


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