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COLUMNISTAS / fernandez-fernandez
sábado 25 mayo, 2019

Adaptación y pluralismo moderado

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por Bárbara Bravi

Dupla. Esta jugada desdibuja el crecimiento de una tercera fuerza. Foto: Shutterstock

Los recursos de la política son extensos, algunos surten más efecto que otros, como el efecto sorpresa, aquel que el pasado sábado obligó al círculo político activo a redefinirse en sus roles, estrategias y socios, a partir del anuncio de Cristina vía redes sociales de su precandidatura a vicepresidenta integrando una fórmula con Alberto Fernández.

Más allá del cimbronazo que significó para el microclima político por el hecho en sí, se desprenden de aquel anuncio algunas pistas de la lectura política no solo de Argentina, sino del mundo. Cristina dice que el mundo ha cambiado, y con ello también la política, la sociedad, y la ciudadanía, de alguna manera pareciera erigirse una inestabilidad como norma y no como excepción. El ciudadano elector en la era digital ha transmutado de una pertenencia partidaria hacia tribus y comunidades de intereses y creencias afines, donde la articulación no responde a mandos políticos, y los liderazgos son cuestionados. Dentro de las teorías sistémicas, el politólogo David Easton explica cómo el sistema, a pesar de recibir tensiones y cambios, gracias a la capacidad de respuesta logra la supervivencia, es decir que lo que realiza es una “adaptación”; esta mirada y análisis de la ex presidenta sobre los cambios, remarcando que este mundo no es el mismo que el de 2003, le otorga a la coyuntura una oportunidad para repensar el rol político, a la vez que tomar el guante y decidir correrse de la centralidad absoluta es una adaptación al sistema.

Este nuevo “contrato social” que plantea se halla en esa línea porque un contrato supone la incorporación de diferentes actores en pos de un objetivo como el bien común superior; en un pasaje de su intervención, menciona que la dificultad es la gobernabilidad amén de la elección per se. Se reconfigura de alguna manera el tablero de jugadores, la dinámica inherente a toda campaña es el contraste; en este caso, electoralmente se ha evolucionado de partido versus partido a coalición frente a coalición, con un desafío de sustentabilidad en la gestión de gobierno. Las asimetrías existen hacia el seno de estos frentes, y la convivencia será también parte de la adaptación y la supervivencia, como plantea Easton.

A diferencia de lo que ha sucedido en otras elecciones y en otros lugares, el termostato no indica que aparezca un líder con la tesitura y la talla para competir solo, ni lugar para un outsider como resultado de la baja afinidad partidaria, el sistema de partidos es un sistema de pesos y contrapesos que estará interpretado por frentes y coaliciones.

Esta jugada desdibuja la posibilidad de crecimiento de una tercera fuerza, dado que al ablandar la figura de Cristina, con Alberto Fernández, que ostenta una identidad dialoguista y con llegada a otros sectores, puede “pescar” electores del centro, entonces baja el caudal de potenciales votantes del espacio de Alternativa Federal, siendo menos competitiva electoralmente en este escenario.

El campo de juego se asemeja a lo que Sartori llamó “pluralismo moderado”, siendo la principal característica establecer gobiernos de coalición. Este autor define que en lugar de dos partidos encontramos alineaciones bipolares de coaliciones alternativas; en este momento, el desafío de la fórmula Fernández-Fernández es ampliar las bases de apoyo, integrando al PJ de los gobernadores. Por su parte, el oficialismo también deberá arribar a las esperadas definiciones sobre candidaturas; en el mientras tanto del compás de espera, los socios del radicalismo tendrán su convención partidaria el lunes 27, con algunas críticas pero con la decisión de permanencia. También se aguardan decisiones del espacio que encabeza Massa, quien tampoco ha hecho definiciones categóricas y, como hábil negociador, se mantuvo en suspenso.

La anáfora Fernández-Fernández dio el primer paso, estratégicamente se “adaptó” a lo que se entendió como una demanda de época; ahora habrá que esperar las “adaptaciones” a las estrategias electorales de los otros contendientes, si será una elección de contraste entre dos coaliciones, o –como se mantiene hasta el momento– se dejan fichas para un tercer casillero.

 

* Politóloga. Magíster en Relaciones Internacionales.


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