CIENCIA
Efectos del coronavirus

Disminuyó la contaminación atmosférica por la cuarentena

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales elaboró mapas a partir de datos satélitales de antes y después del aislamiento que dan cuenta de la reducción del dióxido de nitrógeno.

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La Ciudad de Buenos Aires vacía | Néstor Grassi

Al igual que en otras ciudades del mundo que observaron una disminución de la contaminación de la atmósfera tras aplicar una cuarenta para minimizar la propagación del virus SARS-CoV-2, en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán hay menos cantidad de dióxido de nitrógeno que la habitual.

La disminución de la contaminación atmosférica a partir de la baja de la circulación de automóviles pudo conocerse gracias a los mapas satelitales que elaboró la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) en los que se observan las diferencias de la concentración de dióxido de nitrógeno (NO₂) antes y después del aislamiento social preventivo y obligatorio. Este gas afecta el sistema respiratorio y está relacionado con el calentamiento global.

“Utilizamos los datos del satélite Sentinel-5p de la Agencia Espacial Europea que nos entregan con una frecuencia diaria y nosotros elaboramos promedios semanales. En el caso de los mapas es el promedio de tres semanas antes y tres semanas después de la cuarentena para tener una idea promedio de qué es lo que sucedió a partir del 20 de marzo”, explicó la experta en calidad de aire de la Conae, María Fernanda García Ferreyra.

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Insidioso vínculo entre pandemia y contaminación del aire

En base al análisis de los datos satelitalesen el área metropolitana de Buenos Aires, el promedio obtenido en dos períodos de tres semanas antes y después del aislamiento obligatorio confirma que la reducción de dióxido de nitrógeno que vimos en los primeros días es muy significativa”, señaló García Ferreyra. Así, en el mapa se puede observar que antes del aislamiento social había áreas con concentraciones entre los 190 y 130 micromoles por metro cuadrado para pasar luego a entre 10 y 70 según el área.

Más allá de la cuarentena, es importante destacar que los niveles de las ciudades de las provincias en condiciones normales, sin cuarentena, son entre cinco y seis veces más bajos que los de Buenos Aires, según la experta.

En la ciudad de Córdoba la situación se replica aunque con niveles inferiores para bajar de alrededor de 25 micromoles por metro cuadrado dióxido de nitrógeno a la escala de 17,5 o menos. En el período previo a la cuarentena observado llama la atención como el gas contaminante se concentra desde el centro hacia el suroeste de la capital cordobesa aunque esto “puede deberse a que durante 18 días de ese período la estación meteorológica del aeropuerto de la ciudad registró vientos con procedencia del norte y noreste, dispersando los contaminantes en la dirección opuesta”, detalló la especialista de CONAE.

En Rosario (Santa Fe) antes del aislamiento social la presencia de NO₂ se destacaba en el área metropolitana por el tránsito y a las márgenes del Río Paraná por la actividad portuaria para pasar de 35 micromoles por metro cuadrado a 20.

Respecto de la ciudad de Mendoza, antes de la cuarentena la presencia del gas era abundante en la zona de Luján de Cuyo por las emisiones de la refinería y centrales térmicas; en centro de la ciudad por el tránsito y al noroeste por la actividad de una fábrica de cemento. Tras el aislamiento “puede apreciarse una reducción importante de las emisiones vehiculares, debido a las restricciones impuestas, aparentemente también en la refinería de Luján de Cuyo, aunque la central térmica mantiene su nivel”, indicó el investigador de Conicet y director del Grupo de Estudios de la Atmósfera y el Ambiente (GEAA) de la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional, Enrique Puliafito.

En la capital mendocina las áreas con mayor emisión estaban entre 32,5 y 25 micromoles por metro cuadrado que se redujeron a escalas menores cercanas a 17,5 en donde llegaron las restricciones

También el satélite detectó una disminución en los niveles de dióxido de nitrógeno en el área urbana del Gran San Miguel de Tucumán a partir de la medida que tomó el Gobierno ante la pandemia de COVID-19. Aunque presenta menores niveles de presencia de ese gas que el resto de las ciudades mencionadas, los entre 25 y 17,5 micromoles por metro cuadrado, según el área, también bajaron a entre 17,5 y 10.

Los especialistas de CONAE indican que el dióxido de nitrógeno es uno de los gases elegidos para monitorear la calidad del aire ya que su abundancia está muy relacionada al tránsito vehicular y aéreo y a algunas actividades industriales.

García Ferreyra aclara que el estudio de la contaminación de la atmósfera a partir de datos satelitales lo estaban desarrollando desde antes de la pandemia y que continuarán haciéndolo con el fin de monitorear los gases de efecto invernadero relacionados con el cambio climático.

A falta de estaciones de monitoreo en la superficie para poder conocer la calidad del aire en las ciudades, con los satélites los investigadores pueden medir distintos contaminantes presentes en la atmósfera y los relacionan con variables meteorológicas para inferir los niveles en la superficie. “Los datos satelitales -aclara García Ferreyra- no reemplazan a las estaciones pero brindan información muy importante cuando no las hay como ocurre en algunas ciudades”.